Sobre la Situación Internacional y las Tareas en el MCI

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Sobre la Situación Internacional y las Tareas en el MCI

V Encuentro de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas de América Latina

 

El imperialismo no vivirá mucho porque perpetra toda clase de infamias. Sostiene con obstinación a los reaccionarios de los distintos países, hostiles a los pueblos. Ocupa por la fuerza muchas colonias, semicolonias y bases militares. Amenaza la paz con una guerra atómica. De esta manera, forzada por el imperialismo, más del 90 por ciento de la población mundial se está alzando o se alzará en masa a la lucha contra él. Pero el imperialismo aún está vivo; todavía hace y deshace en Asia, África y América Latina. En el mundo occidental, los imperialistas siguen oprimiendo a las masas populares de sus propios países. Esta situación ha de cambiar. Es tarea de los pueblos del mundo entero poner término a la agresión y opresión que realiza el imperialismo, principalmente el imperialismo norteamericano.

Presidente Mao Tsetung. Entrevista con un corresponsal
de la Agencia de Noticias Sinjua (29 de septiembre de 1958)

 

Desde los inicios de la época del imperialismo, las distintas potencias y superpotencias imperialistas vienen intensificado su explotación y opresión sobre el proletariado en sus propios países y vienen saqueando y sometiendo al proletariado, al campesinado y al conjunto de las masas populares en las colonias y semicolonias, todo con el propósito de asegurar el saqueo de las materias primas, asegurar mercados para sus capitales y mercancías y el lucro máximo. Este saqueo y explotación ha causado dos guerras mundiales e indecibles miserias y penalidades al proletariado y los pueblos del mundo, atizando la lucha de clases hasta niveles magníficos que desembocaron en las más gloriosas experiencias revolucionarias en la historia de la humanidad, la conquista del Poder para el proletariado (dictadura del proletariado) y el inicio de la construcción socialista, en curso a la abolición de las clases y de toda forma de explotación, el dorado comunismo.

Con el surgimiento del imperialismo, el mundo quedó dividido entre un puñado de naciones opresoras y un inmenso número de naciones oprimidas, madurando las condiciones para la revolución mundial. Con el triunfo de la Revolución de Octubre se abrió la era de la revolución proletaria mundial, que es la tendencia histórica y política principal. La lucha entre revolución y contrarrevolución en la era del imperialismo y la revolución proletaria mundial nos ha legado las más importantes experiencias de la lucha de clases-los triunfos de las grandes revoluciones en Rusia y China, el impulso a las luchas de liberación nacional y la Gran Revolución Cultural Proletaria-, y con la guerra popular en Perú se inició la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial. De esta forma la ideología científica del proletariado, única ideología científica, se desarrolló hasta una nueva, tercera y superior etapa: el maoísmo.

Sostenidos en los aportes del pensamiento gonzalo, resultado de la aplicación del maoísmo a la revolución en el Perú, nos reafirmamos en que ser comunista hoy es ser marxista-leninista-maoísta, principalmente maoísta, y que es tarea de los comunistas enarbolar, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente aplicarlo, para imponer el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial, y que pase a comandar cada vez más la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.

El Presidente Mao nos indicó una y otra vez que, como comunistas, tenemos el deber de utilizar la concepción marxista, el punto de vista marxista y el método marxista para estudiar el mundo objetivo, con el único propósito de transformarlo. Y que al estudiar la realidad objetiva debemos esforzarnos por asir la contradicción principal en cada momento, que debemos centrarnos principalmente en torno a la lucha de clases y la lucha de dos líneas, para lo cual debemos analizar las relaciones de clases fundamentales y la correlación de fuerzas de clase.

Nos reafirmamos en que únicamente sostenidos en el marxismo-leninismo-maoísmo y los aportes de validez universal del pensamiento Gonzalo podremos orientarnos en la comprensión del desenvolvimiento de las contradicciones fundamentales, asir la contradicción principal del mundo actual para definir correctamente la política y las tareas que se desprenden de la situación objetiva, cuidándonos del subjetivismo, la superficialidad y la unilateralidad, y distinguiendo las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las contradicciones en el seno del pueblo.

Las contradicciones fundamentales del mundo actual

Primera contradicción: entre naciones oprimidas, por una parte, y superpotencias y potencias imperialistas, por otra.

Esta es la contradicción principal en el mundo actual. Existe, por una parte, un gran número de naciones oprimidas, que son países coloniales o semicoloniales, sometidos económica, política y culturalmente al imperialismo, aunque estos últimos cuenten con una soberanía o independencia formal; por otra parte, está un puñado de potencias imperialistas, ya sean éstas superpotencias o potencias, en cualquier caso naciones opresoras.

En el campo de las potencias imperialistas, el imperialismo yanqui es la superpotencia hegemónica única, Rusia es aún superpotencia atómica y existe un puñado de potencias imperialistas de segundo orden.

Al imperialismo yanqui, más que a los otros imperialistas, su propia condición hegemónica lo hunde más. Por su propia naturaleza imperialista, y para mantener su hegemonía, está obligado a llevar varias guerras al mismo tiempo, además de mantener presencia militar en todos los continentes. Esto le genera un costo económico inmenso, que incluye el sostenimiento de su maquinaria militar y de espionaje, costos por los créditos de guerras ya hechas y las actuales, asistencia a los veteranos, sin contar el costo social que le ocasionan en su propio suelo el desprecio a la vida y la dignidad de las masas, el genocidio que aplican para sojuzgarlas, con lo cual se granjea el odio de todos los pueblos del mundo.

El imperialismo yanqui es el mayor exportador de capitales a nivel mundial, lo que se expresa en enormes desbalances en su economía. El imperialismo yanqui es un gigante con pies de barro, con una inmensa deuda externa, de los hogares y de las empresas y un gran déficit comercial. Es el más monopolista, más parasitario y que atraviesa mayor descomposición que los demás países imperialistas.

Por su parte, en los países oprimidos se concentra la mayor parte de la población del planeta y la más pobre, sometidos a la opresión del imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad, viviendo en condiciones que no se condicen con el nivel de desarrollo alcanzado por la humanidad, que sufren la degradación de sus condiciones de vida, del medio natural y son golpeados por sistemáticas guerras de rapiña del imperialismo y sus lacayos locales.

En los países oprimidos, sobre una base semifeudal, colonial o semicolonial, se desenvuelve un capitalismo burocrático que genera modalidades políticas e ideológicas correspondientes e impide sistemáticamente el desarrollo nacional, explota al proletariado, al campesinado y a la pequeña burguesía y constriñe a la burguesía media. La crisis mundial seguirá descargándose sobre los países oprimidos mientras mantengan esta condición y seguiremos siendo botín de cada reparto.

Contrariamente a lo que digan los representantes del imperialismo y sus lacayos revisionistas, la llamada “liberalización económica”, la “globalización” la “nueva distribución mundial del trabajo”, etc., todo lo que los imperialistas han impulsado junto con las clases dominantes de estos países, no ha cambiado el carácter de los mismos, sino más bien lo ha preservado y evolucionado. Lo que sostienen los embellecedores del imperialismo -de que la inversión extranjera (imperialista) en sectores donde habría ciertas supuestas “ventajas comparativas” conduciría al progreso y desarrollo- no es más que una mascarada para encubrir el saqueo. El resultado de varias décadas de “apertura a la inversión extranjera” es que no ha habido ningún verdadero desarrollo nacional en los países oprimidos. La promesa de que el aumento de los precios de las materias primas generaría grandes beneficios para los países donde están ubicadas, ha quedado absolutamente desmentida por la realidad. Los hechos prueban que la mayor parte de los beneficios, de las ganancias obtenidas en el período de altos precios delas materias primas, fueron a parar a las llamadas “multinacionales”, es decir, a los países imperialistas.

Por medio de su llamada “inversión extranjera” se produce la exportación de capitales imperialistas, la competencia entre monopolios por el dominio de los mercados y países. Aquella potencia que adquiere ventaja en esta carrera incrementa su posición monopolista, su poder y, con ello, su parasitismo, el vivir del “recorte del cupón”, con lo cual también profundiza su propia podredumbre, su hundimiento.

Lejos de impulsar el desarrollo económico en los países oprimidos, la inversión imperialista genera un desarrollo deformado, una economía estrangulada por el capital financiero, mayor concentración del capital en los grandes monopolios y el sometimiento de toda la producción, las finanzas y el consumo nacional a los intereses de éstos. En estas condiciones el proletariado por medio de su partido comunista, en alianza con el campesinado como fuerza principal, tiene la misión de dirigir a todas las fuerzas revolucionarias en la revolución democrática contra el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad.

La política del imperialismo de EE.UU. hacia las semicolonias es el mayor sometimiento y la mayor subyugación nacional o la guerra. El plan de los imperialistas es la partición de los países y nuevo reparto, basado en la fuerza militar y el despliegue en posiciones de combate. Lo que buscan no es paz, sino subyugar a los pueblos a través de la capitulación mediante “acuerdos de paz”, con los que sólo formalizan lo ganado en el campo de batalla.

Sin reconocer el carácter semifeudal de nuestros países y, por tanto, la necesidad de la guerra agraria para resolverlo, se termina negando la necesidad de la revolución democrática en los países oprimidos, la necesidad de desarrollar la guerra popular como guerra unitaria-con campo principal y ciudad complemento necesario- para acabar con el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad. Así también, sin reconocer el carácter semicolonial y semifeudal, sobre el cual se desenvuelve un capitalismo burocrático en el así llamado Oriente Medio, no es posible entender el carácter de lucha de liberación nacional de sus pueblos contra las distintas potencias imperialistas, su carácter de guerra de resistencia, de guerra justa, principalmente contra el imperialismo yanqui pero sin descuidar a la superpotencia atómica, Rusia, independientemente de las fuerzas de clase que actualmente dirigen estas luchas armadas ante la falta de dirección comunista.

Segunda contradicción: entre proletariado y burguesía.

La inmensa riqueza producida socialmente crece sin cesar, pero esta riqueza es apropiada de forma privada por un puñado de imperialistas y por los grandes burgueses y terratenientes en los países del tercer mundo. El resultado de todo esto son crisis más agudas y con ciclos más cortos dentro de la crisis general y última del imperialismo, que empujan a los Estados imperialistas a enredarse en guerras de rapiña por el nuevo reparto del mundo. Todo esto atiza la contradicción entre proletariado y burguesía en las propias naciones imperialistas.

Por una parte, la crisis económica sostenida desde 2008 -que se inició como crisis financiera en EE.UU.- ha sido descargada sobre las masas, golpeado también al proletariado de los países imperialistas, particularmente en Europa, atizando agudas luchas por la defensa de las conquistas obtenidas a lo largo de todo el siglo XX.

Por otra parte, las contradicciones entre burguesía y proletariado se atizan también como resultado de las olas migratorias de miles de refugiados de guerra y pobres en general que, huyendo de la guerra imperialista y de la feroz explotación y opresión de las semicolonias, pasan a engrosar las filas de proletarios en estos países. La ola migratoria y la “tragedia humanitaria” que conlleva son también una necesidad de los monopolios en los propios países imperialistas, que requieren bajar los costos de producción bajando los niveles de salario -por ejemplo, la reacción del imperialismo alemán estima que requiere engrosar la fuerza de trabajo con 500.000 inmigrantes por año- pero al mismo tiempo propalan a través de los medios el peligro del “terrorismo” y promueven la histeria chovinista, alentando el racismo y el nacionalismo.

Se promueve la política reaccionaria de dividir a la clase entre trabajadores nativos y trabajadores inmigrantes para conjurar la acción unificada clasista del proletariado, para que éste no se organice como clase única, con intereses únicos e ideología, política y Partido Comunista. Aquí la contradicción es también entre revolución y contrarrevolución y no entre fascismo y democracia de “izquierda” o de “derecha”. No se trata de tal o cual régimen político o forma de gobierno de la dictadura burguesa, sino de acabar con esta dictadura de la burguesía sobre el proletariado y el pueblo en estos países imperialistas mediante la revolución socialista, que tiene que hacerse mediante la guerra popular.

Esta contradicción al interior de las naciones imperialistas se agudiza además-y esto es característico de la actual fase de su descomposición-porque las infamias de todo tipo que cometen los Estados imperialistas contra las naciones oprimidas, particularmente el imperialismo de EE.UU., vienen repercutiendo cada vez más al interior de los propios países imperialistas. Los inmisericordes asesinatos en masa mediante bombardeos aéreos, el uso de drones contra la población civil, el estigma de “terrorista” colocado a toda fuerza beligerante que se opone al sometimiento nacional, se han convertido en cosa común como parte de la guerra imperialista. Esto lo hacen en países donde han declarado la guerra y a cuyas fuerzas armadas se les niega tal condición y el derecho a la guerra, pero también lo hacen en países donde llevan a cabo guerra no declarada o secreta como Yemen y Pakistán. Y lo hacen con plena impunidad, porque contra ellos no hay ni jueces ni tribunales internacionales que valgan. Esta guerra imperialista necesariamente tiene que regresar a casa.

Además, en su propio país, el asesinato sistemático y continuo de miembros de las masas más pobres por parte de las fuerzas represivas del Estado yanqui es parte de la guerra contra el proletariado y el pueblo norteamericano, particularmente contra la población negra e inmigrantes del Tercer Mundo. Ante la opresión, las masas se levantan en rebelión y las armas que se les dieron para masacrar a las masas en las naciones oprimidas las están volviendo contra sus propios opresores.

