Balance nacional: La asunción de Evo Morales al gobierno es parte de la reestructuración del viejo Estado boliviano y reimpulso del capitalismo burocrático

Primera parte

1. RECAPITULANDO LA HISTORIA DE ESTE PROCESO

La lucha de clases como motor de la historia en Bolivia es una verdad palpable asentada principalmente con mayor énfasis por los acontecimientos de los últimos años, desde la Guerra del Agua y los bloqueos campesinos del 2000 que han demostrado que la clase dominante en este país, avanza los últimos trechos de dominio; y entre elecciones y nuevas farsas de diálogos; el caduco Estado boliviano, profundiza su crisis en la incapacidad de seguir gobernando. Lo cierto es que esta etapa se caracteriza por un proceso de mayor protesta y rebelión popular que acelera también la descomposición de las caducas estructuras del viejo Estado burgués, terrateniente – burocrático y, por tanto proimperialista; que al mismo tiempo por su lado, inquiere y penaliza el grito de emancipación de miles de hambrientos. Es una etapa en que la recomposición del pueblo organizado avanza inconteniblemente en busca de reconquistar las mínimas reivindicaciones de mejores condiciones de vida, arrebatado por el neoliberalismo desde 1985.

La historia nos enseña que cuando una clase dominante ya no puede gobernar como antes y el pueblo ya no quiere vivir como vivía antes, son momentos de revolución que necesariamente se solucionarán de forma violenta y la historia reciente alecciona en que los explotados son siempre los que se alzan con la victoria destruyendo el viejo sistema para alzar uno nuevo. La brecha abierta el año 2000, pasando por febrero y octubre de 2003, son etapas que no se han clausurado; mayo y junio de 2005 es prueba de ello; es otro momento en que la conciencia colectiva del pueblo ha roto su egoísmo individual para remplazarla por la lucha colectiva marcando brillante perspectiva del sendero de la emancipación y la lucha antiimperialista.

Las luchas populares que marcan estos últimos años, son una continuidad histórica en la lucha y resistencia del pueblo; lucha y resistencia por barrer y terminar con el hambre, la miseria y la desocupación centradas en un colonialismo interno de discriminación y racismo; es el ejemplo de tomar en sus manos el destino de Bolivia, demostrando una vez más el principio de que sólo las masas hacen la historia; de tal modo que la historia reciente de Bolivia es la lucha por la emancipación y la destrucción del viejo Estado pro imperialista, de sus lacayos como gobernantes; es la lucha contra la gran burguesía, terratenientes e imperialismo, que luego de octubre de 2003, se torna abierta y sin tregua.

El proceso de lucha y resistencia del pueblo que enfrenta los intereses de la clase dominante y el imperialismo con la perspectiva y justa aspiración del pueblo por mejorar sus condiciones de vida, hace también que la clase dominante se aferre más por mantener su dictadura de clase; por lo que lo acontecido el año 2005 no es una excepción y lejos de estar en resolución de pactos sociales, está apenas en el crisol de su desarrollo y demanda la necesidad de analizar este proceso a la luz de los acontecimientos para intentar explicar lo sucedido en Mayo y Junio hasta las elecciones de Diciembre como un pequeño paso. Esto para barrer con los criterios de toda clase de revisionismo y visión metafísica de la protesta como carácter espontáneo, mostrando así que lejos de ser simples momentos estacionarios, son un continuo y efecto lógico entre la rebelión popular, por un lado; la disputa por el control y hegemonía del poder entre la burguesía compradora y la burocrática, por el otro.

¿Porqué la protesta popular termina siempre desviada por el camino del oportunismo y reformismo?

La apronta entre el pueblo, la gran burguesía y el imperialismo tiene siempre por componentes principales a las organizaciones sociales y los intereses de clase que los agrupan; en el caso del periodo último, estas organizaciones por el lado del pueblo y la reacción son las que han materializado esas luchas como enfrentamiento. La COB, COR, FEJUVE, FDTCLPTK; CSUTCB, MST además de otros, éstos, por el lado del pueblo. CAINCO, CEPB, Comité Cívico pro Santa Cruz principalmente por parte de la clase dominante y, que agrupan a la burguesía compradora y a los terratenientes de un lado y por el otro a la burguesía burocrática. Se debe tener claro que cada una de estas organizaciones no son de ninguna manera homogéneas porque cada una representa posiciones distintas y por tanto intereses variados, por el carácter ideológico que expresan, especialmente en el movimiento popular pues sus direcciones o dirigentes, en la mayoría del casos, están plagados por el revisionismo y el oportunismo principalmente. Lo mismo en la clase dominante pues siempre pugna por el control del estado. Pero también debe estar claro que al momento de las movilizaciones populares, todas persiguen intereses más o menos comunes que permite en el discurso atraer al conjunto del pueblo para luego traicionarlo.

Los últimos años en que la protesta popular ha ido avanzando en el terreno de la justeza de su lucha, se ha visto también traicionada; mientras el pueblo busca con mayor énfasis conquistar y reconquistar reivindicaciones al punto de poner en peligro el poder que detenta la gran burguesía, cada vez más el pueblo vio escapar de sus manos la posibilidad de su emancipación y, por el contrario, entre más peligran los intereses de la clase dominante, más parece reponerse de ese sobresalto y no pasa de ser un susto más, mostrando siempre el carácter meramente reivindicativo de la protesta; pero esto último es también reflejo de la falta de vanguardia revolucionaria que guíe al pueblo, es decir PARTIDO que lleve hasta termino final la lucha por la toma del poder, mientras tanto sólo se torna como pura ilusión de la que saca ventaja todo tipo de revisionismo que le hacen creer al pueblo la pronta toma del poder para terminar vendiendo la sangre de los explotados por la vía parlamentaria, pero esa es discusión para más adelante.

Es importante tener en cuenta cómo la protesta popular desde principios de este siglo, va poniendo en peligro los intereses de la gran burguesía y el imperialismo con sus luchas, esto como respuesta inicial a ese “descrédito” de la forma de administración del Estado por parte de la burguesía compradora principalmente, que está envuelta en corrupción prebendas y clientelismo, que en el fondo no es otra cosa que usufructo abierto del Estado a favor de ésta facción; pero que al mismo tiempo, también es resultado de todo un proceso de fracaso del “modelo neoliberal”.

Sobre este asunto detengámonos un momento. Partiendo de la realidad objetiva, el sistema capitalista esta en constante crisis. Desde el punto de vista de la economía clásica burguesa se requiere de medidas periódicas que le permitan regenerarse o mantenerse y, una de esas medidas es el “neoliberalismo” a ser aplicadas en las llamadas economías “atrasadas” o países en “vías de desarrollo” que permitan su estabilización y posterior “crecimiento”; lo que al mismo tiempo permite mayor “integración a la economía mundial”. En nuestros términos mayor, sometimiento a la dominación imperialista que implica más dominio e intervención directa en las decisiones políticas y económicas, en la que juega un papel fundamental las clases dominantes al servicio del imperialismo.

