Guerra Popular y Revolución

por Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)

 

“La revolución es una guerra. Es de todas las que conoce la historia, la única guerra legítima, legal, justa y realmente grande. Una guerra que no se libra, como las demás, por el interés egoísta de un puñado de gobernantes y explotadores, sino en el interés de las masas del pueblo contra los tiranos, en interés de millones y millones de explotados y trabajadores contra el abuso y la violencia.”

Lenin, “Jornadas revolucionarias”, en “El plan de batalla de Petersburgo”-1905

“Nuestra consigna debe ser: armar el proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía. Esta es la única táctica posible para la clase revolucionaria, táctica que se desprende de todo el desarrollo objetivo del militarismo capitalista y es determinada por este desarrollo. Sólo después de haber desarmado la burguesía es que podrá el proletariado, sin traicionar su tarea histórico-universal, convertir en chatarra todo el armamento en general y así lo hará, indudablemente, el proletariado, pero sólo entonces, de ningún modo antes”. (subrayado nuestro)

Lenin, “El Programa Militar de la Revolución Proletaria”

“…la experiencia de la lucha de clases en la época del imperialismo nos enseña que sólo mediante el poder del fusil pueden la clase obrera y las clases trabajadoras derrotar a la burguesía y a los latifundistas armados, en este sentido podemos decir que sólo con fusiles se puede transformar el mundo entero”.

Presidente Mao, “Problemas de la guerra y de la estrategia”

“El cerne de la estrategia del proletariado y de su partido es el desarrollo de la Guerra Popular a través de la guerra de guerrillas”.

Manoel Lisboa, “Carta de Doce Puntos a los comunistas revolucionarios

 

1-Introducción

El problema de la vía de la revolución proletaria como la de la violencia revolucionaria quedó planteado por el marxismo ya en el Manifiesto Comunista de 1848, cuando Marx y Engels expusieron de forma sistematizada por primera vez su doctrina. Desde sus fundamentos el marxismo afirmó tanto la necesidad del proletariado de organizarse en un partido diferente de todos los hasta entonces surgidos en la historia cuánto de la violencia revolucionaria como vía de la revolución. En el Manifiesto del Partido Comunista señalaron inconfundiblemente que los comunistas no se rebajan a ocultar sus ideas, que al contrario proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados con el derrumbe violento de todo el orden social existente.1 La primera tentativa del proletariado de asaltar los cielos, la Comuna de París de 1871, que pese a todo su heroísmo, fracasó después de 70 días y Marx hizo ver sus enseñanzas y significado histórico, mostró que en la ausencia del partido revolucionario único del proletariado y de su dirección absoluta, así como que en la falta de comprensión de la necesaria dictadura revolucionaria en todos los terrenos sobre la burguesía y demás clases explotadoras derrumbadas del poder, se encontraban las causas principales de su derrota. Hizo ver aún otras enseñanzas de aquella experiencia, como la de la nueva forma estatal que vislumbrara diferente y opuesta a la de las clases explotadoras a lo largo de la historia. También que, el baño de sangre llevado a término por la reacción unida para derrotar la Comuna, hiciera el proletariado, que hasta entonces principalmente sólo había conocido la burguesía como fuerza revolucionaria, verla como tal en la contrarrevolución.2

Con el paso del capitalismo a su etapa superior y última, la del capital monopolista, y cuando la guerra de rapiña se impuso como política inherente al imperialismo y el oportunismo se manifestó abiertamente entre los marxistas, Lenin entendió como necesaria e inevitable la división en las filas socialistas para defender el marxismo de su falsifcación.3 Lenin elevó el marxismo a una nueva etapa de su desarrollo en la que resalta el partido de nuevo tipo como el destacamento de vanguardia del proletariado y organización de combate de jefes revolucionarios y la teoría y táctica de la revolución proletaria en general y de la dictadura del proletariado en particular.4 El leninismo preconizó que los comunistas tienen que forjarse en la lucha contra el oportunismo y en la violencia revolucionaria. “La revolución es una guerra”5 sintetizó él y así dirigió la primera revolución proletaria triunfante, la gran Revolución Socialista de Octubre de 1917. Partió de que el problema central de toda y cualquier revolución es el poder, y siendo la médula del poder del Estado su fuerza armada, para derrotarla sólo oponiendo a ella otra fuerza armada.6 Así siendo, en última instancia, el problema para el proletariado consistía en organizarse en un partido y en una fuerza armada dirigida por éste, el partido comunista.

Después de la segunda gran guerra imperialista la revolución proletaria se amplió como nuevo salto cualitativo, originando el campo socialista mundial, con el triunfo de la gran Revolución China. Este gran éxito llevó la correlación entre el proletariado y la burguesía y entre el socialismo y el imperialismo al equilibrio de fuerzas. Esto creó la situación en que un imperialismo más desesperado y feroz, capitaneado por los yanquis, desató su estrategia de la “Guerra Fría”, con el chantaje nuclear y en que las contradicciones de clases y la lucha de clases en los países socialistas (URSS y China Popular) entraron en una nueva etapa, en la que trajo a la superficie un nuevo revisionismo. La muerte del camarada Stalin se presentó como la oportunidad para la camarilla de Kruschov de usurpar el Partido Bolchevique y el Estado Soviético, predicando capitulación y traición con sus “dos todos” y “tres pacíficas” para revisar el marxismo-leninismo, restaurar el capitalismo y aplastar el movimiento comunista internacional con el cuento revisionista de la transición pacífica.