En resumen, lo principal es que el movimiento contra la guerra imperialista irá en aumento, sumado a la rebelión contra la explotación y opresión de la clase y la miseria creciente de las masas. Así está sucediendo en todos los países imperialistas, especialmente en China, Francia, pero también en los Estados Unidos, donde la masa explotada y oprimida del proletariado está conformada por cerca de 50 millones de proletarios procedentes de los países de América Latina. A través de esta masa pobre, el desarrollo de la lucha de clases con guerra popular en América Latina impactará también en el desarrollo de la lucha de clases del proletariado por la conquista del Poder en los Estados Unidos.

Tercera contradicción: entre potencias y superpotencias imperialistas.

Como ya enseñara Lenin, el imperialismo no es uno sólo, sino que hay diferentes países imperialistas. Esto es, potencias y superpotencias imperialistas que se dividen el mundo según sus relaciones de fuerza, económica, política y militar, relación de fuerza que está cambiando a cada momento y que se desenvuelve en colusión y pugna.

Estados Unidos es actualmente la superpotencia hegemónica única. Con la desintegración de la URSS socialimperialista en 1991, el peso económico de la Rusia imperialista quedó reducido a un nivel comparable al de la Italia imperialista, aunque mantiene su carácter de superpotencia atómica. También están las restantes potencias imperialistas como Alemania, Gran Bretaña, Francia, Japón, China, Holanda, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Italia, España, etc., que en total son un puñado de países opresores. Desde la década de 1990 están en un nuevo reparto de los países oprimidos que estuvieron sometidos a la Unión Soviética socialimperialista. Todos los acontecimientos de alguna importancia acaecidos desde ese entonces en el este de Europa, bélicos o no bélicos, en el así llamado Oriente Medio, el Golfo Pérsico y Afganistán, se enmarcan en este nuevo reparto.

La antigua pugna entre las dos superpotencias, EE.UU. y la URSS social imperialista se ha transformado. La actual situación mundial está marcada por el plan del imperialismo yanqui de desarrollar a sangre y fuego su guerra de agresión con un objetivo inmediato –Siria– otro a mediano plazo –Irán– y un objetivo estratégico que es arrebatar a Rusia su condición de superpotencia atómica que aún mantiene, para lo cual utiliza alianzas, según convenga, con los otros imperialismos como Alemania, Francia, Inglaterra, etc., a fin de subvertir el orden en las zonas de influencia que tienen gran valor estratégico para Rusia. Por su parte, Rusia pugna por conservar estas zonas, especialmente en Ucrania, Siria e Irán.

El punto más candente está actualmente ubicado en el así llamado Oriente Medio, porque el control de esta zona, particularmente sobre Siria e Irán, tiene gran importancia para el imperialismo yanqui, no sólo porque significa arrebatar las esferas de influencia de Rusia, sino también porque le permitiría asegurar su condición hegemónica al acceder al control estratégico de una de las regiones clave del mundo para el abastecimiento de petróleo a casi todas las demás potencias imperialistas, asegurándole así una ventaja definitiva en la competencia interimperialista. Es precisamente este aspecto el que dificulta que pueda alinear a todas las demás potencias contra Rusia.

Cuando los imperialistas, solos o coaligados, van contra un país oprimido o contra varios de estos países del Tercer Mundo, en ese momento no sólo se expresa la contradicción principal, sino también la tercera contradicción, entre países imperialistas. Y en esto violan cuando quieren sus propios acuerdos, su propio derecho internacional, el principio de no agresión, pues la ley es para que la cumplan los otros. Por ello la paz, la armonía entre los imperialistas son viejas historias vueltas a contar, como la del “superimperialismo”, “ultraimperialismo”, “neoimperialismo”, “neoliberalismo”, “neocolonialismo”, viejas teorías que apuntan contra la revolución democrática y contra las luchas de liberación nacional.

La rebatiña imperialista por llevarse la mayor tajada de la torta es absoluta y la colusión de unos con otros es relativa, esto determina el carácter circunstancial y pasajero de las alianzas imperialistas; no hay “bloques imperialistas”. Las potencias imperialistas de segundo orden bregan por convertirse en nuevas superpotencias y así pugnar por la hegemonía mundial para poder ocupar el lugar que hoy ostenta el imperialismo yanqui e imponer a través de una nueva guerra mundial un nuevo orden y un nuevo reparto. La Unión Europea no es un “imperialismo europeo”, sino que es alianza de los países de Europa Occidental bajo dirección de Alemania para pugnar por el reparto del mundo.

Tampoco hay tal “bloque Rusia-China”, entre éstos también existen disputas. Más aún, la China socialimperialista aún no tiene un lugar muy importante en el nuevo reparto, debido a que tiene baja capacidad ofensiva en relación con las demás potencias imperialistas. Con China aún aplica la contención y prima la colusión, pues tiene su lugar como manufacturera de los productos de consumo y para la colocación de capitales de diferentes potencias imperialistas como EE.UU., Japón, Alemania y otros.

En relación con la contradicción entre socialismo y capitalismo, que corresponde a toda la era de la revolución proletaria mundial, en la situación actual ésta se desenvuelve en el terreno ideológico e histórico. Desde el campo de la reacción, esta contradicción se manifiesta en la ofensiva contrarrevolucionaria general, que entra en declive y actualmente apunta contra las guerras de liberación nacional por medio de la denominada “guerra contra el terrorismo”, a la cual oponemos la contraofensiva revolucionaria que se desarrolla con guerra popular. En el campo de la revolución, la contradicción entre socialismo y capitalismo se expresa en que el socialismo vive como idea en las luchas del proletariado y los pueblos del mundo. El clamor de las masas por reconquistar el Poder se levanta especialmente en los países donde ha habido socialismo, perspectiva que se expresa cuando los veteranos de la URSS que combatieron en la II Guerra Mundial marchan con carteles del camarada Stalin y cuando los obreros y los campesinos en China se levantan en nombre del Presidente Mao. Todas estas luchas son parte del complejo proceso de restauración y contrarrestauración. El socialismo se establecerá ahí de todas maneras y será con guerra popular, para continuar con la construcción del socialismo y la dictadura del proletariado.

El Presidente Mao, analizando el desarrollo de la lucha de clases a nivel mundial, comprendió que el imperialismo había entrado en una fase de agravamiento de su crisis general y que se había abierto la época de su barrimiento completo por la revolución proletaria, destacando que esto ocurriría en el periodo de los “próximos 50 a 100 años”. El Presidente Gonzalo desarrolló esta comprensión, indicando que alrededor de 1980 entramos en la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial, en que la tarea estratégica retrasada es la constitución o reconstitución de los partidos comunistas, según sea el caso, sobre la base del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo, para iniciar y desarrollar las guerras populares en todos los países del mundo como guerra popular mundial. Debemos reafirmarnos en todas estas importantes tesis y combatir resueltamente todas las tentativas de la reacción y el revisionismo que siembran confusión, sirven a la dispersión del movimiento comunista y a separar el movimiento comunista de las luchas de liberación nacional.

Se despeja el campo para la revolución y la guerra popular. En América Latina, los gobiernos de Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, etc. han entrado en descomposición, arrastrando a toda laya de oportunistas y revisionistas que los han sustentado y defendido como supuestos gobiernos “antiimperialistas”, “progresistas”, “revolucionarios”, etc. Este descalabro alcanza también al revisionismo cubano, que ha respaldado y usado de soporte a todos estos gobiernos, que lejos de ser de “izquierda” -como lo propala el oportunismo, el revisionismo y demás reaccionarios- son gobiernos que, en cada país, encabeza la facción burocrática de la gran burguesía al servicio del imperialismo, principalmente yanqui. Es también expresión de esta descomposición definitiva el acuerdo de “paz” entre el revisionismo armado y el gobierno de Colombia para tratar de deslegitimar el camino democrático, la Guerra Popular, con el cretinismo parlamentario y seguir sosteniendo el camino burocrático de la reacción y el imperialismo.

El enfrentamiento bélico entre revolución y contrarrevolución en el mundo nos impone la tarea irrenunciable de combatir el imperialismo y la reacción combatiendo al mismo tiempo en forma implacable al nuevo revisionismo, rechazando el oportunismo y el cretinismo parlamentario, y educando a las masas en la violencia revolucionaria y en distinguir a los amigos de los enemigos, para que así puedan liberar sus poderosas energías en la lucha revolucionaria. Para esto es necesario adquirir cabal comprensión del maoísmo como ideología universal y, en medio de la lucha de dos líneas, asumirla, encarnarla y aplicarla a la revolución en cada país, generando el pensamiento guía y la jefatura de cada revolución, todo esto en medio de la forma más alta de la lucha de clases, la guerra popular.

Es una necesidad la lucha contra el nuevo revisionismo que ataca el marxismo, el partido, la violencia revolucionaria, el socialismo y la dictadura del proletariado, cuya forma más sistematizada se estructuró en el Perú como línea oportunista de derecha, revisionista y capitulacionista, rabiosamente negadora de la jefatura, del pensamiento gonzalo, de la guerra popular y de la revolución democrática. Hay que combatirlo implacablemente en cualquier forma que se presente, como son sus variantes que representan los revisionistas Avakian, Prachanda y otros.

Se necesitan más guerras populares para hacer la revolución y enfrentar la guerra imperialista

La situación objetiva a nivel mundial se desarrolla y en todas partes maduran las condiciones para la revolución. Tal como lo señaló el Presidente Mao en 1958, el imperialismo aún está vivo, y el imperialismo yanqui -como superpotencia hegemónica única y gendarme contrarrevolucionario mundial- es el enemigo principal de los pueblos del mundo; aún hace y deshace en África, Asia y América Latina; aún ocupa semicolonias por la fuerza, despliega bases militares e impone la guerra de rapiña; aún está oprimiendo a las masas populares en su propio país. Y todo esto es hoy aún más agudo que hace 60 años. Pero esta misma situación se hace también cada vez más insostenible y es inevitable el levantamiento de más del 90 por ciento de la población mundial contra el imperialismo y los reaccionarios, y esto, en dura brega y en desarrollo desigual, ya está en curso como una segunda gran ola de la revolución proletaria mundial.

Como maoístas, somos partidarios de la tesis del Presidente Mao de ‘tres mundos se delinean’, que concibe, por una parte, la distinción fundamental entre naciones imperialistas y naciones oprimidas por el imperialismo y, por otra, que entre los imperialistas existen contradicciones, que éstos se mueven en colusión y pugna, donde la pugna es absoluta y la colusión es transitoria, pues la pugna es por la repartija imperialista del botín que somos los países oprimidos.

Así, vemos cómo el primer mundo está en redefinición, que se expresa en cómo se va produciendo el hundimiento de la superpotencia hegemónica única, el imperialismo yanqui, en un largo proceso con florescencias pasajeras y recaídas. Vemos también cómo la superpotencia atómica, Rusia, busca recuperarse a largo plazo y cómo las demás potencias imperialistas de segundo orden le pisan los talones, dentro del proceso de barrimiento/hundimiento en que se encuentra el imperialismo por la revolución mundial, cuya base son los países del Tercer Mundo.

La situación actual confirma lo señalado por el Presidente Mao respecto a que Asia, África y América Latina son zonas de tempestades revolucionarias y base de la revolución proletaria mundial, y confirma también lo que indica el Presidente Gonzalo respecto a que el Tercer Mundo se extiende actualmente hasta Europa.

La disputa entre los imperialistas se va a intensificar mucho más y nuestros países son el botín de disputa. Habrá lucha cada vez más encarnizada entre los monopolios del capital financiero, a veces violenta y a veces no violenta, pero principalmente violenta, pues el imperialismo es guerra y reacción política en toda la línea. Es lucha por mercados para exportación de capitales y extracción de materias primas y otros recursos naturales y por fuerza de trabajo más barata, ese es el interés de los monopolios imperialistas y ese es el interés de sus Estados. Esta es la base económica de las guerras de agresión del imperialismo contra los países oprimidos, su verdadero carácter es el de guerras de rapiña por un nuevo reparto en un amplio escenario que-entre otros escenarios-abarca desde el Asia Central al África Subsahariana y que se irá extendiendo más. Sólo entendiendo esto es posible reconocer el carácter de guerra de rapiña imperialista contra los pueblos y naciones oprimidas, como estamos viendo en Palestina, Irak, Afganistán, Mali, Siria, Libia, etc. Esta misma guerra de rapiña desata la ira de los pueblos, que se levantan en poderosa lucha armada y llevan al atolladero político, moral y por tanto militar de los imperialistas, los que, vistos en perspectiva, no son más que tigres de papel.

Todo esto genera mejores condiciones objetivas para la revolución mundial. Sólo los revisionistas y oportunistas encallecidos pueden pretender negar la mayor maduración de las condiciones objetivas en todos los países, particularmente en los países oprimidos, que son la base de la revolución mundial y el botín del nuevo reparto en marcha.

Todas las contradicciones fundamentales del mundo actual se agudizan, pero en particular se agudizan la contradicción históricamente principal, entre naciones oprimidas por un lado y naciones imperialistas por otro, y la tercera contradicción, inter imperialista. Pero también la guerra imperialista de agresión tiene que repercutir en los propios países imperialistas, como ya está ocurriendo con la agudización de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Así, se entiende que el centro de la tormenta se encuentra en las naciones oprimidas, pero que también se deben constituir o reconstituir partidos comunistas en los propios países imperialista se iniciar y desarrollar guerras populares.

