Desechar las elecciones y preparar la revolución

La gran frase de Marx, acerca de que cada cierto tiempo la clase opresora le plantea al pueblo que elija quiénes lo van a representar y aplastar en el Parlamento, está hoy más vigente que nunca.

Nuevamente estams frente a un panorama electoral y escuchamos frases como “ahora si hay que elegir bien”, “esta vez no nos equivocaremos” o “ahora estamos frente a la oportunidad única de tomar el poder”, referida al Movimiento al Socialismo (MAS) y a Evo Morales como un supuesto candidato del pueblo. Estas frases no son nuevas, ya se han dicho en otros procesos preelectorales. El pueblo ha cifrado sus esperanzas anteriromente y ha sido defraudado, igual que los sectores medios de la población o los sectores profesionales. Incluso durante este gobierno, algunos colegios profesionales propusieron “hombres honestos” y decentes para aportar soluciones a la crisis de sus sector desde el gobierno, sin ningún resultado hasta hoy.

¿Qué problemas atraviesan los políticos o estos “hombres honestos” durante su campaña para ser elegidos Presidente y congresistas? En todos los casos se presentan las ambiciones personales y el desenfrenado deseo de enriquecerse, sumados a las propias limitaciones impuestas por las alianzas o los compromisos políticos.

Los partidos reaccionarios denominados tradicionales conocen muy bien este manejo, por eso su ascenso a cargos públicos tiene base en una “política de alianzas”, mejor entendida como un acuerdo para la prebenda y la corrupción. Pero además esto lo saben, y bastante bien, las llamadas instituciones de la “sociedad civil”, es decir organizaciones no gubernamentales (ONGs), las asociaciones de profesionales, las de derechos humanos, que de manera soterrada, con el discurso de la democratización y la transparencia, fabrican candidatos para tener presencia en el medio político y seguir medrando pingües dólares a la cooperación internacional.

A pesar de este panorama, las elecciones siguen produciendo fascinacióny generan una serie de expectativas en el pueblo, en definitiva, utilizado en el proceso eleccionario. <¿Por qué aún se manifiesta esa expectación? Esto tiene que ver con que todos los defensores del sistema capitalista hablan de la democracia como un sistema social, la democracia como el “mejor de los sistemas”, incluso algunos embrutecidos con esta idea intentan demostrarla con sólo citar la experiencia “fracasada” de los países socialistas.

Entonces la democracia se ha reducido, para ellos, a un proceso electoral. Cada cinco años el pueblo tiene la oportunidad de participar en el carnaval electoral para elegir aun grupo de individuos que durante los próximos cinco años le va a “representar”, es decir va a convivir en directo con el sistema de corrupción, prebendalismo y nepotismo. Así elegidas, esas nuevas autoridades hablarán seguramente de las bondades de la democracia, como algunos parlamentarios que se resisten a dejar sus cargos, inncluso amenazando con demandar al Estado si les “rescinde” el contrato, ni qué decir de las petroleras.

O tendremos un presidente como Sánchez de Lozada, vendepatria y pro imperialista, o como Carlos Mesa, un demagogo y fiel servidor de las transnacionales. También se cuenta a quienes piensan que la llamada izquierda con Evo Morales, o sea el oportunismo, puede dar una versión de los gobiernos de “izquierda” del continente, que tanto gusta a los izquierdosos o representantes de las ONGs, para continuar aplicando los modelos impuestos por el FMI, como es el caso del gobierno de Lula da Silva en Brasil o Tabaré Vásquez en Uruguay, cuyas tropas sostienen en Haiti a un gobierno títere impuesto por los EE.UU.

Para esto se llama al pueblo a votar, y es como los hechos lo demuestran, la mejor estrategia de la clase dominante en nuestro país y también del imperialismo yankee.