La llamada “estabilización” encaminada a reducir el gasto fiscal con el proceso de privatizaciones o remate de empresas públicas, que en los últimos veinte años ha desvastado los recursos naturales de Bolivia en favor de las transnacionales; hasta ahora no genera su pretendido “crecimiento económico” y sólo ha hecho al Estado mas dependiente del imperialismo a través de prestamos y donaciones. Algunos ejemplos de la implementación de este programa han generado lo siguiente: el intento fracasado de imponer un impuesto al salario del 5% en 2003 lo que terminó en la masacre de febrero; la reducción del costo laboral en pro de incrementar el nivel competitivo de la producción en general ha hecho crecer el desempleo abierto y que al 2003 supere el 13%; la seguridad social no es más que servicios de mala calidad y deficiente tanto en asistencia médica como educativa; más de una tercera parte de la población de Bolivia según el PNUD sobrevive con menos de Bs. 8 al día, o lo que es igual, el 38% de la población vive en la indigencia, elevando el índice de pobreza a extremos cuando 6 de cada 10 viven en la miseria según el INE para el 2003, especialmente en toda el área rural del territorio boliviano; en pocas palabras el 62.7% (5 millones de personas) viven por debajo de la llamada “línea de pobreza”.

En tal sentido son estas medidas y planes los que han no han cumplido sus objetivos, demostrando una vez más el fracaso del sistema mismo hundiendo en mayor pobreza y miseria a nuestro pueblo.

Las expectativas vendidas al pueblo y el tráfico que se hizo durante 20 años en forma discursiva también se agotó como consecuencia del fracaso del “modelo neoliberal”, especialmente las promesas de “generación de empleo” y los grandes beneficios de las “capitalizaciones”. En realidad, además de desmantelar al viejo Estado, que pasó por una nueva reestructuración desde 1985, dejó en la calle a miles de trabajadores, a los jubilados se les robó el ahorro de 30 años para pasarla a las AFP’s, la gran burguesía desangraba al pueblo con la venta de los recursos naturales como el agua y los hidrocarburos al imperialismo. Eso se agotó, el pueblo dejó de ser crédulo y empezó a cuestionar y exigir que cumplan mínimamente lo que prometieron, se acabó la demagogia con la que se tuvo adormecido al pueblo durante más de 15 años. En el fondo con cada reforma se asentaba más el neoliberalismo y el carácter pro imperialista de la gran burguesía y los terratenientes y que lejos de su cambio, se profundizó más, por eso el pueblo se organizó y movilizó en contra de esas condiciones de vida.

A primera vista, esto permite entender cómo la clase dominante a partir de los hechos desde el 2000 hasta 2005 agudizan sus contradicciones por el control del poder, pues si bien es cierto que ambas facciones de la gran burguesía, la compradora y la burocrática, siempre están en pugna; es también cierto que al final, ambas se coluden para aplastar al pueblo. Por esta razón es que en el punto más alto de la lucha popular, la reacción se planteó dos alternativas para amainar las movilizaciones; por un lado, la burguesía burocrática plantea “inclusión y participación en los asuntos del Estado” a los sectores populares que radicalizan sus acciones, llamando a los hambrientos a comer a la mesa del patrón, como una forma de “redistribuir el poder”, que no es otra cosa que la cooptación del pueblo por medio de reformas y clientelismo; como propuesta política plantearon la Asamblea Constituyente para buscar conciliar las clases sociales a través de “un nuevo contrato social”. Por otro lado, la burguesía compradora y los terratenientes, lanzaron como propuesta “vender el gas a Estados Unidos, México y Chile” como la solución a la crisis, buscando profundizar más el “modelo neoliberal del 85”, argumentando que el modelo no había fracasado sino que no se supo aplicar. En ambos casos el papel del imperialismo, principalmente yanqui, es de gendarme en función de velar por sus intereses, pues quien logre imponerse en esa disputa será su mejor representante. Similar situación se da en otros países de América Latina, donde el imperialismo promueve reformas para salvar a los viejos Estados de sus crisis económicas, políticas y sociales.

El papel de Evo Morales y el MAS para la recomposición del caduco Estado Boliviano junto al revisionismo.

Las movilizaciones desde 2000 hasta ahora, son momentos en que el pueblo muestra su valeroso espíritu de lucha, que en primera instancia, está representado por ciertas formas orgánicas de tipo sindical y/o partidista que canalizan el descontento y la protesta; sin embargo teniendo en cuenta que todas estas movilizaciones se han caracterizado siempre y, en particular el periodo que analizamos por el carácter reivindicativo; permite ver también que ese tipo de organizaciones sociales que agrupan además de individuos, las expectativas de éstos en relación a sus demandas, tienen la característica limitada de lucha por alcanzar simplemente reivindicaciones sin poder evolucionar a formas superiores de lucha como la perspectiva de toma del poder, esto como segundo momento.

No debe desconocer tampoco el constante proceso evolutivo de la protesta que va alcanzando conquistas cada vez superiores a las que antecedieron; pero que al mismo tiempo mantienen su carácter sectorializado en demandas particulares y toman posición conjunta por demandas mas generales, pero no como una transición, sino como dos momentos diferentes; se lucha por una demanda general como en el caso de la guerra del gas, para posteriormente retomar una demanda más concreta y sectorial como salarios. Esto muestra sin lugar a dudas que las “organizaciones” por medio de las cuales el pueblo en general manifiesta su protesta en contra de la gran burguesía, carece de verdadera perspectiva revolucionaria.

Ese vacío, en el proceso de avanzar de luchas reivindicativas a una lucha política por la toma de poder, está brillantemente remplazado, ahora más que nunca, por el oportunismo y el revisionismo incrustado en las diferentes organizaciones populares y sindicales del pueblo, que en una primera etapa permite solo la conquista reivindicativa, pero que posteriormente lleva al pueblo por la vía de la reforma y el parlamentarismo, como actualmente ocurre, para así alejar cada vez más al pueblo explotado de la brillante perspectiva de la toma del poder y construir un Estado de nueva democracia que reemplace al viejo. Esa desviación a la que llevan al pueblo no es más que el camino de la traición, que en estos momentos está representado principalmente por el MAS y Evo Morales.

¿Cómo se demuestra esto? Para nadie es desconocido que este partido jamás propuso un programa que lleve al pueblo a su completa emancipación, usó siempre la lucha de los explotados para transar con la clase dominante en función de recomponer el caduco Estado por medio del camino electoralista, porque su concepción y práctica fue siempre esa y consecuente con su programa. Refresquemos la memoria; año 1995 en la ciudad de Santa Cruz se funda la ASP (Asamblea por la Soberanía de los Pueblos) – arquetipo de MAS – en cuyos puntos centrales se proponían respeto a la dignidad de las naciones originarias de Bolivia, tierra y territorio y la posibilidad de un instrumento político (partido) que permita conquistar esas demandas pero por la vía electoral. Posteriormente en Potosí, incorporan entre los puntos de su “programa” la defensa de los recursos naturales para lograr presencia nacional y consolidarse en las elecciones de 1997 participando junto a la Izquierda Unida. En 1998, en su tercer congreso, consolidan el “instrumento político” prestándose la sigla de la fascista Falange Socialista MAS con la finalidad de participar en las elecciones municipales de 1999, para luego, en Cochabamba en 2001, retomar las viejas consignas reivindicativas de la ASP y poderlas “conquistar” por la vía de la “toma del poder” en las elecciones de 2002. De ahí en adelante la historia es la misma; este breve esbozo, demuestra que su principal caudillo Evo Morales, siempre estuvo por la vía del reformismo y el oportunismo como concepción y no como desviación, usando en todo momento las esperanzas del pueblo explotado y su lucha para hacerse cada vez más “demócrata” frente a la clase dominante y el imperialismo, principalmente yanqui.

Bajo esta concepción, es que siempre Evo Morales y su “instrumento político”, el MAS, terminó y termina siempre vendiendo las luchas del pueblo y de ahí que por ejemplo que en Octubre de 2003 planteaba que el pueblo no debe ir al extremo con sus medidas pues haría que peligre la “democracia”, léase democracia burguesa.