Las masas se están levantando en rebelión en todo el mundo, hay mayor hundimiento del imperialismo y éste se enreda en una serie compleja de guerras en las que será barrido definitivamente por la revolución mundial en el periodo de los 50 a 100 años. Esta es la etapa de ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial, que avanza en una nueva gran ola conformada por guerras de resistencia y guerras populares, donde estas últimas son lo principal en perspectiva.

Únicamente partiendo de lo aportado por el Presidente Mao podemos comprender la situación actual de países del llamado Oriente Medio Ampliado como Siria, donde se agudizan dos contradicciones en las que actúan tres fuerzas. Las dos contradicciones son: 1) la contradicción entre naciones oprimidas y naciones imperialistas, contradicción principal y 2) la contradicción interimperialista, contradicción secundaria. Las tres fuerzas son: 1) El imperialismo de EE.UU., superpotencia hegemónica única, enemigo principal, y sus aliados temporales; 2) la superpotencia atómica, Rusia, y sus aliados temporales; 3) el país agredido, Siria, incluyendo todas sus clases y minorías nacionales, exceptuando un puñado de traidores partidarios de la teoría de la subyugación nacional. Aun cuando la justa lucha de resistencia es llevada por las masas en forma heroica y debe ser apoyada por todos los revolucionarios, ésta es aún la fuerza débil. Para hacerla fuerte y asegurar la perspectiva de efectiva liberación de las masas es imprescindible la dirección proletaria. Esto clama a los comunistas de Siria reconstituir su Partido Comunista en el crisol de la lucha armada, para construir un frente único de resistencia nacional contra la ocupación imperialista bajo la consigna “¡muerte al invasor!” y, luego de la expulsión del agresor extranjero, proseguir la revolución democrático nacional hasta su culminación, todo a través de la guerra popular. También para los comunistas del mundo la consigna “¡Abajo la guerra de agresión imperialista! ¡Muerte al invasor!” debe ser asumida firmemente y, a través de impulsar guerras populares para mostrar el camino, servir a desarrollar la revolución proletaria mundial.

Las gloriosas guerras populares en India, Perú, Filipinas y Turquía amenazan con prender fuego a toda la pradera. Las guerras populares, a pesar de mil dificultades, están demostrando que los bandidos imperialistas son los verdaderos terroristas, las masas populares son las verdaderas constructoras heroicas de un nuevo mundo. Las Guerras Populares en curso son parte del poderoso viento del este que continúa soplando para barrer al imperialismo de la tierra y deben ser firmemente apoyadas.

Para desarrollar la revolución proletaria mundial se necesitan más guerras populares, guerra popular para enfrentar la guerra imperialista, para hacer la revolución democrática y para hacer la revolución socialista. Para esto deben constituirse o reconstituirse partidos comunistas en cada país, según sea el caso, aplicando lo enseñado por Lenin acerca de ir a lo hondo y profundo de las masas, educarlas en la práctica de la violencia revolucionaria, en barrer el colosal montón de basura y en el combate implacable al oportunismo y al revisionismo.

Este es un proceso lleno de vicisitudes, de lucha a muerte entre marxismo y revisionismo, entre izquierda y derecha. Revisionistas, derechistas y todo tipo agentes de la reacción buscan negar el avance del maoísmo, la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial y la actual etapa de ofensiva estratégica de la revolución mundial y, con esto, sirven a intereses reaccionarios. Es necesario aplastar todas aquellas posiciones que tratan de negar la existencia y agudización de las tres contradicciones fundamentales a nivel internacional y, en particular, la contradicción principal, la existente entre las naciones oprimidas y las naciones imperialistas.

La guerra popular es necesaria en todos los países y continentes para llevar a cabo la revolución en cada país y como guerra popular mundial para barrer el imperialismo de la faz de la tierra y proseguir la marcha al comunismo. Y dado que la guerra popular es la guerra del pueblo dirigida omnímodamente por el Partido Comunista, se desprende la tarea central y principal que es constituir o reconstituir los partidos comunistas, según sea el caso, sobre sólidas bases marxista-leninista-maoístas allí donde aún no se ha iniciado la guerra popular y fortalecer las bases marxista-leninista-maoístas para desarrollar la guerra popular por la conquista del Poder allí donde éstas ya están iniciadas, como única garantía para superar las dificultades y llevar la revolución hasta el fin.

La experiencia histórica del movimiento comunista internacional ha demostrado que cada vez que estalla una revolución en un país oprimido, la gran burguesía y los terratenientes de ese país no sólo se oponen desesperadamente, sino que se alían con el poder de las diversas potencias imperialistas y tratan de reprimir el movimiento revolucionario mediante la alianza de la reacción local y extranjera y el revisionismo. Esto exige poner en práctica firmemente el internacionalismo proletario, apoyando las luchas de los partidos hermanos y profundizando la lucha de dos líneas al interior del movimiento comunista internacional para, sobre la base de la crítica y la autocrítica y poniendo por delante el deseo de unidad, resguardar que prevalezca en todo momento la línea revolucionaria. Los pasos que se vienen dando por parte de los partidos y organizaciones participantes de este V Encuentro de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas de América Latina son importantes en este sentido y son elementos concretos que aportan a la necesaria tarea de reconstituir la Internacional Comunista sobre la base del maoísmo y de la guerra popular.

Para esto necesitamos profundizar permanentemente nuestra comprensión y aplicación del maoísmo como nuestra única garantía de victoria, en medio de la lucha de clases y de la lucha de dos líneas, y a la luz de la experiencia histórica del movimiento comunista internacional. Únicamente así podremos dar la lucha contra desviaciones de derecha y de “izquierda”, orientar a los revolucionarios que las contradicciones fundamentales no están “entre democracia burguesa y fascismo” o “entre revolución y reformas”, sino reafirmarnos en la principal lección extraía por Marx de las gloriosas jornadas de la Comuna de Paris: que al pueblo no le sirven simples cambios de gobierno, que nada útil obtendrá de participar del viejo Estado, sino que únicamente obtendrá verdaderas victorias derribando la dictadura de la burguesía y sus aliados reaccionarios y estableciendo la dictadura del proletariado, lo que el Gran Lenin y el Presidente Mao resumieron magistralmente como: ‘salvo el Poder, todo es ilusión’ y ‘el Poder nace del fusil’.

Camaradas, en 1848 Marx y Engels emitieron este gran llamado: “Proletarios de todos los países, uníos”. Desde entonces esta consigna de combate ha inspirado las luchas del proletariado en todo el mundo y lo ha guiado por el camino de la emancipación.

Cuando se inició la etapa histórica del imperialismo, Lenin emitió este gran llamado para estas nuevas condiciones históricas: “¡Obreros de todos los países y naciones oprimidas, uníos!”, con la cual unió el movimiento proletario por la construcción del socialismo con las luchas de liberación nacional en los países coloniales y semicoloniales.

Hoy el imperialismo yanqui, el principal enemigo de los pueblos del mundo, sigue sembrando el caos en todo el planeta y sigue granjeándose el odio de los pueblos del mundo, los cuales desean su liberación y se levantan en resistencia. Como comunistas, tenemos el deber de cumplir más firmemente nuestra jornada para dirigir el poder latente de los pueblos del mundo contra ese gigante con pies de barro, uniendo a todas las fuerzas antiimperialistas con el llamado que hiciera el propio Presidente Mao Tsetung: “¡Pueblos de todo el mundo, uníos y derrotad a los agresores norteamericanos y a todos sus lacayos! Pueblos de todo el mundo, tened coraje, atreveos a luchar, desafiad las dificultades y avanzad en oleadas. Así el mundo entero pertenecerá a los pueblos. Los monstruos de toda especie serán liquidados.”

¡Viva la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial!

¡Abajo el imperialismo y todos sus lacayos!¡Aplastar el revisionismo!

¡Vivan las guerras populares!

¡Honor y gloria a los héroes comunistas!

¡Defender la vida del Presidente Gonzalo!

 

Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)

Partido Comunista de Ecuador – Sol Rojo

Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia MLM

Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

Comité Bandera Roja – Alemania

Adherentes:

Comités para la Fundación del Partido Comunista (Maoísta) de Austria

Mayo  2016

 

 

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¡Celebrar el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria con Guerra Popular hasta el comunismo!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 

¡Celebrar el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria con Guerra Popular hasta el comunismo!

 

La Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) constituye el hito más alto en la historia de la lucha de clases del proletariado. Este año se cumplen cincuenta años de su inicio en 1966 y, en el marco de este 50° Aniversario, los partidos y organizaciones comunistas que suscriben esta declaración conjunta consideran fundamental tomar posición por este magno acontecimiento. La GRCP es principalmente una revolución política y, dada su significación, debe movilizar a todos los comunistas y revolucionarios para propagandizarla de forma audaz y contundente. Pero esto no es suficiente, es necesario al mismo tiempo desenvolver una sagaz lucha contra el revisionismo y todo oportunismo que intente presentar la GRCP como desligada de los actuales problemas del MCI.

Las lecciones de la GRCP exigen un claro deslinde y marcar a fuego a los revisionistas que intentan traficar con ella, sembrar confusión y embaucar incautos. Debemos señalar que la línea revisionista y capitulacionista en el Perú -hoy con organización propia PCP/MOVADEF y el Grupillo de José en el VRAE-, el avakianismo con su esperpento de la “nueva síntesis”, el prachandismo y su “socialismo del siglo XXI” y “competición multipartidaria”, entre otras nefastas expresiones del nuevo revisionismo, buscan convertir al Presidente Mao en un adocenado liberal y a la GRCP en un evento carente de vigencia y filo revolucionario. Sus viles patrañas se estrellan contra la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial y la campaña por el maoísmo que estamos desarrollando. En cambio el proletariado internacional, pletórico de orgullo comunista, agita alto su indemne bandera roja, su más alta cumbre, en incansable brega hasta alcanzar la sociedad sin clases, la sociedad comunista. ¡Enarbolar, defender y aplicar el maoísmo!

 

Sobre situación internacional y lucha de clases

La actual situación internacional sería incomprensible sin la teoría de la lucha de clases y su desarrollo por el maoísmo. Solo por medio de ésta comprendemos que las contradicciones fundamentales de la época son aquellas contradicciones entre naciones oprimidas e imperialismo, entre proletariado y burguesía y contradicciones interimperialistas, que hoy la contradicción entre socialismo y capitalismo existe solamente en el terreno ideológico e histórico y que la contradicción principal es entre naciones oprimidas e imperialismo; que el imperialismo comprende a las potencias y superpotencias que se desarrollan por medio de colusión y pugna, y los países oprimidos, el Tercer Mundo, son el botín de la lucha por el reparto del mundo, a la vez que son base de la revolución mundial y zonas de tempestades revolucionarias; que la revolución es la tendencia histórica y política principal; y que la revolución proletaria mundial se encuentra en su tercera etapa, la ofensiva estratégica, época inscrita en los ‘próximos 50 a 100 años’, donde se da la mayor descomposición del imperialismo y éste será barrido por completo por la revolución proletaria mundial mediante la guerra popular mundial, proceso que se ha iniciado con la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.

Es en relación a esta comprensión de las tres contradicciones fundamentales en el mundo actual -cuestión crucial negada por el nuevo revisionismo- que se vienen dando las principales luchas entre marxismo y revisionismo.

Lenin enseña que: “Las relaciones económicas del imperialismo constituyen la base de la situación internacional hoy existente. A lo largo de todo el siglo XX se ha definido por completo esta nueva fase del capitalismo, su fase superior y última”; y que la división del mundo entre naciones oprimidas y naciones opresoras es un rasgo distintivo del imperialismo. Por tanto, para comprender la situación actual no podemos partir de la contradicción fundamental del capitalismo, pues estamos en su fase superior y última, el imperialismo.

Una de las leyes de la lucha de clases es la violencia, exacerbada en la época del imperialismo, pues el imperialismo es guerra y reacción política en toda la línea. La opresión imperialista convierte a las naciones oprimidas en zonas de reparto, es decir, en territorios económicos convertidos en colonias o semicolonias de tal o cual potencia o superpotencia imperialista. Los imperialistas persiguen la partición de esos países y nuevo reparto para reconfigurar el mapa del llamado Oriente Medio Ampliado mediante la guerra de agresión, en medio de aguda pugna por mantener su hegemonía y buscar salida a su profunda crisis económica. La guerra civil en Siria es expresión de esta ley.

Los acontecimientos en el así llamado Oriente Medio constituirían un conjunto abigarrado de hechos indescifrables y sin perspectiva sin la importante herramienta de análisis y transformación que es la teoría de la lucha de clases que, aplicada a la situación internacional, está contenida en la tesis del Presidente Mao de ‘tres mundos se delinean’. Para comprender un panorama tan complejo como el que se vive en Siria, Irak o Turquía -donde un intrincado ir y venir de millones de vidas humanas pulsan permanentemente el devenir histórico- necesitamos asir firmemente la lucha de clases. Únicamente aplicando la teoría de la lucha de clases y considerando las contradicciones fundamentales del mundo actual es posible comprender que el así llamado Oriente Medio se configura hoy como la parte del globo donde convergen las contradicciones fundamentales; que la guerra de agresión imperialista es por la partición y nuevo reparto de esos países oprimidos -desatada allí desde comienzos de la década de 1990- agudiza todas las contradicciones y acicatea la revolución; que lo principal para nosotros es bregar por dirigir la tormenta de la lucha armada de las naciones oprimidas que allí se levanta contra el imperialismo, principalmente el imperialismo yanqui, sin descuidar a la superpotencia atómica, Rusia, y todas las otras potencias imperialistas; y que el problema actual es que la lucha no se desenvuelve correctamente por falta de dirección política, de Partido Comunista.