El Presidente Mao a la cabeza del PCCh, ya en dura lucha en el seno del propio partido contra la derecha defensora de la vía capitalista, se levantó contra el nuevo revisionismo y en defensa del marxismo-leninismo, reafirmando la lucha armada revolucionaria cómo única vía del proletariado para realizar la revolución socialista y los pueblos y naciones oprimidas conquistar la liberación nacional, realizar la revolución de nueva democracia y pasar ininterrumpidamente al socialismo. Remarcó que: “…la experiencia de la lucha de clases en la época del imperialismo nos enseña que sólo mediante el poder del fusil pueden la clase obrera y las clases trabajadoras derrotar la burguesía y los latifundistas armados, en este sentido podemos decir que sólo con fusiles se puede transformar el mundo entero”.7

Esta había sido la experiencia de la Revolución China de 25 años de lucha armada, que confirmaba la experiencia histórica de todas las revoluciones y con que el marxismo-leninismo cosechaba grandes saltos en la forja del Partido Comunista con el tratamiento de las contradicciones internas, a través del método de la lucha de dos líneas y formulación completa de la teoría militar proletaria, la Guerra Popular. Como Lenin anteriormente había hecho, el Presidente Mao tomó de Clausewitz que la guerra es la política por medio de la violencia8, afirmando que los comunistas somos partidarios de la “teoría de la omnipotencia de la guerra revolucionaria” y de que el “El poder nace del fusil.”9

Después de la muerte del Presidente Mao, la derecha que había sido políticamente aplastada a lo largo de la gran Revolución Cultural Proletaria, encontró oportunidad para levantar nuevamente su negra cabeza y la camarilla de Teng maquinó el golpe de Estado, usurpando el poder del proletariado. Algunos partidos y organizaciones comunistas alrededor del mundo condenaron el revisionismo de Teng y denunciaron la restauración capitalista, siguieron defendiendo el marxismo-leninismo y el pensamiento Mao Tsetung y el camino de la lucha armada revolucionaria. Pero sólo con el inicio de la Guerra Popular en el Perú, en 1980, es que fue realizada la defensa más consistente del marxismo-leninismo, comprendiendo que las contribuciones del Presidente Mao conformaban una nueva etapa de su desarrollo, el maoísmo10, y se fundamentó la vigencia de la violencia revolucionaria de modo cabal, a través de la comprensión de que la Guerra Popularconsistía en la teoría militar del proletariado y cuestión esencial de la ideología y ciencia de la revolución proletaria.

Sin embargo, todo el periodo de triunfo del revisionismo y dereniego que ha transitado la lucha del proletariado, en mediode tantas dificultades impuestas por la ofensiva contrarrevolucionaria desatada en los finales de la década de 1980, además y como parte de ella de toda la extensa capa de partidosrevisionistas que se había acumulado desde el advenimiento del revisionismo kruschovista, incluido el revisionismode Hohxa, Teng y el revisionismo armado destacadamenteen América Latina, no tardarían en manifestarse en las flas del propio maoísmo nuevas expresiones de revisionismo.Ejemplo más destacado de esto son las posiciones de la LOD(Línea Oportunista de Derecha, capitulacionista y revisionista) de ex-miembros del CC del PCP travestidos en el actualMOVADEF, la “Nueva Síntesis” de Avakian del PCRUSA y el“Socialismo del Siglo XXI” de Prachanda/Batharai.

El denominador común, entre otras cuestiones, de todas estas corrientes revisionistas ha sido la tentativa de tergiversary negar la Guerra Popular como problema esencial e inseparable del maoísmo. En los años de 1990 ya se trababa duralucha en el MRI contra esas tendencias capitaneadas, principalmente, por el presidente del PCRUSA. Lucha en que seempeñó el PCP para afirmar el maoísmo como nueva, tercera y superior etapa de desarrollo del marxismo y de la vigencia universal de la Guerra Popular, comprendida esta comoparte esencial del maoísmo, siendo la teoría militar proletaria, aplicada a las particularidades de cada país y de sus revoluciones. Y fue en razón del fracaso en imponer sus teoríasrevisionistas en el MRI que Avakian maquinó durante añospor su liquidación.

De ahí que sin combatir y derrotar todas esas manifestaciones revisionistas y sus influencias, no es posible respondera las exigencias que la crisis general del imperialismo y lasrebeliones populares están demandando hoy, sin combatir elrevisionismo y el oportunismo la revolución no puede avanzar. Es necesidad crucial profundizar los debates para elevarla comprensión del maoísmo, lo que pasa obligatoriamentepor elevar la comprensión sobre la Guerra Popular como laforma más alta de la aplicación de la violencia revolucionaria y su vigencia universal. En este propósito, dado el significado crucial de esta cuestión para la revolución proletariamundial, y con base en los esfuerzos y desafíos que estamos afrontando para llevar a cabo el desencadenamiento de la Guerra Popular en nuestro país es que queremos exponer nuestras reflexiones.

 

2-Imperialismo y Revolución

El gran Lenin en su extraordinaria obra “El Imperialismo fase superior del capitalismo” y en los debates sobre la cuestión nacional y colonial sintetizó que el trazo distintivo de la época del imperialismo es que el mundo quedó dividido, por un lado, en la inmensa mayoría de países atrasados oprimidos y, por otro, en un puñado de países desarrollados opresores de los primeros.11 Condición que sólo se confirmó, agravándose después de más de un siglo de su vigencia. A pesar de los poderosos golpes asestados a ese sistema de explotación agonizante por el proletariado revolucionario y el movimiento de liberación, que con las revoluciones socialistas y de nueva democracia llegó a empujarlo para los bordes de su sepultura, él recuperó el terreno. Y fue a través de la acción deletérea del revisionismo que condujo a la restauración capitalista que el imperialismo pasó a la contraofensiva dominando todo el mundo, sin embargo en un grado de descomposición mucho más avanzado, cuya acción se hizo más criminal que nunca.