Luego de octubre del 2003, el MAS y Evo Morales trafican con las esperanzas del pueblo explotado y apoyan a la burguesía burocrática; al expresar su respaldo a Carlos Mesa generando la dispersión del movimiento popular que gestó la rebelión de ese año, salvando así la “democracia” y permitiendo una vez más una transitoria reposición del caduco Estado boliviano, convirtiendo la sangre del pueblo en bandera del oportunismo y la demagogia Mesista en la lucha parlamentaría de una nueva ley de Hidrocarburos. Es así que Evo Morales es el sostén programático e ideológico de la burguesía burocrática y cogobierna con Mesa, declara apoyar todas las políticas de Carlos Mesa hasta el 2007 cuando debe acabar su “mandato constitucional”, es artífice central del referéndum de junio de 2004, que fue un gran engaño para el pueblo proponiendo dos de la cuatro preguntas; apoyó en todo momento 50% de impuestos a las petroleras cuando el pueblo se desangró por confiscación; de tal modo que el MAS le dio estabilidad y salvó al neoliberalismo, planteando en todo momento por medio del entonces senador por el MAS Filemón Escobar, “que si Mesa se va, la democracia se acaba” y que el apoyo de Evo Morales dependía de cumplir con las demandas del pueblo. Pero el pueblo en ese entonces quiere nacionalización y confiscación y el MAS con Mesa sólo aumentar los impuestos; de ese modo, estos oportunistas vendieron y traficaron la protesta del pueblo para preparar su camino a tomar el gobierno vía elecciones más adelante.

Este romance, aparentemente se rompe al finalizar el año 2004, cuando empieza el debate por la Ley de Hidrocarburos en el Congreso, donde la posición del MAS y de Evo Morales nunca fue la de nacionalizar ni de hacer cumplir la payasada del referéndum al que apoyaron a ultranza, más por el contrario, pidieron el 50 por ciento de impuestos y negociar nuevos contratos buscando obtener “mayores ingresos” para el Estado. Ese es su concepto de nacionalización.

Continuidad de la protesta popular durante el 2005 entre pulsetas de la gran burguesía por el control del aparato estatal antes de Mayo y Junio

Al comenzar Enero, se debatía la nueva Ley de Hidrocarburos, mientras que el pueblo por medio de sus organizaciones, continuaba en luchas sectoriales y reivindicativas, para retomar luchas de carácter más general y de franca confrontación al momentáneo control de la burguesía burocrática; sin embargo, desde finales de 2004 cuando Mesa propuso un alza del precio de los hidrocarburos, hizo también que los terratenientes principalmente de Santa Cruz exijan a Mesa bajara el precio del diesel como parte de su pulseta contra la burguesía burocrática; mientras que el pueblo alteño por medio de la FEJUVE y la COR, se movilizaban por la expulsión de Aguas del Illimani, demandas a las que cede Mesa de forma conciliadora para que en Enero 28 la burguesía compradora, por medio del Comité Cívico pro Santa Cruz convoque a un cabildo autonómico y autonombre su “primer gobernador”; el significado de este hecho asienta de manera más clara la pugna existente entre las facciones de la gran burguesía por el control del caduco Estado desviando la atención por un rancia lucha chovinista entre regiones.

Mientras sectores como el Movimiento Sin Tierra determinan defender los las tierras ocupadas a los terratenientes con armas; Adepcoca de los Yungas, exigen a la COB para que haga frente a la erradicación impuesta por Estados Unidos; la Federación de Mineros asumía una huelga general indefinida con la que exigían la reactivación de la COMIBOL; donde al mismo tiempo, otros sectores como los trabajadores petroleros, maestros, campesinos y gremialistas organizan un “amplio frente” social dispuesto a exigir que el gobierno cumpla, con lo que se había arrastrado desde el 2003, la nacionalización de los hidrocarburos, el rechazo al tratado de Libre Comercio (TLC) y rechazar la inmunidad a los ciudadanos estadounidenses. El MAS exigía se respete la constitución y se defienda la democracia contra la arremetida de la “oligarquía” y que no era momento de movilizarse mientras no se apruebe la nueva Ley de Hidrocarburos.

Estos hechos muestran que el pueblo se preparaba para enfrentarse nuevamente a la gran burguesía y al imperialismo, al tiempo que, tanto la burguesía compradora como la burocrática acrecentaban más su pugna. El pueblo por medio de sus organizaciones populares empieza a hacer distancia del MAS y su propuesta del 50%, y en torno al cumplimiento de las demandas de octubre el conjunto del movimiento popular consigue momentánea cohesión, provocando la colusión en la clase dominante que exigía “mano dura” a quienes se movilicen. Una vez más Evo Morales sale a defender el sistema pidiendo “unidad de los bolivianos” distanciándose de Mesa, pero no para unirse a las exigencias populares, sino para usar la protesta en pro de conseguir mayor apoyo a una eventual elección adelantada.

Mesa lanza su primera renuncia y convoca a los “pañuelos blancos” en contra de cualquier protesta. ¿Qué significaba esto? Conseguir apoyo de sectores de la pequeña burguesía a favor de su propuesta de Ley, para así frenar el descontento creciente que sonaba con pedidos de su renuncia, de nacionalización y lo tildaban de oportunista y vendepatria por su “suavidad con las petroleras”, pero también para hacer frente a los pedidos autonómicos de los terratenientes y la facción compradora. En este momento Evo Morales ya distanciado de Mesa, usa a los movimientos populares para sacar provecho propio; llamó a Mesa a dejar de chantajear al pueblo -con sus constantes renuncias- y le exigió terminar su mandato hasta el 2007, ordenó a la bancada parlamentaria del MAS a rechazar la renuncia de Mesa.

Segunda parte

2. MAYO Y JUNIO DE 2005: MOMENTO DE MAYOR PUGNA ENTRE LAS FACCIONES DE LA GRAN BURGUESÍA

Las pugnas por la aprobación de la “nueva” Ley de Hidrocarburos (LEY 3058) reflejan una disputa entre los planteamientos de las facciones de la gran burguesía (burocrática y compradora); ninguna de las dos propuestas de ley, la de Carlos Mesa con 18% de regalías y 32% de impuestos (deducibles) ni la del MAS con 50% de regalías, apuntaban a barrer el sometimiento imperialista de los recursos hidrocarburíferos. El desenlace en el parlamento fue la aprobación de la Ley de Mesa (18-32) con ciertas modificaciones, cosa que el MAS aceptó y presentó luego como un triunfo.

Sin duda este periodo está marcado por la pugna de facciones de la burguesía que buscan la dirección del Estado. La crisis general del viejo Estado en todos sus ámbitos se ve con mayor fuerza en la economía. A despecho de quienes siempre acusan al marxismo de “economicista”, también en nuestro país la base económica refleja su determinación “en última instancia” como ya lo había señalado Marx.

El inicio de la convulsión social tiene como génesis las contradicciones para aprobar la nueva Ley de Hidrocarburos. Al aprobarse en el Congreso la Ley 18-32 (con modificaciones), el entonces Presidente de la República Carlos Mesa amenazó con no promulgar la ley y las “bases” controladas por el MAS plantearon movilización en todo el país.

Esto y la memoria de los pobladores alteños -sobre las movilizaciones, marchas y bloqueos a inicios del año llevados adelante para expulsar a la empresa transnacional Aguas del Illimani- reconstruyen el escenario de lucha frente a la amenaza de entreguismo de los recursos naturales. Muchas organizaciones sociales habían estado muy activas desarrollando encuentros y reuniones para plantear al Congreso la Nacionalización de los hidrocarburos, incluso con confiscación y sin indemnización, en franca y clara diferencia al MAS que ahora defendía la ley aprobada en el Congreso.