Partiendo de lo desarrollado por el Presidente Mao, podemos comprender la situación actual de países como Ucrania, Siria, Irak, Libia y Afganistán, donde se agudizan dos contradicciones fundamentales y actúan tres fuerzas. Las dos contradicciones son: 1) la contradicción entre nación/pueblos oprimidos e imperialismo, contradicción principal y 2) la contradicción interimperialista, contradicción secundaria. Las tres fuerzas son: 1) el imperialismo de EE.UU., superpotencia hegemónica única, y sus aliados temporales; 2) la superpotencia atómica, Rusia, y sus aliados temporales; 3) las naciones oprimidas, incluidas todas sus clases y minorías nacionales, exceptuando un puñado de traidores partidarios de la teoría de la subyugación nacional. Estas fuerzas  (naciones oprimidas y minorías nacionales) son temporal y relativamente débiles, pues aún falta el partido comunista que las unifique en el frente único contra la agresión imperialista, impidiendo así que las mismas sean manejadas por los imperialistas como peones o tropas en el terreno.

Para resolver la contradicción principal en estos países se necesita un partido comunista marxista-leninista-maoísta que dirija un frente único de resistencia nacional capaz de unir a todas las fuerzas dispuestas a luchar por derrotar al invasor imperialista y culminar la revolución de nueva democracia mediante la guerra popular. No se puede cambiar aquello que quedó claramente sentado por el Presidente Mao acerca de la independencia y la autodecisión dentro del frente único. El anhelo de libertad de los pueblos del así llamado Oriente Medio y los deseos de sacudirse de todo yugo extranjero no pasarán de ser ilusiones si no constituyen o reconstituyen sus partidos comunistas, según sea el caso, se sujetan firmemente a las leyes de la lucha de clases y, en consecuencia, convierten sus luchas armadas en guerras populares.

Insistimos, sin la dirección verdadera del proletariado y su vanguardia organizada, la lucha nacional -incluida la lucha de las minorías nacionales- está condenada a servir a cualquier bastón de mando y, por lo tanto, condenada a la subyugación. Estas son leyes ineluctables del desarrollo de la lucha de clases y tratar de negarlas o declararlas caducas o cualquier otra cosa es revisionismo.

Tanto en la situación internacional actual como en la lucha por el establecimiento y defensa de la dictadura del proletariado, la lucha de clases es la hebra de hilo que nos permite engarzar todos los acontecimientos y encontrar y manejar las leyes que rigen su desenvolvimiento. Por lo tanto, la situación internacional debemos estudiarla a la luz del maoísmo. Y es a la luz del maoísmo que debemos bregar por dirigir la revolución en cada país, como parte y al servicio de la revolución proletaria mundial.

 

 La Gran Revolución Cultural Proletaria – GRCP

La Gran Revolución Cultural Proletaria constituye, histórica y políticamente, la expresión más alta de la lucha de clases del proletariado a nivel internacional, la defensa de la dictadura del proletariado, concebida como dictadura omnímoda sobre la burguesía.

En una sociedad dividida en clases, la lucha de clases es una ley histórica. Los marxistas, en consecuencia, la hacen extensiva a todos los fenómenos de la vida social, reconociéndola en las más diversas manifestaciones de la vida contemporánea. La lucha de clases se desenvuelve en los terrenos ideológico, político, económico y militar; pero ante todo es fundamental comprender que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado. Como ha dicho el gran Lenin: “Sólo es marxista quien extiende el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado”. En este sentido, la GRCP es la lucha por el establecimiento de la dictadura omnímoda del proletariado, el reconocimiento de la existencia objetiva de las clases en todo el período de la construcción del socialismo y la dictadura del proletariado, de contradicciones antagónicas entre clases, de la burguesía en el propio Partido y de la continuación de la lucha de clases durante todo el período del socialismo hasta el comunismo.

Y como quedó establecido desde el inicio de la GRCP: “Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su Poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desafíos de la burguesía en el dominio ideológico y cambiar la fisonomía espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres.”

Con el Gran Salto Adelante y el establecimiento de las Comunas Populares en 1957-1958 se dio un efectivo avance en el desarrollo de la economía de propiedad colectiva y en la revolución socialista, constituyendo una victoria contra el oportunismo de derecha en un periodo en el cual, a nivel internacional, se restauraba el capitalismo en la URSS y en los demás países de Europa del Este.

El Presidente Mao advirtió en 1962: “no olvidar jamás la lucha de clases”. Ese mismo año, con el Movimiento de Educación Socialista, se logró dar un nuevo impulso a la lucha contra los seguidores del camino capitalista en el campo. En 1965, la crítica en filosofía y la crítica a las expresiones artísticas impulsadas por elementos burgueses y revisionistas en el campo de la cultura, prepararon el terreno para que en 1966 se lanzara la GRCP. Inicialmente, quienes buscaron controlar la aplicación de la  Revolución Cultural fueron elementos revisionistas enquistados en la alta dirección del Partido que, por su forma de actuar contrarrevolucionaria, quedaron evidenciados posteriormente. Gente como el propio Liu Shao-chi, entonces Presidente de la República Popular de China, su testaferro y jefe del Partido en Pekín, Peng Sheng, el miembro del Comité del Partido en Pekín y responsable de propaganda y de los órganos de prensa del PCCh y del Estado, Lu Ting-yi, entre otros, maquinaban frenéticamente sus posiciones antipartido y antisocialistas por restaurar el capitalismo.

En este sentido, la línea del Presidente Mao ha comprendido esta cuestión fundamental: “La sociedad socialista emerge del seno de la vieja sociedad. No es fácil liquidar la idea de la propiedad privada formada durante miles de años de sociedad de clases, ni la fuerza de la costumbre ni la influencia ideológica y cultural de las clases explotadoras asociadas a la propiedad privada. Las fuerzas espontáneas de la pequeña burguesía de la ciudad y del campo engendran constantemente nuevos elementos burgueses. A medida que las filas de los obreros crecen en número y amplitud, se infiltran algunos elementos impuros. Y, después de conquistado el Poder y viviendo en un ambiente de paz, cierto número de personas en las filas de los cuadros del Partido y de los organismos estatales degeneran. Al mismo tiempo, en el plano internacional, el imperialismo, encabezado por los EE.UU., y los reaccionarios de los diversos países se esfuerzan por eliminarnos empleando la doble táctica contrarrevolucionaria: amenazas de guerra y ‘evolución pacífica’. El grupo revisionista contemporáneo, con la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética como su centro, también procura derrocarnos por todos los medios posibles. Si en estas circunstancias olvidáramos la lucha de clases y abandonáramos nuestra vigilancia, correríamos el peligro de perder el Poder y de dejar que el capitalismo se restaure”.

Bajo la dirección del Presidente Mao, la directiva de la XI Sección Plenaria del Comité Central del 8 de agosto de 1966, se definió con claridad: “La gran revolución cultural proletaria que se desenvuelve actualmente, una gran revolución que llega al alma misma de la gente, representa una nueva etapa, aún más profunda y más amplia, en el desarrollo de la revolución socialista de nuestro país […] Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su Poder”. Y que en la revolución cultural: “Nuestro objetivo actual es aplastar, mediante la lucha, a los que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, criticar y repudiar a las “autoridades” reaccionarias burguesas en el campo académico, criticar y repudiar la ideología de la burguesía y demás clases explotadoras, y transformar la educación, la literatura y el arte y los demás dominios de la superestructura que no corresponden a la base económica del socialismo, a fin de facilitar la consolidación y el desarrollo del sistema socialista”.

Fueron las masas de jóvenes estudiantes, en 1966, acicateadas y estimuladas por el Partido Comunista, con el Presidente Mao a la cabeza, las que comenzaron la crítica de masas y, por lo tanto, denunciaron al puñado de revisionistas impenitentes que usurpaban el poder en distintas reparticiones del propio Partido y del Estado. La necesidad de la dictadura omnímoda del proletariado era imperativo para derrocar a la banda de oportunistas y revisionistas seguidores del camino capitalista. No podía quedar lugar en el Partido y en el Estado para elementos burgueses, pero el aplastamiento de estos individuos no era un problema administrativo, sino que pasaba por la amplia movilización de las masas y la crítica que hiciesen éstas.

Para vencer la oposición de los seguidores del camino capitalista y ponerlos al descubierto, el Partido, bajo la correcta línea revolucionaria del Presidente Mao, tenía que apoyarse en las masas estimulando su propia iniciativa. Como puntualizó la directiva del 8 de agosto de 1966: “Hay que confiar en las masas, apoyarse en ellas y respetar su iniciativa. Hay que desechar el “temor”. No se debe temer que se den casos de desorden. El presidente Mao nos ha dicho frecuentemente que la revolución no puede ser tan fina, tan moderada, amable, cortés, restringida y magnánima. Hay que dejar que las masas se eduquen a sí mismas en este gran movimiento revolucionario y aprender a distinguir entre lo justo y lo erróneo, entre la forma correcta de proceder y la incorrecta. Es necesario lograr una plena y franca exposición de opiniones haciendo pleno uso de los dazibao y de los grandes debates, de modo que las masas clarifiquen los puntos de vista correctos, critiquen los erróneos y desenmascaren todos los monstruos. De esta manera, las amplias masas podrán, en el curso de la lucha, elevar su nivel de conciencia política, incrementar su capacidad, distinguir entre lo justo y lo erróneo y trazar una clara línea de demarcación entre los enemigos y los propios”.

La Gran Revolución Cultural Proletaria es el método para movilizar a las masas y hacer que éstas desplieguen todo su poder creador en la crítica a los revisionistas, “es el método para poner al descubierto todo lo negro que hay en el partido”, decía el Presidente Mao. En el IX Congreso de 1969 se citó lo que el Presidente Mao expuso en una conversación en febrero de 1967: “en el pasado libramos luchas en las zonas rurales, en las fábricas, en los círculos culturales, y realizamos el movimiento de educación socialista. Sin embargo, todo esto no pudo resolver el problema, porque no habíamos encontrado una forma, un medio de movilizar a las amplias masas de manera abierta, en todos los terrenos y de abajo arriba para exponer nuestro lado oscuro”.

La forma, el medio, el método fue la crítica de masas. Esto permitió poner plenamente en juego la iniciativa de las masas para poner al descubierto la “pandilla negra” antipartido y antisocialista, seguidora del camino capitalista, que había logrado usurpar parte del Poder. El problema no era solamente la destitución de tal o cual dirigente seguidor del camino capitalista, la gran tarea consistía en movilizar a las masas y lograr que fuesen ellas quienes bombardearan el cuartel general burgués. Esto es tan importante aún, pues el problema no era solo luchar contra una línea política, la cuestión también era la lucha contra la línea orgánica que Liu Shao-chi había montado y que le permitía tener una significativa presencia en diferentes entidades estatales y partidarias con seguidores impenitentes del camino capitalista.

Iniciada entre sectores de la juventud, principalmente estudiantes, la GRCP pronto se propagó a las amplias masas de obreros y campesinos. A fines de 1966 la lucha de clases se agudiza en Shangai. En enero de 1967 estalló la tormenta revolucionaria en esta importante ciudad industrial y un grupillo de usurpadores fueron derrocados, reconquistando el proletariado el Poder y restableciendo allí la dictadura proletaria. Tuvo un papel activo en estos hechos Chang Chung Chiao, al dar justa dirección a esa lucha. Los revisionistas instalados en la Municipalidad de Shangai fueron derrotados y en febrero de 1967 se funda el Comité Revolucionario de la Municipalidad de Shangai como nuevo órgano de Poder de la clase obrera, dirigida por el Partido, concretado en los Comités Revolucionarios.

Posteriormente, en marzo de 1967 se avanzó en el Gran Plan Estratégico para la Gran Revolución Cultural Prole­taria. El documento es el siguiente: “Parece que se puede distribuir este documento por todo el país para que se lo aplique de manera correspondiente. El Ejér­cito debe realizar el entrenamiento militar e instrucción polí­tica en las universidades, escuelas secundarias y los cursos su­periores de las escuelas primarias, por etapas y grupos. Debe ayudar a reanudar las clases escolares, consolidar la organiza­ción, establecer los órganos de dirección de acuerdo con el prin­cipio de ‘triple integración’ y llevar a cabo las tareas de ‘lucha-crítica-transformación’. Debe efectuar primero, experi­mentos en lugares determinados y adquirir experiencia, y divul­garla luego paso a paso. Además, hay que persuadir a los es­tudiantes para que sigan la enseñanza de Marx de que sin emancipar a toda la humanidad, el proletariado no podrá lo­grar su emancipación definitiva, y que, en el entrenamiento mi­litar e instrucción política, no excluyan a aquellos profesores y cuadros que han cometido errores. A estos hay que permitirles la participación, a excepción de los de edad avanzada y los en­fermos, para facilitar su reeducación. Siempre que no se haga concienzudamente todo esto, será difícil solucionar los proble­mas”.