El Presidente Mao, rechazando las tentativas del revisionismo kruschovista de pregonar capitulacionismo, reafirmó que el imperialismo es un tigre de papel y desenmascarando las embestidas en resucitar las podridas teorías de Kautsky del “ultra-imperialismo” demostró que en la época del imperialismo “tres mundos se delinean”12 . O sea, que el campo de las naciones imperialistas persiste en contradicciones, moviéndose a través de colusión y pugna, que las pugnas se sobreponen a las colusiones por cuestión de la naturaleza misma del capital y que en determinados periodos de su crisis general, inevitablemente se agudiza la lucha por el reparto y repartija del mundo y por la hegemonía. Así se conforma la existencia de un Primer Mundo, el de la superpotencia o superpotencias; un Segundo Mundo, el de las potencias imperialistas (potencias de segundo orden) y un Tercer Mundo, compuesto por las naciones atrasadas y oprimidas por el imperialismo y en su momento también por los países socialistas y de democracia popular –actualmente no existentes –, (desde entonces el Tercer Mundo está compuesto por las naciones oprimidas por el imperialismo, siendo la inmensa mayoría de países semicoloniales y semifeudales).

El cacareo revisionista de Teng de la “Teoría de los Tres Mundos”13, la cual intentó atribuirla al Presidente Mao, nada tiene que ver con el justo análisis marxista-leninista del Gran Timonel. Y es importante esclarecer porque la camarilla de Teng se sirvió de un truco para justificar su traición revisionista y hacer el juego del imperialismo, afirmando que el primer Mundo es el de las superpotencias y potencias imperialistas, el Segundo Mundo el de los países socialistas y el Tercero el de los países atrasados y “en desarrollo”.

La apreciación que hizo el Presidente Mao en la época e inmediatamente después de la restauración burguesa en la Unión Soviética que la convirtió en social-imperialista, siendo superpotencia y China seguía siendo un país socialista, fue la de detallar las contradicciones fundamentales en el mundo, definiendo de forma exacta la contradicción principal entre ellas. Así como mide la correlación de fuerzas entre el imperialismo y la revolución proletaria, para contraponer al revisionismo de Kruschov, defender el marxismo-leninismo y la revolución. Fue para sintetizar la acertada Línea Política General para el Movimiento Comunista Internacional para establecer las formas y caminos para la revolución en todos los tipos de países y de modo general la revolución proletaria mundial. Y aún es necesario señalar que lo hizo en medio a una feroz lucha contra los revisionistas encastillados en el Comité Central del PCCh y en la alta dirección del Estado y del Ejército Popular de Liberación. De ahí que en la famosa Carta China de junio de 1963, la “Proposición acerca de la Línea General para el Movimiento Comunista Internacional”, entre otras definiciones presentó correctamente las contradicciones fundamentales de la época como cuatro, a saber: contradicción entre Nación e imperialismo, contradicción entre proletariado y burguesía, contradicción entre los monopolios y entre los países imperialistas y la contradicción entre socialismo e imperialismo, dada la existencia en la época de un campo socialista. Sin embargo, en este documento de gran significado para el marxismo, para la revolución proletaria y de combate al revisionismo kruschovista, no destacaba cuál de ellas era la contradicción principal, cuestión que más que nadie el Presidente Mao defendía ser la contradicción que opone la nación al imperialismo. Esta falta importante y algunas otras que permean la Carta China y los Nueve Comentarios a la carta respuesta de los revisionistas kruschovistas, se debió a posicionamientos del Comité Central del PCCh en medio de encarnizada lucha interna, la cual vendría a explotar con la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Con el Presidente Gonzalo y principalmente después de la derrota de la GRCP se hará la defensa intransigente de la concepción leninista del imperialismo y de la comprensión del Presidente Mao de que el mundo, con el agravamiento de la crisis general del imperialismo, había entrado en la época de la barredura completa del imperialismo por la revolución proletaria, destacando lo que él prenunció de su ocurrencia dentro de los “próximos 50 a 100 años”14. El Presidente Gonzalo sintetizó toda la experiencia de la Revolución China bajo la dirección del Presidente Mao y con su aplicación a la realidad de la revolución en el Perú a través de la Guerra Popular, comprendiendo y estableciendo de modo inseparable de esta, el maoísmo como tercera, nueva y superior etapa del marxismo. Él analizó con sagacidad los acontecimientos de la década de 1980 e inicios de la de 1990 y con aguda precisión los caracterizó correctamente, demostrando que una ofensiva contrarrevolucionaria de carácter general y convergente del revisionismo y el imperialismo se había iniciado15.Ofensiva contrarrevolucionaria de carácter general en cuyacabeza estaban mancomunados Gorbachov/Reagan-Bush y el Papa Juan Pablo II y cuyos acontecimientos de la guerra de agresión a Irak bajo la bandera de la ONU marcó el pasaje de USA a la condición de superpotencia hegemónica única en el mundo. Reveló de forma cabal que estaba en curso un nuevo momento en la confrontación entre contrarrevolución y revolución, situación resultante de la restauración capitalista en todos los países donde el proletariado había conquistado el poder y construía el socialismo o democracias populares, época de las más duras pruebas para los comunistas y de reniego descarado bajo la bandera negra del revisionismo.