Así se establecieron dos consignas que guiarían la lucha, la nacionalización de los hidrocarburos y la Asamblea Constituyente. Mientras que en Santa Cruz de la Sierra se presenta el reclamo de la burguesía compradora y los terratenientes por definir las autonomías departamentales. A pesar de que el pueblo asume estas consignas, ellas sólo se orientan a salvar al viejo Estado que se encuentran en crisis por el plan de la burguesía compradora que implantó el decreto 21060 (Decreto “neoliberal”). El viejo Estado necesita una salida urgente y las propuestas: Asamblea Constituyente y nacionalización versus Autonomía y “mantenimiento de las condiciones a la inversión extranjera” muestran en efecto las propuestas para salvarlo.

Se ha hablado mucho de que la Asamblea Constituyente es una propuesta para el pueblo, sin embargo no hay proceso constitutivo verdadero ni un nuevo país, sin un proceso revolucionario previo; entonces si no hay revolución no hay nuevo país, no hay transformación verdadera, sólo hay reformas, y estas reformas están claramente orientadas hoy por el propio gobierno del MAS a reimpulsar el capitalismo burocrático y, en el mejor de los casos -para la burguesía por supuesto-, a una reestructuración del viejo Estado, aunque para esto último no hay plan concreto.

El reformismo negocia la lucha de las masas

Durante el periodo de la movilización de mayo y junio marcharon las “bases” campesinas del MAS, por un lado, y las organizaciones alteñas y Federación de Campesinos de La Paz, por el otro; todos con el pedido de nacionalización y Asamblea Constituyente. El MAS inicialmente no pedía nacionalización sino aprobación de la ley de hidrocarburos consensuada en el Congreso (18-32). Luego cambia su discurso a nacionalización para no verse desenmascarado ante el pueblo movilizado.

Entonces tenemos un Estado en crisis y a los sectores populares en movimiento. El viejo Estado con la gran burguesía y sus facciones en pugna; y el pueblo con la infiltración del revisionismo y oportunismo en sus filas; donde el MAS pretende pasar como “representante del pueblo”. Lo concreto es que el MAS nunca fue el representante del pueblo, jamás llevó adelante los deseos del pueblo de nacionalización; pero estaba incrustado en los sectores populares, por esa razón tuvo y tiene influencia en el movimiento popular.

A través de Román Loayza (ex senador y dirigente campesino del MAS) se movilizaron campesinos a La Paz para “pedir la aprobación de la ley del MAS”. Aunque dijo que venía a hacer aprobar la convocatoria a la Asamblea Constituyente, luego de una semana de movilización le aclaró al Congreso que se llevaría a sus bases con la sola puesta en agenda de la Asamblea Constituyente. Cuando la clase dominante y el reformismo pactó la salida vía elecciones ante la creciente protesta popular que cundía en las calles, Román Loayza “olvidó” las consignas de Nacionalización y Asamblea Constituyente para pedir que ni Hormando Vaca Diez ni Mario Cossio sean presidentes, y finalmente cuando se dio la sucesión constitucional, levantó la movilización diciendo que todo había sido un gran triunfo, y que nos veríamos en diciembre en las elecciones nacionales, dejando solos a los demás sectores (Campesinos de La Paz, COR, Fejuve, COD) que aún pujaban por las consignas que llevaron a pueblo a su movilización.

Esa fue la actitud del MAS durante mayo y junio de 2005, cabalgar sobre la lucha de las masas para traicionarla y montarse en el gobierno con Evo Morales para adecuar a sus intereses la “nacionalización” y la “asamblea constituyente” que nada cambiará en el país, ni dará soluciones al pueblo. Su participación en la movilización ni siquiera fue beligerante, las bases masistas, reforzando el calificativo de la reacción boliviana que dice que el pueblo boliviano es pacífico, vinieron a sentarse y rodear las calles p’ijchando coca para deleite de los academicistas pequeñoburgueses embrutecidos con las novedades culturalistas, incluso llegaron a plantear que ésta era una nueva forma de lucha.

El problema central del pueblo fue la ausencia de dirección proletaria, los acontecimientos lo han demostrado palmariamente, si el pueblo no tiene una dirección proletaria, clara, no será capaz de conseguir la victoria y la gran burguesía no se sentirá amenazada en sus dominios. Eso lo pudimos ver cuando Carlos Mesa salió a pasear a la Plaza Murillo en medio de estruendos de dinamita a los alrededores, allí dijo que estaba acostumbrado a las protestas, que el pueblo era así.

Esta situación, con un pueblo sin dirección de clase y con la nefasta influencia del reformismo masista y el revisionismo, daba garantías a las facciones de la gran burguesía para seguir pugnando por la dirección del Estado, probando su poder. El Congreso, rodeado por la movilización, se dio el lujo a través de su Presidente, el terrateniente Hormando Vaca Diez, de suspender sesiones y hacer cuartos intermedios de hasta cuatro días. En ese forcejeo entre las facciones de la burguesía, Vaca Diez tuvo el impulso para aferrarse a la posibilidad de ser Presidente cuando gran parte del pueblo no lo quería. A pesar de haber una movilización popular Vaca Diez tenía ya en ciernes un gabinete preparado para gobernar; los viejos partidos MNR, MIR e incluso UCS le habían dado su respaldo, la burguesía cruceña y los terratenientes tenían cifradas en él sus esperanzas, recordemos que el Presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Germán Antelo, tenía en mano preparado un discurso que jamás conoceremos y a última hora tuvo que cambiarlo cuando se enteró, junto con todo el país, de que Vaca Diez había renunciado a ser Presidente.

La dimisión de Carlos Mesa fue una salida que pactaron todos los defensores del sistema incluido el imperialismo, porque el Embajador David Greenlee participó en esa reunión en la casa del entonces Ministro de la Presidencia José Galindo, pero al parecer no estaba decidido quién se haría cargo del gobierno. De ahí que la pulseta se hace fuerte, incluso obliga a Carlos Mesa a decir en una de sus presentaciones en televisión, junto al Alcalde de El Alto, José Luis Paredes, que si Vaca Diez no renuncia a la posibilidad de ser presidente, él iba a retirar su carta de renuncia. Esto se expresa también en la movilización de tropas en Santa Cruz por orden del todavía presidente Mesa, ante la posibilidad de desatarse disturbios en dicha cuidad.

El periodo estuvo definido por la contradicción entre pueblo y capitalismo burocrático en su conjunto. Por el lado del pueblo, éste luchaba -y tiene que luchar hoy- contra la influencia nefasta del reformismo, oportunismo y revisionismo de todas aquellas organizaciones que se hacen llamar revolucionarias e inclusive portan el membrete de comunistas. Debido a la dirección equivocada, influenciada por el revisionismo se llegó a plantear la existencia de nuevo poder, con la formación de la Asamblea Nacional Popular Originaria, que funcionó unos cuantos días y en el mejor de los casos fue una reunión de dirigentes con fidelidad de sus bases, de ahí a nuevo poder hay un abismo de distancia, que solamente el aventurerismo trotskysta puede concebir. El marxismo nos ha enseñado que el poder se conquista con las armas y se defiende con las mismas; y no con autoproclamaciones.