Por su lado, en el IX Congreso en 1969 se sancionó como línea fundamental del Partido para toda la etapa histórica del socialismo, cuestiones que el Presidente Mao había establecido en un Pleno del Comité Central en 1962: “La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. Durante la etapa histórica del socialismo, aún existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existen la lucha entre el camino socialista y el capitalista y el peligro de restauración capitalista. Es preciso comprender lo largo y complicado de esta lucha y elevar nuestra vigilancia. Es necesario realizar la educación socialista. Es necesario comprender y tratar de manera correcta el problema de las contradicciones de clase y de la lucha de clases y distinguir acertadamente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo, y tratarlas de manera correcta. De otro modo, un país socialista como el nuestro, se convertirá en su contrario, degenerará, y se producirá la restauración. De ahora en adelante, debemos hablar de esto cada año, cada mes y cada día, de modo que tengamos una comprensión relativamente clara de este problema y sigamos una línea marxista-leninista”.

 

Sobre la Restauración: lecciones para el futuro

El golpe contrarrevolucionario que los revisionistas dieron contra el Partido Comunista de China, contra el Estado de dictadura del proletariado, es una muestra de lo aguda que resulta la lucha de clases en la sociedad y la lucha de dos líneas en el Partido durante el socialismo. El Presidente Mao, en mayo de 1963, ante el avance de gentes como Liu Shao-chi, previsoramente señaló los riesgos que esta grave situación entrañaba: “Entonces no haría falta mucho tiempo, tal vez unos cuantos años o una década o varias décadas a lo sumo, para que se produjera fatalmente una restauración contrarrevolucionaria a escala nacional, el partido marxista-leninista se transformara en partido revisionista o en partido fascista y toda China cambiara de color.”

Más tarde, en 1966, continuando con este problema advirtió: “Los representantes de la burguesía que se han infiltrado en el Partido, en el gobierno, en el ejército y en los diferentes sectores del dominio cultural constituyen un puñado de revisionistas contrarrevolucionarios. Si la ocasión se presentara, ellos arrebatarían el Poder y transformarían la dictadura del proletariado en dictadura de la burguesía”.

La dictadura burguesa establecida en octubre de 1976 es una dictadura fascista, y el partido que la dirige es un partido fascista, solo oportunistas y revisionistas continúan llamando partido comunista al engendro que gobierna en China hoy. Sobre esto advirtió nuevamente el Presidente Mao en 1976:

“Nunca he dejado de creer que en China exista la posibilidad de una restauración del capitalismo a gran escala. A escala de todo el país. Si esta restauración viene, las cosas irán mal. Volverán los sufrimientos, pero también volverá inevitablemente la revolución.”

Lo mismo señala en una carta del mismo año que le envía a la camarada Chiang Ching. Citamos un fragmento:

“En la lucha de los pasados diez años

hice el intento de alcanzar la cúspide de la revolución,

pero he fracasado…

Tal vez tú puedas alcanzar la cumbre.

Si fracasas te hundirás en un abismo insondable,

tu cuerpo se hará pedazos,

tus huesos se quebrarán.

Ningún acuerdo con los otros es bueno.

Si la espada se vuelve, y yo creo que se ha vuelto

contra la revolución. Una vez más será necesaria

la guerra de guerrilla… de nuevo Yenán…”

Por último, también en palabras escritas por el Presidente Mao en 1966 a la camarada Chiang Ching: “En China, desde que el emperador fue derribado en 1911, ningún reaccionario ha sido capaz de mantenerse por mucho tiempo en el poder. Si la derecha lleva a cabo un golpe de Estado anti-comunista en China, estoy seguro que no conocerá tampoco la paz, y muy probablemente su dominación será de corta vida, ya que esto no podrá ser tolerado por ninguno de los revolucionarios, que representan los intereses del pueblo, constituido por más del 90% de la población”. Conclusión: las perspectivas son brillantes, pero el camino es tortuoso. Estas dos formulaciones continúan siendo válidas.

Es importante destacar que todo esto ocurre en el periodo que señala el Presidente como de los ‘próximos 50 a 100 años’ en que será derrocado el dominio del imperialismo, época de la mayor descomposición del imperialismo y en la cual será barrido de la faz de la Tierra por la revolución proletaria mundial. Importante tesis para restregar en la cara a oportunistas y revisionistas en la actualidad.

 

El Partido Comunista de China, su construcción y la lucha de dos líneas durante la GRCP

En 1974 se publicó en China el folleto Una comprensión fundamental del Partido. En este importante documento, el PCCh hace un balance sobre la experiencia del Partido y su papel en la GRCP; también se sintetiza sobre el programa fundamental y la línea fundamental del partido, la construcción del partido, la lucha de dos líneas y las tareas de educación y reeducación dirigidas por éste. Este folleto es una avanzada exposición de los principios que establecen lo que debe ser un auténtico partido comunista y cuya más consecuente aplicación fue realizada por el Presidente Gonzalo, desarrollando la teoría marxista sobre el partido con las tesis de la militarización y la construcción concéntrica.

En dicho folleto se expone acerca del reflejo de la lucha de clases en el partido como lucha de dos líneas, ora alta ora baja como la marea; se destaca la importancia de diez grandes luchas de dos líneas que se libraron en el Partido Comunista de China, incluyendo las luchas contra Liu Shao-chi y Lin Piao, y no cabe duda que faltó desatar otras más. Contra Chen Po-ta y Teng Siao-ping se libró lucha de dos líneas pero, finalmente, aprovechando una correlación de fuerzas favorable, éstos aprovecharon bien sus fuerzas para golpear a la izquierda y convertir al Partido en un partido fascista.

La GRCP, la crítica de masas a Lin Piao, el movimiento de rectificación del estilo de trabajo, iniciado y dirigido por el Presidente Mao, pudieron contener y aplastar la ofensiva contrarrevolucionaria que Lin Piao y Liu Shao-chi intentaron impulsar para cambiar el carácter del Partido y restaurar el capitalismo. Indudablemente el Partido se depuró. Sin embargo, para avanzar a la sociedad sin clases no eran suficiente una, dos o tres revoluciones culturales, sino muchas más. Durante la GRCP, la lucha de dos líneas en el seno del Partido Comunista de China alcanzó niveles nunca antes vistos, entregando enormes lecciones a las generaciones revolucionarias venideras. En el mismo folleto Una comprensión fundamental del Partido se sostenía: “La lucha de dos líneas dentro del Partido sobre la cuestión de su carácter [de clase] ha sido siempre muy aguda. Todos los líderes de las líneas oportunistas siempre han tratado por todos los medios de pervertir el carácter del partido político del proletariado, con el fin de servir a su propia criminal meta de sabotear la revolución proletaria […] La Gran Revolución Cultural Proletaria y el movimiento de crítica a Lin Piao y rectificación del estilo de trabajo iniciado y dirigido personalmente por el Presidente Mao, aplastaron completamente los criminales complots de Liu Shao-chi y Lin Piao para cambiar el carácter de nuestro Partido y restaurar el capitalismo. Nuestro Partido salió depurado, más sólido y más vigoroso que nunca. La lucha entre las dos líneas dentro del Partido demuestra profundamente que salvaguardar el carácter del partido es una cuestión de gran importancia. Está íntimamente relacionada con el destino del Partido y el Estado, y con la cuestión de si la revolución logrará la victoria o caerá en la derrota. Construir continuamente nuestro Partido, utilizar el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, desenmascarar y frustrar los complots de los revisionistas para pervertir el carácter del Partido — esto dará la garantía de que nuestro Partido siempre conservará su carácter proletario”.

Algunos de los problemas de esta lucha de dos líneas que se desarrolló en el seno del Partido Comunista de China y en la sociedad china fueron: el manejo de la lucha de dos líneas misma; el deficiente tratamiento de los dos tipos de contradicciones -entre nosotros y el enemigo, y en el seno del pueblo- que dejó campo abierto a los revisionistas; ausencia de un nuevo y firme impulso a la GRCP tras el intento de golpe de Lin Piao, los “vientos desviacionistas de derecha” y los disturbios sembrados por Teng Siao-ping en 1975 y 1976 durante los funerales de Chu En-lai; etc. La línea revisionista tuvo amplio campo para desenvolverse.

La lucha de dos líneas tuvo avances importantes, pero revisionistas redomados como Teng Siao-ping y su camarilla encontraron el momento propicio para rebasar las contradicciones en el seno del pueblo y tomar el poder mediante un golpe de Estado fascista, dejando en evidencia problemas no resueltos por la revolución. Una de las cuestiones principales es la insuficiente aplicación de la línea militar proletaria respecto a la cuestión del mar armado de masas, que debió expresarse en el traspaso de mayores atribuciones a las milicias populares, como mayor control sobre el EPL, pues resultaba relativamente fácil de usurpar debido a su centralización. El Presidente Gonzalo, comprendiendo esta cuestión y aportando a la línea militar proletaria -es decir, a la guerra popular- planteó la necesidad de la construcción concéntrica de los tres instrumentos de la revolución y la necesidad de integrar la milicia popular al ejército revolucionario a fin de conjurar la restauración capitalista, apuntando con ello al mar armado de masas.

Como lo definió el Presidente Gonzalo, lo fundamental del maoísmo es el Poder, es decir “el Poder para el proletariado, el Poder para la dictadura del proletariado, el Poder basado en una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista. Más explícitamente: 1) El Poder bajo dirección del proletariado, en la revolución democrática; 2) el Poder para la dictadura del proletariado, en las revoluciones socialista y culturales; 3) el Poder basado en una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista, conquistado y defendido mediante la guerra popular” y lo medular de la guerra popular es el nuevo Poder. Por lo tanto, al ser marxistas-leninistas-maoístas, al pugnar por desarrollar la guerra popular, debemos aplicar a partir de los avances alcanzados en la construcción del nuevo Poder durante la GRCP, que tiene como un elemento sustancial el sistema de los “tres tercios”. En Nepal no se aplicó esto, sino que se incorporó a representantes de los partidos de la burguesía burocrática y de los terratenientes en lo que llamaron “nuevo Poder”, con lo que resultó un castillo de naipes. Es un tema a estudiar y debatir para que profundicemos nuestra compresión del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo. Esta es una cuestión de la cual todos los partidos y organizaciones debemos prestar suma atención, sea cual sea nuestro grado de desarrollo. Dado que lo fundamental en el maoísmo es la construcción del nuevo Poder, sea en forma actuante o en perspectiva, es también fundamental para nuestra comprensión de la construcción de los tres instrumentos de la revolución y nos permite entender mejor la necesidad de la construcción concéntrica y cómo manejarla.

Así, tomando la experiencia de la GRCP, podemos entender la necesidad de desarrollar la guerra popular hasta el Comunismo. El Presidente Gonzalo nos enseña: “Sin un ejército popular nada tendrá el pueblo, dice el Presidente Mao a la vez que nos enseña la necesidad de la dirección absoluta del Partido sobre el ejército y sienta su gran principio: El Partido manda al fusil y jamás permitiremos lo contrario. Además de establecer cabalmente los principios y normas de la construcción de un ejército de nuevo tipo, el mismo Presidente llamó a conjurar el uso del ejército para la restauración capitalista usurpando la dirección mediante un golpe contrarrevolucionario, y desarrollando tesis de Lenin sobre la milicia popular llevó más adelante que nadie el armamento general del pueblo, abriendo trocha y señalando el camino hacia el mar armado de masas que nos guiará a la emancipación definitiva del pueblo y del proletariado”. De la manera como el Presidente Mao instruyó a la camarada Chiang Ching, así es como debemos entender el papel de los comunistas: desarrollar la guerra de guerrillas -en concreto, la guerra popular- si los revisionistas usurpan el Poder.

Mientras haya clases, habrá lucha de clases, porque así se concretiza la ley de la contradicción en la sociedad de clases; la forma más alta de resolver las contradicciones en la sociedad de clases es la guerra y, por ello, hasta que toda la humanidad entre al comunismo siempre habrá la necesidad de la guerra popular. Estudiando la GRCP, entendemos más profundamente la omnipotencia de la guerra revolucionaria, es decir, la guerra popular, el maoísmo, y cómo aplicarlo. Todas estas son lecciones de la lucha de clases en la GRCP.

Los zigzags que enfrentó el partido en su lucha interna en ese periodo nos confirman también la justeza y vigencia de la tesis de que el revisionismo es peligro principal.

Si, por una parte, la lucha de dos líneas alcanzó niveles de agudización y antagonismo que desembocaron finalmente en la destrucción del Partido y su transformación en un partido fascista, distinto y opuesto al proletariado, por otra parte hubiese sido imposible alcanzar las alturas que la Gran Revolución Cultural Proletaria alcanzó sin esa aguda lucha de dos líneas desplegada por el Presidente Mao y la izquierda en el Partido. No se puede escamotear el papel del Partido Comunista de China y del Presidente Mao en la dirección de esta estremecedora segunda revolución, sin que con ello se escamotee a su vez la elevación del pensamiento Mao Tsetung a una nueva, tercera y superior etapa del marxismo, el maoísmo.