Sobre este periodo es preciso señalar que la derrota temporal del proletariado revolucionario con la restauración capitalista llevada a cabo por los revisionistas en la URSS (1956), en la China con la derrota de la Gran Revolución Cultural Proletaria (1976) y demás países de democracia popular (década de 1960) había conducido la situación mundial a una nueva fase de dominio capitalista bajo hegemonía de la superpotencia imperialista yanqui en colusión y pugna con el social-imperialismo de la URSS, para inmediatamente en la década de 1990 como superpotencia imperialista hegemónica única, restaurar el mercado capitalista mundial único, a través de continuadas guerras de agresión y rapiña. Tal ofensiva de carácter general se destinó a dar golpes demoledores en la revolución proletaria apuntando contra el marxismo, pregonando su caducidad. Después de verter un duro golpe sobre la Revolución Peruana, y no alcanzando su dominio completo sobre el mundo, lanzó su estrategia de “Guerra al Terror”, apuntando contra el “fundamentalismo islámico” con el pretexto de aplastar las luchas de liberación nacional. Sin embargo ni un sólo día el proletariado revolucionario y las naciones oprimidas dejaron de combatir y resistir, alcanzando nuevas alturas con el proseguimiento de la Guerra Popular en el Perú, Filipinas, Turquía e India y desencadenándola en Nepal además de las luchas armadas de resistencia nacional de las naciones invadidas por el imperialismo. En esas nuevas condiciones de dominio imperialista y resistencia del proletariado, de los pueblos y naciones oprimidas, el imperialismo alcanzó un grado de descomposición jamás visto. Manifestación de esto son la proporción, profundidad y prolongamiento de las crisis financiero-económico-social y política de la actualidad, con el incremento de las guerras de agresión, expresando no solamente la agudización de la contradicción nación/imperialismo sino también de la contradicción interimperialista y entre proletariado y burguesía, tal como las sucesivas embestidas de las rebeliones populares que han recorrido todo el mundo, clamando por una dirección revolucionaria.

De hecho, como ha sido planteado y resaltado por el Presidente Gonzalo, el actual desarrollo de la crisis general del imperialismo entró definitivamente en la fase histórica en que será barrido completamente por la revolución proletaria, situación prenunciada por las luchas armadas de liberación y principalmente por las guerras populares que jamás arriaron la gloriosa bandera de la revolución proletaria mundial, en una nueva y segunda ola de la revolución mundial que necesita ser impulsada y para lo cual exige desarrollo de una dirección proletaria, de partidos comunistas maoístas militarizados, y finalmente del movimiento comunista internacional maoísta. Así, en estas condiciones concretas que representan el desarrollo y descomposición del imperialismo, hoy, al haberse profundizado lo que ya en su época señalara Lenin, toda la sociedad se ha militarizada al extremo, y en todas las naciones sólo un camino puede transitar la resistencia del proletariado y de los pueblos y naciones oprimidas hacia su liberación, el camino de la lucha armada revolucionaria y de ésta como concepción y dirección proletaria: la Guerra Popular. Hoy más que nunca, como muy bien afirmó Lenin no se puede verdaderamente combatir al imperialismo y a la reacción sin combatir de modo inseparable todo el oportunismo, rechazar el reformismo y todo oportunismo del cretinismo parlamentario, deslindando y desenmascarando sus partidarios frente a las masas para ayudarlas a comprender y distinguir amigos de enemigos y liberar sus poderosas energías en la lucha armada revolucionaria.

 

3- Marxismo y Guerra Popular

La Guerra Popular, tal como en la experiencia de la Revolución China, cuando y como la formuló el Presidente Mao y confirmada en las diversas tentativas en llevarla a término en las décadas finales del Siglo XX e inicio del siglo presente, es la guerra de masas dirigida de forma absoluta por el Partido Comunista. Es la guerra que, tomando el principio de que son las masas las que hacen la historia, parte de la realidad concreta en que, de modo general las masas están relativamente desorganizadas, pero que a largo plazo se harán organizadas, pasando de fuerza poderosa desorganizada a fuerza poderosa organizada, a través de etapas bien delimitadas del desarrollo de la lucha armada, aplicando en el combate a nivel estratégico la superioridad relativa de fuerzas y en lo táctico la superioridad absoluta. Acumulando fuerzas, pasando de débiles a fuertes, obedeciendo rigurosamente a la correlación de fuerzas en el recorrido de las tres etapas de la Defensiva Estratégica, del Equilibrio Estratégico y de la Ofensiva Estratégica. La Guerra Popular se inicia sin una retaguardia en el objetivo inmediato de crearla como Base de Apoyo revolucionaria, con que se establece el Nuevo Poder, poder político revolucionario del proletariado y las masas populares, para apoyarse en ella, expandirla parte por parte hasta la conquista del poder en todo país y de modo general, de país a país, en todo el mundo.

Se desencadena como Guerra de Guerrillas, a través de pequeños grupos con el objetivo inmediato de organizar el ejército guerrillero, abriendo con acciones de propaganda armada e inmediatamente Guerra de Guerrillas, creando Zonas Guerrilleras y Zonas de Operaciones con el objetivo decercar vastas zonas, movilizando las masas, politizándolas,organizándolas y armándolas crecientemente, para crear lasBases de Apoyo revolucionarias y el Nuevo Poder. Las ZonasGuerrilleras son objetivos tácticos y solamente la Guerra deGuerrillas y las Bases de Apoyo son factores estratégicos que recorren todo el curso de la Guerra Popular, desde el establecimiento de estas en el inicio hasta la conquista del Poder en todo el país.