O acaso no fue la estrategia para salir del atolladero en que se metió la crisis de mayo y junio de este año. Veamos, el pueblo se levantó en duras protestas y movilizaciones, aunque sin un programa definido ni una dirección, reclamó la defensa de los hidrocarburos. La gran burguesía boliviana y sus facciones en pugna por la dirección del Estado, al ver amenazado su sistema, hicieron un pacto, porque eso fue la renuncia de Mesa, una salida en la que participó el Embajador de los EE.UU., como se supo por los medios de prensa. Esta salida pactada suponía la realización de las elecciones. Nos preguntamos ¿en qué momento el pueblo pidió cambio de gobierno? En ningún momento, el pueblo pidió la defensa del gas, pidió nacionalización, recuperación de los recursos naturales, pero no cambio de gobierno. Entonces ¿qué e el cambio de gobierno y la salida electoral? Es una estrategia para enfriar el clima político y desviar la lucha del pueblo boliviano generando ilusiones electorales.

¿Cómo actuó el oportunismo, es decir el MAS? Como verdadero cómplice de esta estrategia, y no podía ser de otra manera pues se encuentra a la cola de facción burocrática de la gran burguesía y tiene que defender este viejo Estado. A decir de Evo Morales: defender la democracia. Con qué fin, con el fin de apoderarse del gobierno para seguir traicionando las demandas populares. O no fue ése su papel durante estas movilizaciones. El MAS se introdujo en el movimiento popular, primero con el discurso del 50% de regalías, pero como la consigna de nacionalización agarraba fuerza, se vio obligado a plantear nacionalización, eso es oportunismo. “Cansado de luchar” el dirigente masista Román Loayza anunció que con tan sólo anotar en la agenda del Parlamenteo la Asamblea Constituyente (ni siquiera daba plazos o exigía la discusión), los campesinos que le seguían estaban dispuestos a irse a casa incluso con las manos vacías. ¿Qué es eso? ¿Hablaron de nacionalización solamente para ser aceptados dentro del movimiento popular? ¿Cuáles eran y son sus verdaderas intenciones? Pues traición al movimiento popular y embarcarse en el camino electoral, porque eso consiguieron al aceptar la “salida constitucional”. Pretendieron engañar al pueblo con la idea de que al haber entrado Eduardo Rodriguez, como presidente, y no Hormando Vaca Diez, se había conseguido “un gran triunfo”. ¿Qué fue de las demandas del pueblo? Eso jamás les importó, incluso olvidaron las demandas con las que embaucaron a sus seguidores: 50% de regalías en los hidrocarburos y la Asamblea Constituyente. Nada, sólo movilizaron a las masas para satisfacer sus apetitos de puestos en la administración pública vía elecciones.

Entonces concluimos, una vez más, en que las elecciones son la mejor estrategia que tiene la reacción boliviana y el imperialismo yankee, junto con el revisionismo y el oportunismo. Por ello decimos que las elecciones no van a solucionar nada, solo perpetuar y postergar la situación de explotación y miseria, van a recrudecer las difíciles condiciones de vida que tiene nuestro país, con un índice de mortalidad muy grande, con analfabetismo elevado, desnutrición, etc.

Hoy todos se llenan la boca con esa palabra rimbombante llamda democracia para estafar al pueblo, vendiendo como el mejor comerciante de cebo de culebra, iusiones que jamás van a cumplir, porque el problema una vez más lo decimos, no es solamente de hombres de buena voluntad, sino del sistema en su conjunto, es el sistema el que debemos destruir y cambiar por otro, por el de una nueva democracia, una democracia verdadera y del pueblo. El camino del pueblo es el de la Nueva Democracia, cuando decimos que existe una energía democrática del pueblo no nos referimos a este sistema que los reaccionarios mantienen como dominante, sino a un camino de verdadera democracia, con una economía democratizada donde las decisiones políticas emanan de la voluntad popular, donde la dictadura de clases no se ejerce sobre la mayoría del pueblo, como es actualmente, sino sobre la ínfima minoría explotadora, donde las elecciones sean el reflejo de la voluntad popular y no lo contrario, ése es el camino democrático que busca el pueblo y no la verborrea que los mercachifles del sistema político venden como ilusiones transitorias que buscan adormecer la voluntad de cambio y transformación que el pueblo incuba en su seno.

¡¡Desechemos las ilusiones electorales y preparemos la revolución!!
¡¡Preparemos el camino para derrotar a la gran burguesía!!

Editorial de Senda Roja Nº 20
Frente Revolucionario del Pueblo
Marxista-Leninista-Maoísta
Bolivia, Agosto de 2005

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