 

Continuadores de la revolución

Otra cuestión a la cual el Presidente Mao le dio gran importancia fue a la preparación de los continuadores de la causa revolucionaria del proletariado. Considerada una tarea estratégica por el Partido, a ella dedicaron ingentes esfuerzos los principales cuadros revolucionarios de éste. Al respecto dijo el Presidente Mao: “En última instancia, la cuestión de preparar continuadores para la causa revolucionaria del proletariado es la cuestión de si habrá o no gente que pueda llevar a cabo la causa revolucionaria marxista-leninista iniciada por la vieja generación de revolucionarios proletarios, de si la dirección de nuestro Partido y Estado permanecerán o no en las manos de revolucionarios proletarios, de si nuestros descendientes continuarán o no marchando por el camino correcto establecido por el marxismo-leninismo o, en otras palabras, si podemos o no impedir exitosamente el surgimiento del revisionismo jruchovista en China. En resumen es una cuestión sumamente importante, una cuestión de vida o muerte para nuestro Partido y nuestro país. Es una cuestión de fundamental importancia para la causa revolucionaria proletaria durante cien, mil, e incluso diez mil años”.

 

La GRCP hoy

La significación de la GRCP no está simplemente en reconocerla como la lucha contra la restauración capitalista en la época de la dictadura del proletariado y la construcción socialista y en que plantea el problema de la transformación ideológica, de cambiar el alma de la gente. No basta, y no porque esto sea incorrecto, sino porque debemos desarrollar la comprensión del maoísmo en relación a la cuestión de la lucha de dos líneas, y esto significa reconocer la línea del Presidente Mao sobre la validez universal de la guerra popular, desarrollada por el Presidente Gonzalo en la tesis de ‘guerra popular hasta el comunismo’ y, en consecuencia, entender la GRCP desde la línea maoísta y no desde las posiciones conciliadoras.

En 1963 estalló la Gran Polémica. En el curso de esta lucha se publicó la Carta de los 25 Puntos y los Nueve Comentarios, que expusieron con nitidez la naturaleza del revisionismo contemporáneo, el nefasto papel de Nikita Jruschov en la restauración capitalista en la URSS en 1956 y su traición al MCI. Algunos desconocieron lo hecho por el PCCh y por el Presidente Mao, desconociendo a su vez la GRCP, sus avances y, en especial, el desarrollo del marxismo a una nueva tercera y superior etapa.

Defender la GRCP es asumir el maoísmo como nueva, tercera y superior etapa del marxismo, en lucha de dos líneas en el seno del MCI, como lucha de clases en los terrenos ideológico y político, y por constituir o reconstituir, según corresponda, partidos comunistas militarizados para desencadenar guerras populares en todo el mundo e imponer el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial, impulsando la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.

 

¡Viva el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡A barrer el revisionismo y todo el oportunismo!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo!

 

Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)

Partido Comunista de Ecuador – Sol Rojo

Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Frente Revolucionario del Pueblo MLM de Bolivia

Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

Comité Bandera Roja – Alemania

 

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Resolución de Solidaridad Clasista con el Partido Comunista de India (maoísta) y la Guerra Popular que Dirige

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Resolución de Solidaridad Clasista con el Partido Comunista de India (maoísta) y la Guerra Popular que Dirige

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V Encuentro de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas
de América Latina

Los partidos y organizaciones participantes en este V Encuentro expresan sus más calurosos saludos comunistas al glorioso Partido Comunista de India (maoísta), su Comité Central y su secretario general, el camarada Ganapathy, a todos los combatientes del Ejército Guerrillero Popular de Liberación, a los órganos de nuevo Poder y las amplias masas del pueblo de India que, alzados en guerra popular, libran una heroica lucha que es antorcha de esperanza para el proletariado internacional y los pueblos del mundo.

La guerra popular en la India constituye un importantísimo destacamento dentro de la vanguardia de la revolución en el mundo; forma parte de la poderosa nueva gran ola de la revolución proletaria mundial que ha comenzado a desarrollarse bajo el mando y guía del maoísmo. En la actualidad, es un punto de referencia estratégica para la lucha de liberación de los pueblos del mundo por derrotar a la agresión imperialista. Su triunfo cambiará la correlación de fuerzas entre revolución y contrarrevolución a nivel mundial y todos los comunistas, revolucionarios y progresistas en general tienen el deber de apoyarla con todas las fuerzas. Desde América Latina enviamos el mensaje de que aquí avanzaremos redoblando nuestros esfuerzos para desarrollar guerra popular y así seguir marchando codo a codo con nuestros hermanos de armas en India.

Expresamos también nuestro contundente rechazo al imperialismo, la reacción y el revisionismo de todo pelaje que ataca al PCI (m) y la guerra popular que dirige. Condenamos especialmente al viejo Estado de la India y el protervo régimen de turno que busca ahogar en sangre la lucha del pueblo. Condenamos el genocidio en marcha contra las masas más pobres, particularmente de origen campesino, así como la persecución contra las fuerzas revolucionarias y democráticas en campo y ciudad, que con gran valor toman firme posición por los derechos del pueblo. Demandamos que se respeten los derechos, la vida y la salud de nuestros hermanos que se encuentran en condición de prisioneros de guerra, como es el caso del camarada Ajith.

Estamos plenamente seguros de que los comunistas de India, dirigiendo al pueblo en guerra popular, van a llevar la revolución democrática a su culminación, continuarán ininterrumpidamente con la revolución socialista y, con revoluciones culturales, marcharán junto con nosotros y toda la humanidad a nuestra meta común, el siempre dorado comunismo.

¡Viva el Partido Comunista de India (maoísta)!
¡Viva la guerra popular en la India!
¡Gloria al marxismo-leninismo-maoísmo!

 

Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)
Partido Comunista de Ecuador – Sol Rojo
Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)
Fracción Roja del Partido Comunista de Chile
Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia MLM
Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia
Comité Bandera Roja – Alemania

 

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¡Viva el 50° aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Viva el 50° aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡Viva la Revolución Proletaria Mundial! ¡Viva el maoísmo!

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En este 1° de Mayo hacemos un llamado al proletariado y los pueblos oprimidos del mundo a celebrar el 50° aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) en China. En la GRCP, como un gran faro estratégico, el Pensamiento Mao Tsetung se propagó intensamente y el Presidente Mao se convirtió en el jefe reconocido de la revolución mundial y generó una nueva etapa del marxismo-leninismo: el maoísmo.

Cinco décadas después que el Presidente Mao afirmó que “los imperialistas y todos los reaccionarios son tigres de papel”, el imperialismo ha caído más en su prolongada y profunda crisis. En un mundo cada vez más plagado de tormentas, las condiciones para hacer avanzar la revolución se tornan cada vez más favorables.

En la actual fase del imperialismo, la brutal concentración y centralización del capital alcanza niveles aún más pronunciados. Hoy, el 1% de la población mundial posee más riquezas que todo el resto de la población del mundo en su conjunto. Con la siempre creciente concentración del capital, en los últimos cinco años la riqueza de las 62 personas más ricas del mundo aumentó en 45%, mientras que la riqueza de “la mitad más pobre” cayó más de un 38%. Esta “mitad más pobre” está en su absoluta mayoría situada en los países oprimidos y el 33% sólo en India. Esta gran burguesía se concentra cada vez más en la superpotencia hegemónica: cinco años atrás, el 41% de los poseedores de la mayor parte de la riqueza mundial vivían en EE.UU, hoy lo hace el 46% de ellos. Debido a la creciente centralización del capital, por primera vez desde 1999, EE.UU. contabilizará más del 50% de los montos involucrados en las transacciones de carácter monopolista en todo el mundo.

En el polo opuesto, alrededor del mundo hay al menos 800 millones de personas viviendo en la extrema pobreza. Esta pobreza se expresa en forma más aguda en los países semifeudales, el 75% del total de las masas que viven en extrema pobreza son campesinos pobres. Alrededor de 750 millones no tienen acceso a agua limpia y 25% no tiene acceso a la electricidad. Cientos de millones de personas están siendo brutalmente afectadas por las guerras imperialistas, desplazamientos forzados, epidemias, inanición y desempleo brutal – incluso en países como Grecia la juventud desempleada supera el 50%.

El imperialismo, principalmente yanqui, desarrolla sus guerras imperialistas de saqueo y pillaje contra los países dominados, principalmente en el Oriente Medio: Afganistán, Irak, Libia, Siria, Irán, como la parte principal del botín del actual reparto imperialista, en el cual el imperialismo yanqui se esfuerza por profundizar y consolidar su condición de superpotencia hegemónica única, mientras el imperialismo ruso se esfuerza por mantener sus esferas de influencia y su condición de ser una superpotencia atómica. Así mismo, la China imperialista se empeña por tener una mayor parte del reparto y, de este modo, se pone cada vez más en contradicción con el imperialismo yanqui, la superpotencia hegemónica única. Entre los países imperialistas de Europa, la lucha por la hegemonía (principalmente entre Alemania y Francia) aún no está decidida, lo que lleva a las principales potencias a entrar en conflicto con los otros imperialistas.

La coalición imperialista dirigida por EE.UU, en pugna con Rusia, resulta en colusión para dividir y gobernar a la nación Siria y el subcontinente entero (como para los recientes acuerdos entre Lavrov y Kerry) y está promoviendo toda clase de masacres y genocidios en nombre de la guerra contra el “terror”. Para ello están lanzando cortinas de humo, oponiendo a pueblos contra pueblos para dividir el frente antiimperialista.

Después de más de cinco años de Guerra de agresión imperialista en Siria hay más de 470.000 muertos y alrededor de 2 millones de heridos. En cinco años la esperanza de vida en el país cayó de 70 años a 55,4 años. A estos números se agregan no menos de 5.350 personas que han muerto en 2015 tratando de emigrar.

La agudización de la contradicción principal de nuestra época – la contradicción entre naciones oprimidas e imperialismo – agudiza todas las otras contradicciones, tales como la contradicción interimperialista y la contradicción entre el proletariado y la burguesía en los países imperialistas.

El paso de Rusia a un papel activo en la Guerra en Siria es parte de su lucha por defender sus intereses en Siria y Ucrania. Como parte de la disputa interimperialista por el dominio de la región, los gobiernos lacayos de Turquía y Arabia Saudita están cometiendo toda clase de provocaciones, haciendo el juego del imperialismo yanqui para devastar la región aún más y para aislar y derrotar a Irán – como muestra el episodio de la reciente decapitación de dirigentes chiitas. La disputa interimperialista no puede resultar en ningún beneficio para las masas, sino por el contrario, profundizará la dominación colonial y semicolonial, tal como lo estamos observando en Siria, Irak, Yemen y Libia.

Por esto, respecto a la lucha del pueblo Kurdo contra la dominación del Estado de Turquía y los países del Oriente Medio, afirmamos que únicamente la Revolución de Nueva Democracia, dirigida de forma omnímoda por partidos marxista-leninista-maoístas puede alcanzar la liberación de su pueblo y asegurar a las minorías nacionales su irrenunciable derecho a la autodeterminación – incluyendo su derecho a la completa separación.

Grandes olas de inmigrantes y refugiados están llegando a los países imperialistas de Europa, sacudidos por la crisis, como resultado de la guerra imperialista, en la cual estos países imperialistas europeos participan, y de la miseria y desesperación a las que están sometidos los pueblos oprimidos del Oriente Medio, Asia y África. A esto se debe sumar el desempleo masivo en el continente, especialmente entre los jóvenes.

Estas olas migratorias son parte del saqueo imperialista, porque los imperialistas necesitan incorporar cada año a cientos de miles de obreros inmigrantes para mantener sus economías y hacer frente al “déficit de población” en los propios países imperialistas. Alemania necesita incorporar anualmente 500.000 inmigrantes en su economía hasta el año 2060. Pero estos mismos imperialistas hacen propaganda de la “amenaza inmigrante” para estimular el chovinismo imperialista entre la población, promoviendo el fascismo para separar al grueso del proletariado de los proletarios inmigrantes y crear opinión pública para la guerra contra los pueblos y guerras de agresión imperialista.

La contradicción entre el proletariado y la burguesía se agudiza en la forma de contradicción entre las masas y los gobiernos y Estados imperialistas. Adicionalmente, la guerra imperialista es “devuelta a casa”. Con los ataques en París y Bruselas, la burguesía imperialista europea, empezando por la francesa, pagó el costo de su participación activa en la guerra de saqueo en Siria, las intervenciones imperialistas en Libia, Mali, etc.

Mientras ellos extienden la Guerra imperialista de dominación en el exterior, internamente libran una guerra contra las masas pobres de sus países. El imperialismo utiliza la guerra como un medio para resolver todo tipo de problemas. En nombre de la “guerra contra el terrorismo” imponen el Estado de Emergencia, la represión y la militarización de toda la sociedad e impulsan campañas reaccionarias de racismo y xenofobia contra los barrios inmigrantes.

Con la política de “ajustes y nuevas leyes laborales” continúan suprimiendo los derechos conquistados hace mucho tiempo por el proletariado e incrementando la explotación del trabajo asalariado. Millones de obreros, especialmente jóvenes, se toman las calles en fuertes protestas en Francia y otros países europeos.

El proletariado, las masas, dirigidas por comunistas, deben organizar la resistencia del proletariado y las masas contra la guerra interna y emprender resueltamente los preparativos para transformar las guerras imperialistas en guerras revolucionarias.