Las Bases de apoyo son las bases estratégicas sobre las cuales se apoyan las fuerzas guerrilleras para cumplir sus tareas estratégicas y lograr el objetivo tanto de conservar y aumentar sus fuerzas como de aniquilar y expulsar el enemigo. Sin tales Bases estratégicas no habría nada en que apoyarse para ejecutar cualquiera de nuestras tareas estratégicas y alcanzar el objetivo de la guerra.” (…) “El Presidente Gonzalo estableció un sistema de Bases de apoyo rodeado por zonas guerrilleras, zonas de operaciones y puntos de acción teniendo en cuenta las condiciones políticas y sociales, la tradición de lucha, las características geográficas y el desarrollo del Partido, del Ejército y de las masas.”16

Guerra Popular unitaria aplicada en el campo y en la ciudad, en el caso de los países oprimidos, en el campo como frente principal y en la ciudad como complemento necesario para preparar la futura insurrección general. Y en el caso de los países capitalistas, imperialistas, aplicadas a las ciudades grandes, medias y pequeñas para el desarrollo del poder revolucionario y preparación para la insurrección general. Según la acumulación y desarrollo del ejército popular y del frente único la Guerra Popular, manteniendo invariablemente la guerra de guerrillas, pasará a aplicar simultáneamente y de modo combinado otras formas, principalmente la de la Guerra de Movimientos y, particularmente en la etapa final, la de la ofensiva estratégica, a la Guerra de Posición además de las otras, combinando con levantamientos insurreccionales en las ciudades, tal como la insurrección general, en el último o últimos bastiones del enemigo, principal o principales centros urbanos. El curso de toda la Guerra Popular obedece a leyes de la guerra en general, de la guerra revolucionaria y específicamente de la guerra revolucionaria del país dado. En cuanto a sus leyes hay que destacar que, por su naturaleza, la Guerra Popular exige para el desarrollo de todo su curso aplicar la dinámica, de forma categórica, de la centralización estratégica y descentralización táctica. Como tal, también la incorporación de las masas a la Guerra Popular obedece a leyes.

Hay que resaltar también que cuando tomamos su concepto de forma general, como lo definió y precisó el Presidente Mao, que en la guerra, por el papel dinámico que en ella desempeña, el hombre es el factor decisivo y no las armas. En cuanto al Ejército Popular, que el mismo no es carga para las masas, que no sólo combate, sino moviliza, politiza y organiza las masas y produce. Y de que, tomada la Guerra Popular en su conjunto, ella se apoya en las propias fuerzas; que la forma principal del armamento del Ejército Popular se hace a través de los combates, recuperando armas, municiones y otros medios de guerra de las tropas enemigas, además de secundariamente producirlas y comprarlas. Que la guerra impone la cuota de sangre según el principio básico de “preservar nuestras fuerzas y aniquilar las del enemigo”17, o sea, que para aniquilar el enemigo y preservar al máximo las fuerzas revolucionarias es preciso entrar al combate pagando una cota de sangre. De combatir siempre “con razón, ventaja y no excederse”, orientándose por “cuando el enemigo avanza, nos retiramos; cuando el enemigo se detiene, lo fustigamos; cuando el enemigo se fatiga, lo atacamos; cuando el enemigo se retira, lo perseguimos.”, de “atraer el enemigo para que penetre profundamente en el interior de nuestras líneas para rodearlo por partes y aniquilar sus fuerzas por separado una a una”, de “no librar combate sin que se esté preparado, no librar combate cuando no se esté seguro de vencer”, de aplicarse que “nuestra estrategia es enfrentar diez con uno. Nuestra táctica es enfrentar uno con diez”.18

O sea, que en lo estratégico aplicamos la superioridad relativa y en lo táctico-operacional la superioridad absoluta. Implica de modo general, tomada la guerra en su conjunto, que dispersamos las fuerzas para hacer la guerra de guerrillas y las concentramos para hacer la guerra de movimientos. Y tanto en uno como en el otro aplicamos el mismo principio de “Concentrar una fuerza varias veces superior a la del enemigo para aniquilar sus fuerzas una a una”,19 pero siempre en conformidad con la etapa estratégica en que se encuentre. En la etapa inicial de defensiva estratégica de la Guerra Popular, la dispersión de nuestras fuerzas en el trabajo político revolucionario con las masas y acciones principalmente guerrilleras obliga al enemigo a desconcentrar las suyas para atacarnos en diferentes puntos, lo que crea las condiciones para concentrar nuestras fuerzas y atacar las del enemigo aislada en cada punto, para aniquilarlas y barrerlas, generando un vacío político, base sobre la cual establecemos Bases de Apoyo y Nuevo Poder. En las etapas de equilibrio y ofensiva estratégicas concentramos nuestras fuerzas para atacar y aniquilar las del enemigo una a una, principalmente con guerra de movimientos apoyada con guerrillas. Pero, siempre combatimos con el objetivo y dirección de aniquilar las fuerzas vivas del enemigo, para destruir y barrer las viejas relaciones sociales de producción y establecer, paso a paso, el Nuevo Poder. Con base en esta comprensión el problema y desafío siempre se presenta en cómo aplicar estos principios e ideas, en cada situación concreta, en acciones guiadas firmemente por planes. De modo general podemos decir que el problema clave es el de mantener siempre la iniciativa y el de conseguir concentrar nuestras fuerzas para cada combate, en los planos táctico y estratégico. Finalmente, de que el enemigo “combate a su manera y nosotros combatimos a la nuestra”20. El problema de la guerra tomado como un todo es el de “saber aprender”.21

 

El carácter prolongado de la Guerra Popular

El carácter prolongado de la Guerra Popular está determinado por las contradicciones que el modo capitalista de producción, al pasar a su fase superior, de los monopolios, el imperialismo, condujo la sociedad en cada país y en todo el mundo. Las leyes que rigen el desarrollo de estas contradicciones y la correlación de factores entre las fuerzas de la contrarrevolución y de la revolución imponen, de modo general, un periodo prolongado para la solución de las mismas a favor de la revolución. Claro que, a partir de determinado nivel del avance de la revolución proletaria mundial en que, en lo fundamental tomado el mundo como un todo, la revolución ya haya triunfado en su mayor parte, existirá siempre la posibilidad de que en el restante ella pueda vencerse en un plazo más o menos rápido.