Pero por el lado de la reacción, debido a la ausencia de una dirección de clase en el campo popular y a que el pueblo mismo no estaba desarrollando una lucha en la disputa por el poder, contendían las facciones; burocrática y compradora, ésta última muy ligada a los terratenientes. El caso fue el fracaso del programa neoliberal y por ello la crisis del viejo Estado. La pugna alcanzó durante este periodo su mayor nivel de enfrentamiento. Recordemos las hordas fascistas en Santa Cruz como la Unión Juvenil Cruceñista armada con garrote y escudo, esto no esconde que estos grupos de choque manejen armas, en octubre de 2003 se pudo ver esto, la lucha de facciones en determinados momentos alcanza enfrentamientos armados, recordemos también que hace unos años un dirigente de la Nación Camba de nombre Valverde llamó a una conferencia de prensa en Santa Cruz para mostrar armamento militar señalando que con eso iban a defenderse, muestra clara del armamento de las facciones y sus relaciones con el poder, pues ante semejante exhibición ni la policía ni ningún otro funcionario de gobierno hizo algo.

Entonces la pugna se resolvió entregando el poder temporalmente a Eduardo Rodríguez Veltzé, para definirla vía electoral donde finalmente el peso del pueblo, que tiene la influencia del MAS será decisivo para la victoria de este en las elecciones de diciembre.

 

Tercera parte

3. ELECCIONES: SALIDA BURGUESA A LAS CONTRADICCIONES DE CLASE

Si bien a un principio la movilización popular de mayo y junio, estaba dirigida y organizada por distintas organizaciones sociales como la COB, FDUTCLPTK, FEJUVE y COR de El Alto además de otros sectores, que buscaban la defensa y recuperación de los hidrocarburos, progresivamente las facciones de la gran burguesía llegaron a utilizar ésta como un instrumento para disputarse la dirección del Estado. Manejando a las masas como arena de contienda, para lograr asirse del control del Estado, por un lado se encontraba la facción de la burguesía compradora que buscaba colocar a Hormando Vaca Diez en la presidencia y por el otro estaba la facción burocrática, que pretendía un recambio en el poder político. A la cola de esta última se encontraba el MAS que al ver su oportunidad y traicionando las demandas de la movilización popular pactó con la facción compradora para adelantar las elecciones y así según indica el propio MAS “salvar la democracia”. Por esta razón este partido desmovilizó a sus bases e instruyó dejar la movilización, dejando colgado al resto de organizaciones como la COR y la FEJUVE, que propugnaban continuar con la protesta hasta conseguir del nuevo gobierno un compromiso para nacionalizar los hidrocarburos, pero debido a la presión social, ejercida por el propio Evo Morales que demandó públicamente a las organizaciones sociales y populares a dar una tregua a Eduardo Rodríguez, afirmando que “Hemos consultado a la mayor cantidad de compañeros movilizados, tanto en el campo como en la ciudad, y la mayor parte pide un cuarto intermedio, una tregua hasta que el gobierno, el nuevo presidente, organice su equipo de trabajo, sus asesores”. Dicha tregua unilateral forzó al resto de los dirigentes a hacer lo mismo. Es así como el MAS progresivamente enfrió el clima político y desvió la lucha del pueblo boliviano generando ilusiones electorales.

De esta forma el MAS traicionó al movimiento popular y se embarcó en el camino electoral, engañando al pueblo con el discurso que se había logrado derrotar a los partidos tradicionales al evitar que Vaca Diez llegue a la presidencia y colocando a Rodríguez en vez de él, así se había “conseguido un gran triunfo para la democracia al respetarse la salida constitucional”. Con respecto a las demandas del pueblo de nacionalización y recuperación de los hidrocarburos planteaban que éstas serian atendidas por el próximo presidente, por lo tanto ahora deberíamos preocuparnos por las elecciones.

¿Por qué motivos el pueblo se inclinó a apoyar al MAS en las elecciones?

Luego de la movilización popular los preparativos electorales no se dejaron esperar, rápidamente se delimitó quienes iban a participar en este circo electoral, surgiendo como candidatos potenciales PODEMOS de Jorge Quiroga (con un programa que hacia mención de la recuperación del Estado, pero que en el fondo defendía los intereses de la clase terrateniente y la burguesía compradora, sectores que lo apoyaron íntegramente, los resultados de la votación así lo demuestran), Unidad Nacional de Doria Medina (con un programa ligado a los intereses de la burguesía burocrática, pero tratando de atraer la votación de la una parte de la burguesía compradora, por el lado de su candidato a vicepresidente, esta opción no fue lo suficientemente representativa y no alcanzó sus objetivos), y el MAS de Evo Morales, (con un programa claramente ligado a la facción de la burguesía burocrática) aparentando ser el único partido de “izquierda”, ya que el resto de candidatos en especial Jorge Quiroga era un claro representante de los intereses imperialistas especialmente de EEUU ya que su programa estaba ligado claramente a la facción de la compradora, teniendo por este motivo el rechazo de varios sindicatos y organizaciones sociales, que amenazaron con movilizarse y derrocarlo si llegaba a la presidencia. Mientras que un posible gobierno de Morales era visto por estos sectores como alguien que recuperaría los hidrocarburos de manos de las trasnacionales y ya no defendería los intereses del imperialismo yanqui, por esto en el campo popular, nadie quería que Quiroga tome la Presidencia, por lo que muchos sectores afirmaron que votarían por Morales y su plan de gobierno. ¿Pero sólo se debió a este aparente odio y temor a un posible gobierno de Quiroga que el MAS llegara a la presidencia?, ¿o se debe a que “el pueblo creyó en la propuesta de cambio” como repiten ahora los llamados intelectuales de “izquierda”? Puede que estos factores hayan contribuido a este triunfo electoral, pero no son los únicos, existieron otra serie de factores para que este partido demagogo se posesionara en el poder al obtener el respaldo de gran parte de la población.

Puntualicemos algunas:

– Desde la “guerra del gas” de 2003 (he incluso más antes), el movimiento popular clama por un cambio social, político y sobretodo económico. Pero la falta de una verdadera vanguardia política y de clase, ha hecho que este movimiento busque su referente político en diversas organizaciones, en antaño este referente era la COB, pero al encontrarse tan desligada de sus bases y al ser un sindicato, ésta no puede dar la respuesta que el pueblo espera y necesita, por ello el pueblo buscó en la COR, la FEJUVE y también en la FDUTCLPTK un referente político, pero estas organizaciones sindicales aparte de no tener un norte claro no pueden llegar más allá de organizar y gestar movilizaciones de corte reivindicativo social, no ofreciendo así una respuesta integral a la petición del pueblo, esto se demostró claramente con el fracaso de la tan mentada Asamblea Popular Nacional Originaria, que debería ejercer el “poder dual” al Estado, pero que se desinfló inmediatamente de ser creado, por falta de organicidad, planteamientos claros al interior de sus integrantes, es decir una clara y justa línea ideológica, prueba de ello es que varios de sus integrantes, no dudaron en utilizar este dizque “nuevo poder” en su provecho personal, para conseguir un cargo de candidato en las filas del MAS (varios miembros de la FEJUVE y hasta su ex ejecutivo ahora conforman el gobierno masista). En el caso de la FDUTCLPTK (Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz – Tupaj Katari) en las movilizaciones de mayo y junio demostró ser un puntal de lucha dirigida por su ejecutivo de ese entonces, que luchó para acabar con su pasado prebendal y por ello se convirtió en referente, pero después los afanes caudillescos y lumpenescos de Felipe Quispe llevaron al descabezamiento de dicha federación convirtiéndola ahora en un ente pasivo y sumiso a intereses particulares. Debido a ello estas organizaciones sindicales dejaron de ser referente político para la población, quienes se vieron atraídos por el discurso demagógico del MAS y creyeron encontrar en éste su referente político.