Para hacer esto desde las entrañas de la bestia imperialista, los comunistas están construyendo nuevos Partidos Comunistas Maoístas, haciendo esfuerzos para fundirse con las masas más hondas del proletariado, para ganar hegemonía ideológica en el movimiento revolucionario, haciendo frente a todas las ideologías no proletarias, con el propósito de movilizar, politizar y organizar a los sectores más explotados de la clase obrera y a las masas más pobres, para preparar y llevar a cabo a través de acciones el inicio y desarrollo de la Guerra Popular.

Los países oprimidos por el imperialismo son el centro de la tormenta y base de la revolución mundial. En India, Filipinas, Turquía y Perú, las masas y los campesinos, la fuerza principal de la Revolución de Nueva Democracia, se levantan para defender sus tierras por medio de la Revolución Agraria y vencen los planes de desplazamiento del campo llevados adelante por el capitalismo burocrático engendrado por el imperialismo.

En India, la Guerra Popular desarrollada por el PCI (Maoísta) ha sobrevivido a las campañas de cerco y aniquilamiento del enemigo, imponiendo derrotas al imperialismo y a toda la reacción, y es un gran ejemplo para las masas de todo el mundo en relación al camino a seguir. Cientos de millones de campesinos se unen a las masas de obreros indios – levantados en Guerra Popular bajo la dirección del PCI (Maoísta) – esta es una gran fuerza para el proletariado mundial.

El viejo Estado de la India, encabezado por la camarilla reaccionaria de Modi, promueve la masacre de campesinos adivasi, arrestos en masa en el campo y las ciudades y la persecución de dirigentes revolucionarios y personalidades democráticas como parte de su guerra contra el pueblo y un intento desesperado por detener la revolución. De esta forma los reaccionarios indios revelan el verdadero carácter del gobierno y el Estado de la India y su falsa democracia.

Mediante el desarrollo de la Guerra Popular y la unión de las luchas de liberación nacional con la Revolución de Nueva Democracia, el PCI (Maoísta) previene la división de las masas. Están venciendo el nuevo revisionismo; son un ejemplo para el Movimiento Comunista Internacional.

Como parte del desarrollo desigual de la situación revolucionaria en el mundo, la bancarrota de los gobiernos oportunistas en Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela, etc., es parte de la crisis del revisionismo electoral y abre grandes posibilidades para para el movimiento proletario revolucionario.

En Brasil la profunda crisis política y económica del capitalismo burocrático hizo añicos la propaganda oficial que buscaba presentar a Brasil como una nueva “potencia emergente” (“BRICS” como una nueva perspectiva para el mundo, etc.). En medio de la crisis económica, los partidos políticos tradicionales y los nuevos partidos políticos, representando diferentes fracciones de clase, se enfrentan en una lucha interminable para ver quién se queda al mando de la vieja maquinaria estatal burocrática. Y aunque la bancarrota del oportunismo despertó una nueva ola anticomunista, los levantamientos campesinos, junto con las luchas en las ciudades, prometen sacudir todo el viejo orden y elevar la lucha de clases a nuevos niveles.

Estos hechos desenmascaran el nuevo revisionismo del PCP MOVADEF/PCP MLM en el Perú, de Prachanda y Avakian que pretenden negar la validez del análisis de Lenin y Mao, separando las dos grandes corrientes del Movimiento Comunista Internacional: el Movimiento de Liberación Nacional de los pueblos oprimidos y la Revolución Proletaria, cuya unidad es garantizada por los Partidos Comunistas.

Más que nunca la tarea urgente del movimiento marxista-leninista-maoísta es combatir el actual estado de dispersión en la Movimiento Comunista Internacional, luchando por una Conferencia Internacional Unificada de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas. Persiguiendo esta tarea serviremos a establecer, a través de la lucha de dos líneas, nuevos niveles de coordinación entre las fuerzas maoístas alrededor del mundo que desencadenará en nuevas guerras populares y potenciará el movimiento antiimperialista bajo la hegemonía del proletariado revolucionario.

¡Celebrar los 50 años de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

Desarrollada y dirigida por el Presidente Mao Tsetung, la GRCP fue la etapa más avanzada, el nivel más alto de la Revolución Proletaria Mundial. Planteó y resolvió el problema de cómo conducir la lucha de clases bajo las condiciones de la dictadura del proletariado, como continuar la revolución bajo el socialismo y hacer avanzar la sociedad hacia el comunismo después del ascenso y triunfo de la restauración capitalista en la URSS (1956), previniendo por 10 años la restauración capitalista en China.

La GRCP, movilizando a cientos de millones de masas en defensa de la dictadura del proletariado, fue el más demoledor y aplastante golpe a la ideología, política y cultura burguesas, armando al proletariado internacional con el Pensamiento Mao Tsetung, que devino en Maoísmo.

El Presidente Mao Tsetung estableció que la lucha contra los seguidores del camino capitalista es la tarea inmediata de la GRCP, sin embargo, que lo fundamental era resolver el problema de la concepción del mundo: es la cuestión de la extirpación de las raíces del revisionismo. Por ello debemos asir la luminosa GRCP y sus enseñanzas para la transformación de la ideología y, en este sentido, asumir completamente el maoísmo como la clave para que la clase conquiste el poder, sustentada en un ejército popular capaz de defender el Nuevo Estado con el apoyo de las amplias masas.

Cincuenta años después del inicio de la GRCP el poderoso viento del este continúa soplando para barrer el imperialismo de la faz de la tierra. Las gloriosas guerras populares de India, Perú, Filipinas y Turquía amenazan con incendiar toda la pradera. Estas guerras populares, a pesar de miles de dificultades, están demostrando que los bandidos imperialistas son los verdaderos terroristas, que las masas populares son las verdaderas heroicas constructoras de un mundo nuevo, que los imperialistas y todos los reaccionarios son tigres de papel y que las masas son todopoderosas.

En este 1° de Mayo, en un mundo cada vez más tormentoso y desafiante, celebrar la GRCP es seguir nadando contra la corriente, desafiando el viento y la marea con profundas luchas ideológicas y políticas por defender el maoísmo en la lucha del proletariado internacional por la conquista del poder. ¡Los comunistas en todo el mundo deben asumir su papel con actos de guerra contra el imperialismo para poner el maoísmo como mando y guía de la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial y barrer el imperialismo de la faz de la tierra!

Celebramos el inicio de la lucha por poner el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial para barrer el imperialismo de la faz de la tierra, un desafío que requiere resolver la tarea pendiente y retrasada de constituir y reconstituir Partidos Comunistas Marxista-Leninista-Maoístas en todo el mundo para desencadenar la Guerra Popular en tantos países como sea posible.

¡Abajo la guerra imperialista, viva la Guerra Popular!

¡Por una Conferencia Maoísta Internacional Unificada y un nuevo Centro Maoísta Internacional!

¡El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel!

 

1° de Mayo de 2016

Firman:

Colectivo de Maoístas Iraníes

Comité de Construcción del Partido Comunista Maoísta de Galicia – Estado Español

Comité para la Fundación del Partido Comunista (Maoísta) de Austria

Núcleo Comunista de Nepal

Partido Comunista de Afganistán (Maoísta)

Movimiento Comunista de Serbia

Partido Comunista de Brasil Fracción Roja – P.C.B. (FR)

Partido Comunista del Ecuador Sol Rojo – PCE (SR)

Partido Comunista de India (Maoísta)*

Partido Comunista de Turquía / Marxista-Leninista – TKP/M-L*

Democracia y Lucha de Clases – Estado Británico

Revista Posición de Clase – Alemania

Grupo Comunista Maoísta – Estados Unidos

Movimiento Comunista Maoísta de Túnez

Partido Comunista Maoísta – Francia

Partido Comunista Maoísta – Italia

Partido Comunista de Manipur

Grupo Maoísta Shouresh – Irán (MGS) (*)

Organizacióno Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

Liga Revolucionaria Maoísta – Sri Lanka

Comité de Construción del Partido Marxista-Leninista-Maoísta (Alemania) – MLM-PAK

Red de Blogs Comunistas

Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Partido Comunista Revolucionario Canadá – (PCR-RCP Canada)

Frente Revolucionario del Pueblo MLM de Bolivia -FRP MLM

Servir al Pueblo – Liga Comunista de Noruega

Servir al Pueblo – Sheisau Sorelh – Occitania – Estado Francés

Voces Obreras – Malasia

 

* Por dificultades de comunicación, todavía se aguarda por la firma oficial

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CON OCASIÓN DEL 122º ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PRESIDENTE MAO TSETUNG

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 CON OCASIÓN DEL 122º ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PRESIDENTE MAO TSETUNG

 ¡VIVA EL MAOÍSMO!

El proletariado internacional asiste con gran alegría y júbilo revolucionario a este nuevo aniversario del natalicio del Presidente Mao Tsetung. Expresamos nuestro saludo cordial a nuestra clase y los pueblos del mundo, y nos reafirmamos en nuestra gran tarea de defensa y aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo y en su plena vigencia como mando y guía de la revolución proletaria mundial.

Los comunistas conmemoramos en esta fecha el 122º aniversario del natalicio del Presidente Mao Tsetung, precisamente en momentos en los que la humanidad transita escenarios muy complejos, donde la agresión imperialista a los pueblos y naciones oprimidas, especialmente en la gran región del Medio Oriente, ha escalado a grados inauditos. Esto ha llevado a la proliferación de conflictos de diferente índole, con la mayor agudización de las contradicciones entre las potencias imperialistas, en los cuales tratan de dirimir sus posiciones en el nuevo reparto, teniendo como corolario pueblos y países ocupados, con redoblada opresión, devastados, balcanizados e instrumentalizados.

Ya lo sostenía el presidente Gonzalo en 1992 y es válido en la actualidad: “Hoy en día existe una sola realidad, los mismos contendientes de la Primera y Segunda Guerra Mundial están preparando una Tercera Guerra Mundial. Debemos saber esto y nosotros, como los hijos de una nación oprimida, somos parte del botín”. Es lo que sucede hoy en todo el mundo y particularmente en Ucrania, Asia, Medio Oriente, Golfo Pérsico, Afganistán, donde se ha puesto en evidencia una vez más la naturaleza reaccionaria y violenta de la voracidad imperialista y que no sólo coloca a esos países oprimidos como botín de guerra de las potencias y superpotencias imperialistas, sino que somete a parte de las masas de esos pueblos como fuerzas armadas auxiliares de las fuerzas armadas de los imperialistas; masas aherrojadas, que son así atrapadas en un conflicto bélico que no responde a sus intereses, terminando en algunos de los casos alineadas tras las fuerzas armadas imperialistas de los EEUU, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Alemania, China, Holanda, Italia, Canadá, etc., donde resalta la sevicia de los imperialistas yanquis que pretenden mantenerse como superpotencia hegemónica única y tener acceso y control de las regiones más desequilibrantes del planeta, llevando a una situación de opresión y explotación sin precedentes, acrecentando el peligro de una tercera guerra mundial para delimitar sus intereses a sangre y fuego a costa de las masas oprimidas, a quienes se impone la mayor cuota de sacrificio inútil como parte del genocidio imperialista. Contra el peligro de una nueva guerra mundial imperialista nosotros enarbolamos la revolución como tendencia histórica y política principal, por tanto, iniciar y desarrollar la guerra popular para hacer la revolución y conjurar la guerra mundial imperialista o, en caso que ésta se diera, oponer la guerra popular para transformarla en revolución.

Este confuso alineamiento de las masas empujadas a bregar por intereses ajenos a los requerimientos históricos de los pueblos, parte de un antecedente en concreto: la falta de correcta dirección ideológica y política, es decir, de Partido Comunista, en sus esfuerzos por luchar en contra del imperialismo y sus lacayos y de unir a todas las fuerzas susceptibles de ser unidas en esta lucha contra la guerra de agresión imperialista, manteniendo la independencia e integridad del país, como está establecido por el Presidente Mao.

La inexistencia de dirección proletaria o los todavía débiles intentos por pugnar por su dirección en las luchas del pueblo sirio, iraquí y kurdo en contra del imperialismo y sus violentos engendros son un muestrario en el que se refleja la crisis que aún pervive en el Movimiento Comunista Internacional, donde aún sigue pertrechado el revisionismo de viejo cuño y el nuevo revisionismo en sus diferentes variantes, el centrismo, el oportunismo reformista y demás corrientes burguesas infiltradas en las filas del proletariado internacional.

Bajo el discurso revisionista del carácter multipolar del imperialismo (nueva versión del ultra imperialismo de Kautsky) el oportunismo de nuevo cuño ha arrastrado a la clase y al pueblo a asumir posición del lado del imperialismo ruso y chino, argumentando que desde esa trinchera se puede aupar esfuerzos por combatir y detener la avidez del imperialismo yanqui y sus aliados. Nada más falso que eso, los comunistas no abogamos por la existencia del imperialismo pues somos conocedores de su génesis, su naturaleza y consiguientemente no establecemos qué o cuál imperialismo es afable con los pueblos oprimidos del mundo, por el contrario, propendemos por su definitiva destrucción y solo con ella, la decisiva liberación de los pueblos, más aún ahora que nos encontramos en la etapa del hundimiento del imperialismo y su barrimiento por la revolución mundial con guerra popular (ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial).