En el caso de los países atrasados y oprimidos son de estas contradicciones y de su desarrollo que derivan cuatro características generales que determinan el carácter prolongado de la guerra popular: 1) la condición semicolonial de estos, en que se desarrolla un capitalismo burocrático, con subyacentes relaciones de tipo semifeudal; 2) las fuerzas del enemigo son grandes, fuertes y desarrollaron gran experiencia en combatir la subversión y la revolución; 3) las fuerzas de la revolución son inicialmente frágiles, dado el bajo grado de su desarrollo y atraso, no contando aún con un ejército guerrillero; 4) la guerra popular depende de la existencia mínimamente establecida del Partido Comunista para ejercer su dirección de modo absoluto. Como muy bien lo formulael Presidente Gonzalo al plantear la Guerra Popular, que dela primera y cuarta características se desprende si el ejército guerrillero popular puede crecer y derrotar el enemigo, yla segunda y tercera condicionan que el ejército guerrilleropopular no puede crecer con rapidez, demandando tiempopara desarrollar e incorporar masas a la guerra, cambiandopaso a paso la correlación de fuerzas a favor de la revolución.

En el caso de los países capitalistas desarrollados (imperialistas de modo general), solamente la primera característicadifiere de las del caso de los países atrasados, pues es el factordistintivo de la naturaleza de los dos tipos de países que componen el capitalismo monopolista, el imperialismo, o sea, lanaturaleza distintiva de la inmensa mayoría de países atrasados y oprimidos de la del puñado de países capitalistas avanzados, potencias y superpotencias opresoras. En estos, por sunaturaleza con el avance de su descomposición que conducelas relaciones de producción así como todas las demás relaciones que de estas derivan en la superestructura, generandocrisis en ciclos cada vez más aproximados, agudizando lascontradicciones internas, los desórdenes y represión a las luchas de resistencia de las masas, estas tienden a ser cada vezmás radicalizadas. Quiere decir, el grado de explotación creciente, en que con la reducción de los derechos, la tendenciahacia el fascismo y la violencia reaccionaria contra las libertades democráticas de asociación, la represión a las huelgasy manifestaciones, caracterizándose por la acentuación delas injusticias contra el proletariado y las masas populares,incremento del racismo, del chauvinismo y todo tipo deperjuicios reaccionarios, lanzan grandes olas de luchas quepermiten y favorecen el desarrollo de la lucha revolucionariaen general y del partido revolucionario del proletariado, asícomo de su ejército.

Según la correlación de factores desfavorables y favorablespara la revolución producto del análisis científico de la realidad, de sus contradicciones objetivas, del nivel de concienciay de organización de las masas, la guerra popular se desarrolla por etapas estratégicas bien definidas. La etapa de defensiva estratégica, del equilibrio estratégico y de la ofensivaestratégica. La etapa de defensiva estratégica parte del reconocimiento de la correlación de fuerzas entre la revolucióny contrarrevolución, donde como en el primer caso, el proletariado, el campesinado pobre y demás masas popularesse encuentran generalmente en un grado aún muy bajo deorganización, o sea, los instrumentos fundamentales para larevolución aún son débiles y se encuentran poco desarrollados, embrionarios o hasta inexistentes. En estas condicionesreside el peligro de destrucción de las fuerzas revolucionarias, exigiendo guiarse y orientando para evitar cualquiertipo de embate de carácter estratégico, huir de estos y actuarofensivamente en el plano táctico. Empleando el concepto desuperioridad absoluta en cada batalla, se puede ir aniquilando el enemigo por partes. La etapa de defensiva estratégica,en general, tiende ser la más larga, en la medida en que partede la inexperiencia de las organizaciones de las masas y delpropio Partido Comunista en la guerra, que aprenderá y sedesarrollará haciendo la guerra. Las otras dos etapas tendránsu duración muy condicionada por factores generados delmayor o menor agravamiento de las crisis del sistema a nivelnacional e internacional y determinada por la mayor o menor capacidad de la dirección de la guerra en mantenerse enla línea correcta aplicada por el conjunto de su contingentede fuerzas. La fuerza del enemigo reside fundamentalmente en el voluminoso contingente de sus fuerzas armadas, lacantidad y potencial destructivo de sus medios de guerra ysu debilidad está en que combate para defender y mantenerla explotación y opresión sobre la inmensa mayoría de la población.

Nuestra fuerza está en que combatimos por una causa justapara destruir la máquina podrida que oprime las masas destruyendo y barriendo las viejas relaciones sociales parte porparte, en la cual contaremos con la incorporación crecientede las masas. Hacemos la guerra justa contra la guerra injusta. En último término hacemos la guerra para conquistar lapaz eterna. Nuestra debilidad está en la situación inmediatade dispersión y desorganización de las masas. En este sentidola guerra de guerrillas es la forma principal y dominante durante sus inicios y la guerra de movimientos auxiliar, iniciando por la propaganda armada, aplicando actos de sabotaje,aniquilamiento selectivo y asaltos. Con su mayor desarrollo,aún en la etapa de la defensiva estratégica la guerra de movimientos toma relevancia y es clave para seguir desarrollandola guerra como un todo, manteniéndose la guerra de guerrillas como auxiliar y en permanente combinación.