– El discurso demagógico y cambiante del MAS y en especial de su candidato a la presidencia encandiló a varios sectores, ya que les decía lo que querían oír, a los explotados y desempleados les aseguraba que eliminaría la libre contratación, a los campesinos que haría una segunda reforma agraria “para acabar con el latifundio improductivo y especulativo”, que eliminaría la discriminación social, que plasmará la nacionalización e industrialización del gas (ahora dice que se nacionalizara mediante la compra de las acciones de las empresas), y otras promesas. En cambio a los empresarios les prometía un “Programa económico con Desarrollo productivo que, garantice la inversión extranjera con fines productivos”, que no habría confiscación de tierras y que abriría mercados para sus productos, que no descartaba la implementación de el TLC, etc. Atrayendo así a la pequeña burguesía y a la burguesía media que buscaban mayores oportunidades de crecimiento. En síntesis el discurso del MAS endulzaba el oído a estos sectores para obtener su apoyo y lo consiguió.

– El discurso del MAS resultó legítimo para gran parte de la población indígena-campesina que tiene la justa aspiración de ya no ser discriminados por su color de piel, de ser gobierno, de ser parte de la toma de decisiones del país y tener el poder; por ello es que se vieron atraídos y representados con la propuesta electoral del MAS que aprovechó esta aspiración propagandizando de forma descarada la procedencia indígena de Evo Morales, contando sus experiencias cuando pasteaba llamas, buscando que la población campesina se sienta identificada en la persona de Morales, de “ese dirigente social defensor de la coca” que “gracias a su propio sacrificio y esfuerzo era diputado y ahora candidato presidencial”. En otras palabras se buscaba que el indígena, el cholo o mestizo que se sentía discriminado viera en Evo Morales a su defensor, a su guía, ya que si él era presidente, un indio seria presidente, alguien que lucharía por los pobres, por su gente por lo que son igual que él, así ellos estarían en el poder. Esta idea fue machacada abiertamente por la propaganda discursiva del MAS que señalaba que su propuesta electoral “haría posible el empoderamiento de los sectores populares y los pueblos indígenas, y sentar las bases para la toma del poder, como fin último de la toma de decisiones en este país, para transformar Bolivia totalmente”, este discurso hizo creer que con el MAS en el gobierno se tomaría el poder del país, que el pueblo tendría el poder. Nada más falso, pues no porque una persona sea de tez morena, mestiza, negra o blanca significa que sí o sí éste va a defender los intereses sociales de la tez que él representa, lo propio si es que este fuera obrero o campesino, esto no significa que éste defienda a estos sectores a ojo cerrado, por que proceda de ellos. Hay tantos casos donde indios han traicionado a los propios indios (ahí se tiene a Miguel Bastidas, Inga Lipe el Mayor, en la época colonial y a Víctor Hugo Cárdenas, Mateo Laura y otros en la actualidad), obreros que han traicionado a su propia clase, como Milton Gómez, Filemón Escobar y otros que se aliaron y defendieron a la clase dominante y sus intereses sin interesarles lo que opine el resto de la población. Por ello es que se debe aclarar que el carácter de clase no se da por raza, sexo o condición social, sino por posición de clase, donde uno se identifica y en la práctica demuestra la defensa de esta posición, es en la práctica, en los hechos concretos donde se ve el actuar de una persona y que intereses ésta defiende y no en la subjetividad de la apariencia. En el caso concreto de Evo Morales, su práctica ha demostrado desde hace tiempo su carácter conciliador, demagogo y oportunista. Defendiendo el podrido sistema democrático burgués y fungiendo de bombero cuando la masa esta movilizada, prometiendo cosas, como que no pedirían dinero a la CNE para su campaña e incluso pidiendo que ningún partido reciba estos fondos, para después retractarse y exigir que se le desembolse estos dineros, o de cambiar de discurso cuando le conviene a sus intereses, muestra de ello es lo sucedido en las movilizaciones de mayo y junio.

– Otra pieza clave para el triunfo del MAS fueron sus alianzas con “gil y mil” como sindicatos, sectores sociales, partidos de la vieja izquierda que se reclaman revolucionarios, con intelectuales autodenominados progresistas, miembros de ONGs y con empresarios privados como el actual Ministro Ric Riera, que además de financiar la campaña del MAS impusieron su programa, el programa de la fracción burocrática de la gran burguesía (que ha encandilado a algunos sectores “progresistas de izquierda”, pensando que es lo más revolucionario que hay). Todo con el propósito de aglutinar gente y “luchar contra el neoliberalismo” según dicen ellos, apoyar el capitalismo, andino por supuesto. Todos estos sectores que ahora reclaman pegas (puestos), o caso contrario se van a movilizar, todos ellos trabajaron cada cual a su modo por atraer votos para el MAS y ahora piden su parte como los Cooperativistas mineros de Oruro que afirman “que ya que ellos apoyaron la candidatura del Prefecto de Oruro ahora merecen una secretaria en la Prefectura”, así es como el MAS trabaja por el cambio de nuestro país.

Cuarta parte

4. MOVIMIENTO AL SOCIALISMO: MAS DEMAGOGIA Y MAYOR DEPENDENCIA AL IMPERIALISMO YANQUI

LA DEFENSA DE LA “DEMOCRACIA”.

El 22 de enero pasado el gobierno del MAS con Evo Morales a la cabeza asumió el gobierno, y nos anunció lo siguiente: “… queremos cambiar Bolivia no con balas sino con votos, y ésa es la revolución democrática”, que “acá se trata de fortalecer la democracia”. Evo afirma que “Las elecciones del año pasado han posibilitado un cambio de modelo económico en nuestro país” para continuar con el agradecimiento público al representante del imperialismo yanqui, Thomas Shannon, por visitarlo en su “humilde vivienda” pero principalmente por expresarle que “debe fortalecerse las relaciones bilaterales” y desearles “éxitos en (el) gobierno”. Luego plantea el problema de la Asamblea Constituyente y nos dice que “después de que hemos vivido tantos años de confrontación, es importante ahora dejar atrás esas confrontaciones”.

¿Qué vemos? Evo al igual que sus antecesores no hace sino mostrar la misma esencia reaccionaria y repetir viejas palabrerías de “revolución democrática” para traficar con las demandas y necesidades de las masas al igual que lo han hecho el MNR, Mesa y otros representantes de la gran burguesía. De otro lado busca llevar a los sectores explotados y oprimidos tras su gobierno para “fortalecer la democracia” pretendiendo ocultar el dominio del imperialismo, de la gran burguesía y de los terratenientes feudales. Preguntémonos ¿Qué democracia busca fortalecer Evo? Pues, nada más y nada menos aquélla que condena, cada hora que pasa, a 6 de cada 10 bolivianos a estar por debajo de la llamada línea de pobreza, es decir que no saben si van a comer o no en el día. Defiende la “democracia” que al 2003 llegó a un 13% de desempleo abierto; “democracia” que según el Anuario Estadístico Eléctrico Boliviano de 2004 señala que más del 70% de la población que vive en el campo no tiene acceso a energía eléctrica y por ende a otros servicios básicos como agua y alcantarillado; “democracia” que tiene un carácter de clase y está al servicio de las clases dominantes que otorgan un Salario Mínimo Vital de Bs. 440.- al mes, llevando al proletariado y a los trabajadores a mayor hambre y miseria.