Los revisionistas, como incorregibles reformistas y capitulacionistas, predican apoyarse en el imperialismo ruso poniéndose de rodillas no solo frente a sus propósitos estratégicos en relación a las contradicciones que tiene con EEUU y sus aliados, sino que terminan sustentándose en su ideología, total y absolutamente antagónica con la del proletariado, concepción opuesta a lo establecido por el maoísmo de luchar contra la superpotencia hegemónica única, el imperialismo yanqui, sin dejar entrar al lobo -la superpotencia atómica rusa-, por la puerta trasera. En estos últimos meses, la contienda entre el imperialista yanqui y el imperialismo ruso y los demás imperialistas, que de acuerdo a sus propios intereses se alinean detrás de ellos, ha entrado en el Medio Oriente Ampliado a la fase de las conversaciones en Viena, es decir a una mayor colusión en contra de los pueblos de esos países para ver el reparto del botín de acuerdo a como están sus fuerzas sobre el terreno, para una más grande pugna imperialista. Los acontecimientos como el derribo del bombardero ruso por las Fuerzas Armadas de Turquía sirvientes del imperialismo yanqui, la ejecución del clérigo chiita por las autoridades saudíes sirvientes también de los yanquis, están enmarcadas dentro de esta fase para buscar posicionarse mejor en la mesa de negociaciones y como ha sido mencionado por los imperialistas rusos, para buscar influir en las elecciones presidenciales que están en marcha en los Estados Unidos, pues el Medio Oriente también es parte de la disputa electoral de las dos facciones de la burguesía imperialista yanqui.

Hoy la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial es acicateada, de manera palmaria, por la contradicción principal que se desarrolla en el mundo: entre el imperialismo y los pueblos oprimidos, contradicción que también se dirime con guerra popular. Las luchas armadas que se dan, pese a sus limitaciones, evidencian la decisión de los pueblos de dar el salto en sus luchas, siendo responsabilidad del proletariado pasar a conducir la revolución democrática en los países oprimidos bajo las premisas estratégicas del proletariado: la Guerra Popular.

Convertir la guerras de liberación nacional hoy dirigidas por clases ajenas al proletariado en poderosas guerras populares bajo dirección de partidos comunistas militarizados y la guía del marxismo-leninismo-maoísmo; apoyar y desarrollar las guerras populares en la India, Turquía, Filipinas y el Perú; fortalecer la construcción y reconstitución de Partidos Comunistas de nuevo tipo, marxistas-leninistas-maoístas para iniciar y desarrollar nuevas Guerras Populares hasta enterrar al imperialismo y la reacción mundial, tarea que solo puede tener certeza en sus propósitos con la inseparable lucha en contra del revisionismo; y, desde luego, establecer un correcto ordenamiento ideológico en el seno del Movimiento Comunista Internacional son las tareas que atañen a los comunistas de hoy para dar correcto impulso a la nueva ola revolucionaria que se desata en el mundo.

Ante los preparativos del imperialismo de desatar una tercera guerra mundial, al proletariado internacional y a los pueblos oprimidos del mundo solo nos queda una alternativa: responder con Guerra Popular para hacer la revolución mundial y enterrar al imperialismo.

Hoy, celebrar un aniversario más del natalicio del Presidente Mao Tsetung implica más que una efeméride, es el pleno reconocimiento histórico del Presidente Mao y la Revolución China, con los cuales el marxismo-leninismo devino en la tercera, nueva y superior etapa de la ideología del proletariado: el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo; es reafirmarnos en que la revolución es la tendencia histórica y política principal y que lo será cada vez más aún y renovar nuestro compromiso de servir al desarrollo de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial.

Celebrar los 50 años de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

 

¡Poner el maoísmo como único mando y guía de la revolución proletaria mundial!

Partido Comunista del Brasil – Fracción Roja

Partido Comunista del Ecuador – Sol Rojo

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia – MLM

Movimiento Popular Perú (CR)

Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

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El referéndum de MAS no resolverá la situación que vive el pueblo

El próximo 21 de febrero, nuevamente el pueblo boliviano está obligado a asistir a un referéndum organizado desde la facción burocrática de la gran burguesía, que se encuentra administrando el gobierno, por la modificación de la Constitución del 2009 que fue concertada entre ambas facciones de la gran burguesía y terratenientes, para dar continuidad y estabilidad al viejo Estado.

¿Qué se juega en el referéndum? La posibilidad de que la facción burocrática  por cuarta vez pueda postular a Evo Morales a la presidencia, para seguir manteniendo la administración estatal y continuar su plan de reestructuración del viejo Estado haciendo “buena letra” al servicio del imperialismo como lo ha hecho en los últimos diez años. No olvidemos que precisamente los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial BM, el Fondo Monetario Internacional FMI, la Comisión Económica para América Latina CEPAL, la Corporación Andina de Fomento CAF, entre otros instrumentos del imperialismo encargados de promover el capitalismo como sistema, pugnan en elogios al llamado “presidente indígena” porque les garantiza “control de movimientos sociales” o sea estabilidad política, y el desarrollo del capitalismo burocrático.

Mientras que la otra facción, la compradora, pretende sacar del camino electoral a Evo Morales y recuperar posiciones en un viejo Estado que les permite aún seguir lucrando y obteniendo beneficios a costa de la explotación del pueblo, sirviendo al capital extranjero y transnacional. Así, la pugna entre facciones se da por quien administra el gobierno y sirve mejor al imperialismo.

¿Y los terratenientes? Se dividen y se coluden con ambas fracciones como por ejemplo la CAO con la compradora y negocia con la burocrática, y los ganaderos del Beni se adhieren  a la burocrática y colocan a sus representantes en listas electorales del MAS. Al fin y al cabo como clase les vale estar con una u otra fracción, en tanto y en cuanto éstas le garanticen “seguridad” y espacios de poder departamental, regional y nacional. Lo que señala su Constitución, la antigua como la actual, de que nadie podrá tener más de cinco mil hectáreas de tierra y que se prohíbe el latifundio quedó en el papel y se constituyó en pura demagogia del gobierno, dando carta libre a terratenientes para que continúen usufructuando tierras confiscadas a comunidades y regaladas por el viejo Estado.

Ambas facciones buscan contraponer posiciones, cada uno fungiendo de representante de los intereses populares; una, la burocrática, agitando “el proceso de cambio”;  y la otra, la compradora, “por la recuperación de la democracia”. Consignas ambas engañosas y falsas, pues ni hubo cambio ni el pueblo ejerció democracia ni antes ni ahora.

Así la llamada “década de oro” proclamada por el gobierno masista sólo fue para la gran burguesía. Basta ver las ingentes utilidades que obtuvo el sistema financiero en Bolivia, en manos de grandes burgueses y de capitales transnacionales, ganancias que superan los 1500 millones de dólares americanos en lo que va del gobierno “indígena” de Evo Morales y que jamás en su vida soñaron obtener en un gobierno “neoliberal”, además de la corrupción inherente a nuestra sociedad semifeudal y semicolonial, que les está reventando en su cara y ahogándolos como el caso del Fondo de Desarrollo Indígena Originario Campesino FONDIOC y del narcotráfico que ha llegado a involucrar a los más altos mandos policiales vinculados al MAS y que gozaron de su confianza para cumplir con la represión al pueblo boliviano. Ese es el nuevo “modelo económico social productivo” del MAS.

De otro lado, la burguesía compradora y los terratenientes han venido sacando tajada de los acuerdos con el gobierno masista para ampliar la frontera agrícola, postergación indefinida de la “función económica social”, ingreso y ampliación del uso de transgénicos, ampliación de garantías al capital extranjero, acuerdos con la CAO, entre otras gollerías.

Así, ambas facciones contienden por espacios de poder en la administración estatal a nivel regional, departamental y local, pero a la vez se coluden para golpear al pueblo a través del engaño y la represión, la persecución a dirigentes populares, la ampliación de la llamada “base tributaria” con impuestos indirectos, y exaccionando a los miles de cuentapropistas, pequeñas y medianas empresas con cierre de locales, multas, etcétera.

Para el pueblo no hay educación gratuita, en salud subsiste la mortalidad infantil por enfermedades totalmente prevenibles, falta de empleo –el 80% de los trabajos en el país son creados por el propio pueblo–, el salario mínimo no llega a cubrir la canasta básica familiar, mientras el gobierno manipula el Índice de Precios al Consumidor, los precios de los alimentos superan la inflación con lo que se mantiene la pérdida diaria del salario real de los trabajadores.

Además el pueblo no gana ni ganará absolutamente nada con que se modifique o no la Constitución, por cuanto su situación continuará igual mientras no logré constituir una vanguardia capaz de dirigir la lucha proletaria contra la opresión política y explotación económica que le asesta el viejo Estado. Mientras ello no sea posible, el pueblo seguirá aherrojado a un proyecto de mayor corporativación de la sociedad o a una economía de libre mercado dependiendo de la facción que controle el aparato estatal.

 

¡Ni elección, ni reelección: Revolución!

¡Desarrollar la organización política del pueblo!

¡Construir dirección proletaria con la ideología del proletariado!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!

 

 

Bolivia, enero 2016                                                                                                                               FRP mlm

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Declaración conjunta de partidos y organizaciones maoístas celebrando los 10 años de la creación del PC de la India (Maoísta)

¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡VIVA LOS 10 AÑOS DEL HEROICO PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA PCI(M)!

El 21 de septiembre de 2004 ocurrió un importante evento que contribuyó al avance de las fuerzas revolucionarias en la India y en todo el mundo, esto es, la fundación del Partido Comunista de la India (Maoísta). Este evento es fuente de inspiración para los revolucionarios del mundo porque demuestra que es posible alcanzar unidad sólida y de principios a nivel político mediante lucha de dos líneas basada en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y la estrategia de la guerra popular prolongada.
India es el segundo país más poblado del mundo. Es un país semicolonial y semifeudal. La presencia maoísta en India es significativa. De hecho, áreas del territorio indio están controladas por fuerzas revolucionarias maoístas. El PCI (Maoísta) es el genuino partido del proletariado y las masas oprimidas y explotadas de la India. Los reaccionarios que mantienen el poder político en la India ven en la guerra popular prolongada la principal amenaza para su seguridad.
Los maoístas del mundo saludamos al Partido Comunista de la India (Maoísta), al Ejército Guerrillero Popular de Liberación y a las masas populares de la India que libran una lucha heroica contra el imperialismo y los reaccionarios locales por la construcción de un nuevo poder y una nueva sociedad.
El régimen reaccionario aplica una terrible y brutal represión contra los maoístas y las masas que se identifican y luchan con ellos. Asimismo, el régimen está apuntando a la dirección del partido y a su estructura organizacional mediante el asesinato selectivo y el arresto de cuadros y activistas, al mismo tiempo que reprime a las masas populares y al movimiento democrático que condena y denuncia la represión a los maoístas, esto con el fin de aislar al Partido y evitar su avance y desarrollo.
La omnipotencia de la guerra popular prolongada y la aplicación de una línea política correcta hacen que la revolución en la India avance. Los maoístas no entran en pánico frente a la represión ni las adversidades.
La revolución en la India es una esperanza para las masas oprimidas y explotadas del mundo. Las masas revolucionarias de la India, su ejército revolucionario, sus organizaciones de masas y su Partido son dignos de nuestro apoyo. Ellas son nuestras tropas y debemos mover cielo y tierra para apoyarlas. El internacionalismo proletario nos exige que movilicemos a las fuerzas populares y democráticas en cada país para combatir la Operación Cacería Verde – la campaña de represión del gobierno indio.
El gobierno de la India odia y teme a las masas populares, específicamente a los obreros y campesinos, a las nacionalidades oprimidas, a los adivasis, dalits y mujeres. El Marxismo-Leninismo-Maoísmo es lo que mejor resume sus experiencias y aspiraciones revolucionarias. El gobierno de la India no quiere que las masas organicen su propio poder político; su único objetivo es servir a los imperialistas, al capitalismo burocrático y a los terratenientes feudales. Los maoístas indios nos convocan a denunciar y desenmascarar frente a las masas de todos los países del mundo el carácter reaccionario del régimen indio y llamarlas a actuar en solidaridad con las masas indias que construyen un nuevo futuro.

Es nuestro deber apoyar todas las campañas internacionales en apoyo a la guerra popular en la India y en repudio a la represión de parte del estado reaccionario.
Necesitamos tomar el ejemplo de la guerra popular en la India y su esfuerzo de aplicación del maoísmo de acuerdo a las condiciones concretas de la revolución en cada país.
Debilitar el capitalismo imperialista allí donde uno esté es otra forma de apoyar a la revolución y a las masas indias que luchan contra la semicolonialidad, la semifeudalidad y el imperialismo.

¡Viva el Partido Comunista de la India (Maoísta)!
¡Viva la Guerra Popular en la India!
¡Condenar la represión genocida en la India!
¡Sigamos el ejemplo del Partido Comunista de la India (Maoísta)!

Movimiento Popular Perú (Comité Reorganizador) – MPP (CR)
Fracción Roja del Partido Comunista de Chile – FRPCCh
Partido Comunista del Brasil Fracción Roja – P.C.B. (FV)
Partido Comunista de Ecuador Sol Rojo – PCE (SR)
Organización Maoísta por la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia – OMRPCC
Frente Revolucionario del Pueblo de Bolívia – MLM (FRP-MLM)
Partido Comunista Revolucionario– PCR/RCP Canada
Partido Comunista Maoísta – PCM Italia

Octubre 2014

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