En la etapa de equilibrio estratégico, que se establecerá segúnla nueva situación en que el enemigo perdió terreno y podery lucha por reconquistarlos a través de destruir el poder quela revolución ha conquistado. Por su parte la revolución tieneque defender el poder ya conquistado preparándose para lacontraofensiva. La etapa de equilibrio estratégico en desarrollo presenta los problemas de iniciar la preparación del pasaje a la etapa de la ofensiva estratégica, a través de fortalecer yampliar el trabajo en los grandes centros urbanos. En la etapa del equilibrio estratégico, la guerra popular desarrollará nuevas formas aplicando principalmente guerra de movimientos y quedando con guerra de posición en determinadas condiciones y la guerra de guerrilla de modo auxiliar y combinado.

La tercera y última etapa, la de la ofensiva estratégica, culmina con el cerco de la ciudad por el campo y se da en las condiciones en que el enemigo pasó a la defensiva estratégica y nosotros a la ofensiva estratégica. Ella se resolverá con el cerco por el campo e insurrección general en las ciudades. En todo el proceso de la guerra popular, en que se desarrollarán diferentes fases de la revolución, la guerra de liberación antiimperialista que se agudizará, determinará el desenlace
de la ofensiva.

En todas sus etapas y como un todo, la guerra popular se desarrollará con avances y retrocesos, zigzagueos, ascenso y descenso, condiciones que exigirán todo del Partido Comunista y de su dirección para el correcto manejo político de las contradicciones, del programa de la revolución, correspondientes a la etapa de su desarrollo. “El Presidente Gonzalo así nos enseña que la guerra popular es prolongada, larga, cruenta, sin embargo victoriosa y nos dice que el tiempo de su duración se extenderá o encortará dentro de su carácter prolongado en la medida en que más combatamos cerrados en la línea militar proletaria, pues el derechismo es el peligro principal que puede causar serios tropiezos a la guerra”.22

 

Sin dirección del Partido Comunista no puede haber Guerra Popular

Sin Partido Comunista que plasme la ideología proletaria no se puede desencadenar verdaderamente la Guerra Popular, menos aún desarrollarla para su triunfo. La experiencia histórica demuestra de forma innegable que el proletariado sólo puede triunfar si se organiza en partido comunista para que dirija de forma absoluta todo el proceso revolucionario, de la conquista del poder, su dictadura de clase, el socialismo, todo el curso que asegure la transición de la sociedad al Comunismo. La experiencia de la Revolución China, bajo la dirección del Presidente Mao, en la cual se concibió y formuló la teoría de la Guerra Popular, recorrió más de dos décadas de lucha armada revolucionaria hasta el triunfo de la Revolución en 1949, así como la etapa de la Revolución y construcción Socialistas, como se verificó con la Gran Revolución Cultural Proletaria, el papel de dirección absoluta del proceso revolucionario por el Partido Comunista quedó manifiesto. Más aún, confirmó que, el que sea correcta o no la línea ideológico-política del Partido, ha sido lo que ha determinado la victoria o la derrota de la revolución.

En toda la experiencia histórica de las luchas del proletariadoy de las masas populares, de la revolución proletaria, para eltriunfo o la derrota el factor decisivo ha sido el Partido Comunista, y el hecho de que en él prevalezca una línea ideológico-política correcta o errónea.Finalmente, en toda esta definición reside el carácter marxista, científico, de la Guerra Popular como teoría y doctrinamilitar proletaria integral y armónica. En ella son inherenteslos pilares fundamentales del marxismo tales como la luchade clases como motor de la historia, la dictadura del proletariado (en sus diferentes formas según las etapas de la revolución), la violencia revolucionaria (de la cual es su más altaforma de materialización), el partido revolucionario del proletariado como dirección absoluta y el socialismo científico(comunismo) como meta, además del necesario combate al
revisionismo y todo oportunismo de modo inseparable delcombate al imperialismo y toda la reacción.

 

4-El camino de cercar la ciudad por el campo

El marxismo elevó el proletariado a dirigente del campesinado

Lenin

Lo que la experiencia histórica también demostró es que elcamino que la Guerra Popular recorrió en los países oprimidos fue el del cerco de la ciudad por el campo. Pero esto noes la esencia de la Guerra Popular como mecánicamente interpretan algunos. Como se ha descrito más arriba, la esenciade la Guerra Popular es ser guerra de las masas dirigida porel Partido Comunista, en la cual la cuestión del Poder es objetivo central, perseguido desde su inicio y conquistado partepor parte hasta su conquista en todo país. Esto quiere decirque su objetivo, siempre apoyado en las masas movilizándolas, politizándolas, organizándolas y armándolas parte porparte, a través de la lucha armada va destruyendo las basesen que se sostiene el viejo Estado, generando vacío de poderpara ahí establecer el Nuevo Poder Popular apoyado en lasmasas armadas. O sea, poder conquistado y defendido porla fuerza armada dirigida por el Partido Comunista. Siendouna concepción científica, la Guerra Popular parte del conocimiento de las leyes que rigen el desarrollo económico-social de la realidad, país, sociedad en las que la aplica.