Si algo hay que reconocer a Evo es su desprendida “sinceridad” al decirnos que con su gobierno lo único que habrá es un “cambio de modelo económico” más no un verdadero y real cambio de sistema social como claman los sectores populares, ya que la solución a la crisis general que atraviesa el Estado boliviano, a la explotación y opresión que vive el pueblo, no pasa por cambios de políticas económicas sino de economía política. Este cambio sólo será posible a través de la violencia revolucionaria de las masas. Y como no podía ser de otra manera, Evo recibió las bendiciones del imperialismo yanqui a través de su representante Shannon.

EL M.A.S. Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE.

Con relación a la Asamblea Constituyente dice que quiere una “refundacional y no una simple reforma constitucional” para “hacer el nuevo pacto social” y “después de que hemos vivido tantos años de confrontación (…) ahora dejar atrás esas confrontaciones”. Más claro agua. El llamado “consenso” promovido por el vicepresidente Álvaro García Linera y alcanzado luego de más de 70 horas por el MAS, PODEMOS, UN, MNR, para la aprobación de la ley de convocatoria a la Asamblea Constituyente así como para el referéndum sobre las autonomías, muestran que el MAS dice una cosa y hace otra. Veamos: primero, la Asamblea Constituyente aprobada no es refundacional sino derivada; segundo, el nuevo pacto social ya se está dando como transacción entre las facciones de la burguesía burocrática y la burguesía compradora, y como parte de la promovida conciliación de clases desde el gobierno masista. Antes de las elecciones el MAS planteaba la elección de los representantes de las organizaciones sociales en forma corporativa para la Asamblea Constituyente indicando que sería un error plantear “un ciudadano un voto”, no obstante ahora en su ley lo que hace es precisamente lo contrario.

Y al respecto de la Asamblea Constituyente, el vicepresidente García Linera declaró una vez aprobada la Ley de Convocatoria que él “consideraba que el 60% a 70% de la Constitución se va a mantener”, así como también anunció la “posibilidad de establecer consensos previos a la Asamblea Constituyente entre las organizaciones políticas”. Eso nos da una idea clara acerca de como está viendo el MAS el proceso de la Asamblea Constituyente.

Partiendo de que el MAS asume el programa de la burguesía burocrática a implementar durante su programa de gobierno, es evidente que buscará llevar adelante modificaciones en la Constitución vía Asamblea Constituyente para sostener un “Estado económicamente y socialmente fuerte, a un lado los empresarios y a otro lado los trabajadores”. Ver que aquí está planteando corporativismo, tripartita, nuevas formas de implementar conciliación de clases, en esencia muestra criterios de base fascista, apuntando a manejarse vía Decretos. Así la reestructuración del viejo Estado está en función de lanzarle un salvavidas a este sistema controlado por el imperialismo, principalmente yanqui, de reimpulsar el capitalismo burocrático, y a favor de la gran burguesía y los terratenientes

Cabe precisar sin embargo que para resolver los problemas que atraviesa nuestro pueblo, éstos no pasan por la Asamblea Constituyente, no es una nueva Constitución la que resolverá el hambre ni la pobreza; ya que no basta cambiar el texto de la ley para cambiar la vieja sociedad y el viejo Estado, ni mucho menos para destruir el capitalismo burocrático que explota y oprime a nuestro pueblo.

LA TIERRA. UN PROBLEMA INSOLUBLE POR MÁS DE 50 AÑOS.

Ha pasado más de 50 años desde la llamada Reforma Agraria del MNR, y a lo largo de estos años la promulgación de diferentes leyes agrarias no han resuelto el tema de la tierra, problema secular para los campesinos que se arrastra desde la colonia y que a la fecha la burguesía ha sido incapaz de resolver. Las disposiciones legales sobre la tierra que dio la clase dominante sólo han servido para que a través de sus propias normas se de una mayor acumulación de tierras en latifundios. Según un diagnóstico del Ministerio de Agricultura de julio de 2003, publicado por la agencia de noticias Econoticias, señala que “El 87 por ciento de las tierras (28 millones de hectáreas) está en manos solamente del 7% de propietarios de dotaciones agrícolas (y que) los campesinos tienen solamente 4 millones de hectáreas (13%)”. Estas grandes concentraciones de tierra (latifundios) se encuentran en poder de terratenientes, empresarios, militares, y amigos de los gobiernos de turno de los últimos 50 años.

Sobran los comentarios para ver en forma clara como toda esa maraña de legalidad solamente ha servido para la reestructuración del estado terrateniente-burocrático y perpetuar la tierra en manos de unos pocos terratenientes mientras que 250 mil campesinos pobres no poseen ninguna tierra y casi 1 millón se encuentra atrapado en el minifundio y surcofundio.

Respecto a la propiedad de la tierra Evo Morales dijo en su mensaje presidencial que las tierras improductivas deben ser revertidas al Estado pero que “apostaría al diálogo antes de que se revierta esas tierras por ley o por decreto”. Al cabo de un mes, Evo Morales, reitera el pedido pero está vez en forma suplicante al solicitar “por favor” a los terratenientes que “devuelvan” la tierra improductiva. Frente a ello, la oligarquía cruceña y los representantes de la CAO le han exigido a Evo que diga los nombres de los propietarios de tierras que tendrían tierras improductivas, y sí existiese gente que tuviere tierras ociosas, pues, que aplique la ley. Evo calló en siete idiomas y, al igual que en el problema de la denuncia del complot de las transnacionales, no dio ningún nombre de terrateniente ni tampoco aplicó la ley vigente.

¿Qué significa ello? Pues simplemente que el gobierno del MAS al ponerse a la cola de burguesía burocrática, ha decidido otorgar “seguridad jurídica sobre las tierras” de los terratenientes y mostrar que “el Estado respetará y apoyará las inversiones y los derechos sobre la tierra de quienes probadamente la utilizan en forma productiva y sustentable”. Así, pues, el MAS optó por seguir el camino burocrático o vía terrateniente en el campo, buscando mantener los privilegios y la gran propiedad agraria concentrada por los terratenientes para evolucionar la semifeudalidad y continuando con el modelo neoliberal promover la compra venta de la tierra al campesinado, haciendo a éste sujeto de crédito y creándole mayores ataduras con relación a los terratenientes y al capitalismo burocrático.

LA NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS SEGÚN EL M.A.S.

Algo que ha venido llamando la atención son las declaraciones de Evo Morales, de Álvaro García Linera como de otros funcionarios de gobierno sobre posibles complots contra el gobierno promovido por las transnacionales petroleras que se opondrían al proceso de “nacionalización” Antes, hace un par de años o algo menos, las “denuncias” que realizaba Evo eran con relación a posibles “golpes de estado” que tenían como objetivo político impedir “el ascenso del MAS al poder”. Hoy, tienen el gobierno y prosigue la misma política (guerra de baja intensidad) de pretender llevar a los sectores populares bajo sus planes. ¿Qué hay detrás de ello? Se trata simplemente de tender cortinas de humo, para distraer al movimiento popular y tratar de mantenerlo “controlado” en el sentido de que las demandas populares no serán atendidas y no serán resueltas en el corto o mediano plazo.

Sobre la nacionalización de los hidrocarburos, Evo Morales planteó que “no se trata de nacionalizar por nacionalizar, sea el gas natural, el petróleo, o los recursos minerales o forestales, tenemos la obligación de industrializarlos” para a continuación expresar extrañado “¿Cómo es posible que (desde 1825) sólo hayan exportado materias primas?”. A dos meses de gobierno no se conoce la política de nacionalización del MAS, pero sí es de conocimiento público la firma de acuerdos tanto con el gobierno uruguayo como con el gobierno argentino de venta de gas en estado natural. ¿Dónde quedó la promesa de industrialización? ¿Y el cuestionamiento a exportar sólo materia prima? Ni más ni menos ése es el MAS, dice una cosa y hace otra. Nada lo diferencia de los anteriores gobiernos reaccionarios que ofrecían y no cumplían.

