El pueblo boliviano debe luchar para construir el camino revolucionario

El pueblo boliviano, explotado y oprimido, tiene la imperiosa tarea de construir su propio proyecto revolucionario, libre de caudillos y de posiciones revisionistas que han desviado históricamente la lucha emancipadora de los pobres.

La acción de la burguesía compradora y terratenientes

Luego de la llegada de Evo Morales al gobierno, la burguesía compradora aliada a los terratenientes se atrincheró en su proyecto de autonomías departamentales con el fin de tener el control estatal regional y los recursos
naturales de esas zonas. Los autodenominados “media luna” se han esforzado por hacer “coincidir”, su proyecto regional de lucha contra el centralismo, con las demandas populares de buscar una atención a sus necesidades de parte del Estado, y bajo esta cortina pretenden encubrir su reaccionario plan de continuar reproduciendo la feroz explotación terrateniente y capitalista.

Si bien es cierto que el centralismo del Estado ha generado problemas a los nueve departamentos del país, donde históricamente la inversión en infraestructura caminera, de comunicación, en “servicios” (salud, educación, etcétera) no ha llegado, la burguesía compradora y los terratenientes usan esto como pretexto para exacerbar las contradicciones con el gobierno reformista del MAS. La división entre centralismo y regiones, además, tiene que ver con el desarrollo de las burguesías de cada país y no es un designio político sin base económica

La burguesía compradora es una clase formada por banqueros que a la vez son industriales, dueños de medios de comunicación, grandes comerciantes y terratenientes (Marinkovic es dueño de más de 70 mil hectáreas, una empresa de aceites y un banco), ligados al mercado exterior y por tanto con lazos importantes con el imperialismo. Esa clase fue la abanderada del D.S. 21060 o el llamado neoliberalismo. Ellos ejercen una explotación semifeudal en sus zonas de influencia que se ejecuta bajo diferentes nombres (zafra, habilito, comunidades cautivas, etcétera; en esencia servidumbre) y es socapada con una supuesta actividad “agroindustrial”. Son aliados del capital transnacional al cual defienden a capa y espada, hecho que les permite un espaldarazo del imperialismo yanqui en sus proyectos políticos. Así ejercen un control poderoso sobre las clases oprimidas y logran coyunturalmente arrastrarlas tras su proyecto de “desarrollo”.

Para defender estos intereses en esta coyuntura, requieren del control total de la administración regional y departamental, que dispute al gobierno sus atribuciones de manejo político, económico y social. Los proyectos de estatutos autonómicos apuntan en esa dirección, fortalecimiento de las elites regionales en el manejo de gobiernos regionales a través de un gobernador.

El Movimiento Al Socialismo (MAS) con su programa burgués burocrático

Frente al pueblo que exige la expulsión de las transnacionales por saquear los recursos naturales y monopolizar industrias, el gobierno del MAS ejecuta su política de comprarles acciones para tener en esas empresas el 50% más un título y vende la mentira de que ahora el Estado maneja el negocio estratégico. Frente a los campesinos y pueblos oprimidos que exigen dotación de tierras, el gobierno del MAS respeta la propiedad de los latifundistas, admite a los grupos armados de estos gamonales, se ofende (no hace nada más) por las relaciones de servidumbre (semifeudalidad) en las que se mantienen a grupos de campesinos y promete distribuir tierras públicas a los sin tierra después de recontar las propiedades del Estado, hecho que ha suspendido para no molestar a los terratenientes. Lo que sí ejecuta con eficacia es la movilización de masas principalmente campesinas, como carne de cañón, para enfrentar a sus opositores y luego dejarlos a merced de las bandas fascistas que terminan masacrando a estos sectores movilizados.

Frente al pueblo que es azotado por la inflación reductora de los salarios mes tras mes, el gobierno del MAS impone medidas paliativas y de corto plazo, un aumento salarial paupérrimo y se convierte en comerciante comprando alimentos (harina, arroz, etcétera) del mercado exterior, con el consiguiente desincentivo a los pequeños productores.

Ante la necesidad de más de 40 mil pequeños campesinos de obtener apoyo para producir, el gobierno del MAS responde dando créditos bancarios a mil pequeños campesinos en el típico camino de apoyo financiero ya fracasado con las ex Corporaciones de Desarrollo, Bancos mineros, ganaderos, de fomento, etcétera. Pero en este proceso los campesinos pobres (la gran mayoría) se llevan la peor parte porque no tienen acceso a ningún crédito y cada cual por su cuenta lucha para sobrevivir en un contexto de fiera competencia; este sector de campesinos pobres es el que termina en los talleres de costura y granjas ilegales de Brasil, Argentina, España y otros lugares sometidos a una explotación atroz e inhumana.

Con la inflación y a pesar del dinero que ingresa al país por regalías e impuestos, los desempleados no han dejado de crecer en número. El gobierno del MAS ha respondido a esto con la “novedad” del empleo de emergencia (PLANE, PROPAÍS, etcétera) que sólo garantiza empleos temporales, insuficientes en número, con total inseguridad laboral y sin ningún beneficio social para los obreros. Eso sí ofrece como gran cosa sus bonos Juancito Pinto y Dignidad que sólo son medidas caritativas y demuestran que el gobierno del MAS tiene para con los pobres una consideración de mendicidad. El experimento fracasado de transformar a los comerciantes de ropa usada en “microempresarios” o comerciantes de comestibles es más que elocuente. Hasta ahora la creación de empresas estatales tampoco se concreta (Empresa de papel, de cartón, de leche, de coca, Boliviana de Aviación) pues se ha destinado millones de dólares a comprar unas cuantas acciones a las transnacionales de petróleo y el gas (la dizque “nacionalización”).

Por ahora sólo el sector de hidrocarburos (y últimamente ENTEL) ha dado dinero al Estado y éste ha pagado millonadas a las transnacionales por comprarles una ridícula cantidad de acciones (1% o 2%). El capital imperialista de la minería no ha sido tocado ni siquiera un pelo con esas cobardes medidas del sector hidrocarburífero.

La pugna dentro de la democracia burguesa: son adversarios políticos, no enemigos.

La pulseta entre ambas facciones de la burguesía (el MAS representante del burguesía burocrática y la llamada “media luna” como operadores de la burguesía compradora y los terratenientes) oscila entre el pacto y el enfrentamiento.

Esa pugna ha atravesado momentos muy críticos y diferentes escenarios, como la Asamblea Constituyente, el Congreso, las direcciones de sindicatos cooptados por ambos contendientes y últimamente el referéndum para aprobar el Estatuto Autonómico de la burguesía compradora y los terratenientes de Santa Cruz. En 2007 hubo dos momentos en que la lucha de las masas superó el control de uno y otro, y amenazó con extender el conflicto poniendo en peligro a la institucionalidad estatal: Cochabamba en enero y Sucre en noviembre, aquí se expresó el enfrentamiento de las clases dominantes con mayor agudeza, pero en ambos casos las masas furiosas superaron sus direcciones, se atrevieron a ir más allá de las instrucciones y generaron una amenaza real al viejo Estado boliviano.

La última pulseta en la que ambas facciones aprovecharon para enfrentar nuevamente al pueblo fue el referéndum autonómico de Santa Cruz. La burguesía compradora y terratenientes llevaron a la población a votar por un Estatuto que les da todo el poder para administrar la tierra, negociar y vender los recursos naturales, crear una especie de parapolicía, administrar la justicia y otras atribuciones del viejo Estado explotador. De otro lado la facción burocrática, llamó a la abstención para medir su apoyo y tener mejores condiciones a la negociación.

Al final ambas facciones se mueven dentro del camino de las elecciones burguesas y volverán a conciliar bajo el signo burgués de la “unidad nacional” que implica la unidad de ambos sectores de la clase dominante. Hoy están centrando en el Referéndum revocatorio, que no resolverá la situación de crisis que vive el pueblo; como en la elección de funcionarios públicos para el Tribunal Constitucional, Corte Suprema, Corte Nacional Electoral y otros organismos del viejo Estado, donde terminarán repartiéndose los cargos.

Por la unidad de los explotados y pueblos oprimidos

Aunque el pueblo está atrapado en la lucha de facciones –MAS y “media luna”– y es arena de contienda de esta pugna, cada vez más personas honestas del pueblo comprenden la necesidad de abandonar ese camino de derrota y sin esperanzas para la clase explotada.

La necesidad de crear un proyecto independiente, propio y revolucionario es imperiosa y urgente, más aún si cada día constatamos la debacle de las clases dominantes y la grave crisis de su único respaldo, el imperialismo principalmente yanqui. “La rebelión se justifica” ahora más que nunca, y el pueblo oprimido debe empezar a construir su propio camino político, económico y social que aplaste al viejo y podrido Estado y aplaste a las dos facciones de la burguesía  parasitaria.

Nuestro pueblo debe poner fin a las esperanzas cifradas en caudillos sindicales o políticos que rápido se dejan arrastrar por intereses personales y comulgan con la burguesía. Nuestro pueblo debe aprender a distinguir el camino del fracaso que han mostrado siempre los revisionistas (guevaristas, trotskystas, falsos maoístas [PCML] y toda la calaña de izquierdistas electoreros) que siempre han terminado confiando en el viejo Estado y su clase dominante.

Los pobres y explotados de nuestro país y del mundo no tenemos nada qué perder, hemos probado hasta el cansancio que desde el método de las elecciones burguesas hasta las experiencias guerrilleristas (foquistas), pasando por visiones que desprecian la organización del proletariado y desgastando fuerzas en el enclaustramiento de la lucha económica, no sirven para nada. La lucha ahora y siempre es política y la organización debe ser política, para que nuestro método revolucionario, la guerra popular, aplaste irremediablemente al capitalismo burocrático que subsiste en nuestros países y destroce a sus aliados imperialistas.

Frente Revolucionario del Pueblo
Bolivia, Mayo de 2008

Anuncios
Esta entrada fue publicada en marxismo. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s