Si vemos la propuesta de nacionalización del MAS para las últimas elecciones, ésta se reduce a “la suscripción de nuevos contratos” con las empresas petroleras bajo la Ley de Hidrocarburos 3058, a pesar de considerar que los actuales contratos con las transnacionales petroleras son inconstitucionales. Esa propuesta del MAS lo que hace es mantener la cadena de producción de los hidrocarburos, es decir que el transporte, la comercialización y la refinación, así como la política de fijar precios continuarán bajo el dominio de las empresas transnacionales. O sea, se mantiene y se perfecciona el mayor sometimiento del viejo Estado a los designios del imperialismo yanqui principalmente.

En los últimos días se ha anunciado que la Fiscalía General de la República ha solicitado el “enjuiciamiento de tres ex presidentes y de ocho ex ministros acusados de firmar contratos con multinacionales petroleras contrarios a la normativa nacional”, y “de un cuarto ex presidente por haber entregado a Estados Unidos y desactivado un lote de misiles”. Acusación hecha por un Fiscal que días antes renunció en forma irrevocable y que según sus propias leyes burguesas está en cuestionamiento, ya que al haber renunciado automáticamente dejó de ser Fiscal y sus actos serían nulos de pleno derecho. En consecuencia ¿qué nos muestra esto? Una maniobra electorera más del MAS para ganar votos para la Asamblea Constituyente, aparentando estar por la lucha contra la corrupción y la impunidad, a sabiendas de que dicho proceso se va a caer y no llegará a ningún buen término. Así, la demagogia continúa.

EL MOVIMIENTO POPULAR Y EL M.A.S.

Frente a las demandas de las organizaciones populares el Vicepresidente Álvaro García Linera, muy suelto de huesos nos informa que “… es muy probable que varias organizaciones sociales todavía tengan un cierto atraso en su ubicación histórica”. Así, pues, vemos que por un lado el gobierno va avanzando dentro del mismo sistema sin cambiar el patrón de desarrollo, y por otro lado las organizaciones populares comienzan a “calentar” motores con relación a una serie de demandas insatisfechas, entre ellas el salario.

Una de las demandas principales de los diferentes sectores de trabajadores está relacionada con la promesa electoral del MAS hecha en diciembre 2005 sobre el aumento del salario mínimo vital de Bs. 440.- a Bs. 1,500.- Frente a ello ¿qué respondió el MAS? Hubieron varias respuestas, desde negar tal ofrecimiento electoral y señalar que no habrá incremento del salario mínimo a cuenta del Ministro de Planeamiento, Carlos Villegas, hasta el planteamiento de que “los trabajadores deben ajustarse los cinturones” por parte del ex dirigente fabril, Alex Gálvez, actual Ministro de Trabajo. ¿Les parece conocido este discurso? Pues claro, no es sino la misma cantaleta de siempre, argumentando de que “no hay plata”, de que “estamos en austeridad”, y otras monsergas más. Como siempre la crisis la hacen recaer en los más pobres, a quienes exaccionan en forma brutal y despiadada a través no sólo de la rebaja salarial, el aumento de la jornada de trabajo, sino también a través de los impuestos indirectos que llegan a cubrir aproximadamente el 70% del Presupuesto General de la Nación en el 2006.

Otros sectores en lucha son los padres de familia, que vienen demandando mayores ítems en el sector educación. Ante el anuncio de un paro cívico convocado por el Comité Cívico de Tarija para el lunes 20 de marzo, el Viceministro de Coordinación Gubernamental, declaró en conferencia de prensa que no había razón para realizar tal paro, que se había convocado a la Asamblea Constituyente y que “ya no existe agenda de octubre”. Y en la televisora estatal, en un programa mañanero que dirige el Lic. Cancio Mamani, se viene promoviendo bajo el nombre de Plan Inkillkuna y so pretexto de ir “hacia una sociedad de excelencia” y de recuperar nuestros alimentos naturales, una dieta de alimentación que tendría un costo de 5 a 10 bolivianos y permitiría cubrir la ingesta de alimentos hasta de 8 personas. ¿Qué se busca con ello? De un lado se busca defender el monto del miserable salario mínimo vital y justificar que alcanza para cubrir por demás los gastos de una familia de cinco miembros, manteniendo el actual sistema social; y por otro lado, hundir más en el hambre y la miseria a nuestro pueblo, ya que dicha “propuesta alimentaria” no cubriría ni la sexta parte de las 3000 calorías diarias mínimas que necesita el ser humano como valor promedio para trabajar.

Finalmente señalar también que Evo Morales ha planteado la existencia de dos Estados Mayores, uno que agrupa a personas y organizaciones que acompañan al MAS fervorosamente, como ser Román Loayza (dirige una organización paralela en el campesinado), Hugo Moldis ex ASP, el PRP, Movimiento Guevarista, PCML y demás revisionistas y oportunistas; y el otro constituido por las Fuerzas Armadas, con quienes sostiene reuniones semanalmente y son sus informantes a través de Inteligencia del Ejército de lo que acontece en el país. Pero ¿de que Fuerzas Armadas habla Evo? Nada menos que de las Fuerzas Armadas responsables de las masacres de Amayapampa, Capasirca, febrero 2003, octubre 2003, entre otros negros antecedentes. Fuerzas Armadas que junto a la frondosa burocracia son sostén de este viejo Estado que no es un órgano neutral, que tiene un carácter de clase, y que está subordinado al imperialismo, gran burguesía y terratenientes. Ya estamos advertidos de con quién y cómo Evo va a “defender y fortalecer la democracia”.

Tener en cuenta que la crisis general que vive la sociedad boliviana no será resuelta ni en uno, ni en cinco o diez o veinte años como planea la gente del MAS quedarse en el poder, ya que la solución a los problemas que vive nuestro pueblo, no radica en “reformas” o dar “nuevas normas legales” por lo que las masas más temprano que tarde retomarán el camino de la movilización y lucha para conquistar sus reivindicaciones económicas, sociales y políticas.

En síntesis, el actual período político está caracterizado por dos caminos: el camino reaccionario y el camino del pueblo. El primero, para el imperialismo, la gran burguesía en su facción burocrática y los terratenientes, es imperiosa necesidad llevar adelante la Asamblea Constituyente para reestructurar el viejo Estado y utilizando al Estado como palanca de desarrollo llevar adelante el reimpulso del capitalismo burocrático. El segundo y principal, al pueblo, a los explotados y oprimidos, se le presenta la tarea de no dejarse atar al proceso de la Constituyente ni al de “nacionalización” sino potenciar la protesta popular para politizar, movilizar y organizar a las masas hacia la construcción de un nuevo Estado, de una nueva sociedad, a través de las armas y bajo la dirección de su vanguardia política.

¡ABAJO EL IMPERIALISMO Y EL REFORMISMO!
¡VIVA LA REVOLUCIÓN!
¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!
¡POR UNA LÍNEA DE CLASE EN EL MOVIMIENTO POPULAR!

FRENTE REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO
MARXISTA-LENINISTA-MAOÍSTA
Bolivia, Marzo de 2006

Anuncios
Esta entrada fue publicada en marxismo y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s