Así, en el caso de los países oprimidos, países atrasados donde el imperialismo, subyugándolos principalmente por laforma semicolonial de dominación, engendró el capitalismoburocrático asentado sobre la base podrida feudal o semifeudal, manteniendo las viejas relaciones de estas sociedadesatrasadas, a través de la evolución de sus formas, aparentandomuchas veces cierto grado de desarrollo y progreso. El mantenimiento de esa base podrida y de relaciones semifeudalesse sostiene fundamentalmente en la no supresión de las relaciones de propiedad de la tierra centrada en su monopolio yconcentración en las manos de un puñado de grandes terratenientes, verdaderos señores de tierras, en detrimento de lainmensa mayoría de campesinos pobres sin tierra o con pocatierra, además de cierta cantidad de las capas de campesinosmedianos y ricos. Y claro que tales bases económicas y relaciones sociales se proyectan también en toda la superestructurade la sociedad como su determinación y formas ideológicas,políticas, jurídicas y culturales necesarias a su justificación y reproducción. Persiste así un gran atraso en el campo sometido a la explotación de la ciudad, en la cual se concentran las estructuras de poder de las clases dominantes locales sujetas y asociadas al imperialismo. De ahí que el predominio del latifundio y la existencia de numeroso campesinado hacen del campo una importante reserva económica y política para la gran burguesía y dominación del imperialismo.

En estas condiciones, en que el Partido Comunista necesitando de la estrategia que rompa la condición del campo de ser reserva de la burguesía y establezca la alianza obrero-campesina, tiene que valerse de organizar a los campesinos en la lucha por la conquista de la tierra y destrucción del latifundio, a través de la guerra campesina. Además la guerra campesina es la que permite al proletariado en estos países organizar su fuerza armada y construir su hegemonía. Toda esta situación hace del campo, desde el punto de vista militar, tácticamente favorable a la revolución y desfavorable al viejo Estado. Pero para que el movimiento revolucionario no se aísle en el campo, la Guerra Popular también tiene que ser llevada en la ciudad, sin embargo como complemento y preparación para la futura insurrección general, para culminar la conquista del poder en todo el país. Por eso que el camino que la Guerra Popular recorre en estos países tiene que ser el del campo a la ciudad o la estrategia del cerco de la ciudad por el campo. Es decir que este camino es tan solamente la especificación de la Guerra Popular para los países atrasados y oprimidos por el imperialismo.

El Presidente Mao estableció el camino de cercar las ciudades desde el campo y su médula las Bases de apoyo, teniendo en cuenta que los poderosos imperialistas y sus aliados reaccionarios chinos se encontraban atrincherados en las principales ciudades y que si la revolución se negaba a capitular y queríaperseverar en la lucha tendría que convertir las atrasadas zonas rurales en avanzadas y sólidas Bases de apoyo, en grandes baluartes militares, políticos, económicos y culturales dela revolución desde donde luchar contra el feroz enemigo, queatacaba las zonas rurales utilizando las ciudades, y llevar pasoa paso la revolución a la victoria completa a través de unaguerra prolongada.” (…) “Con base a esta tesis maoísta, el Presidente Gonzalo estableció llevar adelante una guerra popularunitaria donde el campo es el teatro principal de las accionesarmadas, pues, en nuestro país tenemos una inmensa mayoría de masas campesinas y ahí deben construirse las Bases deapoyo… además, el Presidente Gonzalo especifica que en lasciudades como complemento se debe llevar adelante accionesarmadas ya que cómo lo demuestra la experiencia internacional y la nuestra…”23

Pero, al enfocar el problema de la revolución en los paísesatrasados y oprimidos en la actualidad, se hace necesarioalertar sobre un fenómeno nuevo. Se trata del problema dela forma que tomó el desarrollo de la descomposición delimperialismo y su inherente recrudecimiento reaccionario,lo que caracterizó Lenin como “tendencia para la reacción yla violencia”,24 aplicados por todos los medios y modos. Seapor la economía del capitalismo burocrático (semicolonialy semifeudal) que en estos países el imperialismo engendra,sea por las guerras contrainsurgentes, promoviendo el vaciamiento del campo y generando el fenómeno de las grandesmegalópolis, creando así bolsones explosivos de masas, principalmente semiproletarias. Tal realidad de explosión latentecolocó el problema de levantamientos insurreccionales comosituación siempre presente. Esto hemos visto y llama a prestar atención en él, para desarrollar tácticas en las luchas deresistencia popular en estos centros urbanos, combatiendoel tráfico que el revisionismo y todo tipo de oportunismohace de la revuelta de esas masas, sirviendo a la estrategia delcerco de la ciudad por el campo y conjurar el peligro de lasdesviaciones de negación de esa estrategia en la ilusión tentadora de que la ciudad pasó a principal y que la vía es la insurrección. Esta es apenas una nueva trampa para abandonarla estrategia de la Guerra Popular que en estos países tienenque seguir el camino de cercar la ciudad desde el campo, yaque las relaciones económicas y sociales, tanto en su conjunto como en el campo en particular, siguen inalteradas en suesencia, la cual es encubierta muchas veces por las nuevasformas que revisten.

Una de las formas de expansión del capitalismo burocrático en el campo actualmente, que se expresa como las másrecientes fronteras de penetración y adueñamiento de losmonopolios nacionales y principalmente transnacionales detierras y territorios enteros en los países atrasados y oprimidos, es la avasalladora explotación minera, de los cultivosde florestas homogéneas y para biocombustibles (caña, soja,palmas, etc.). Más que significar un salto en la degradacióndel medio natural por el imperialismo, estas acciones se caracterizan como agravamiento, en todos los términos, de lacuestión agrario-campesina y de agudización de la lucha declases en el campo, afectando drásticamente además de loscampesinos, más que nunca las minorías nacionales (pueblosindígenas) y otras poblaciones tradicionales. Sin menospreciar el problema de la defensa del “medio ambiente” de laacción predatoria de las corporaciones imperialistas, peroenfocándolo correctamente desde el punto de vista de losintereses de clase del proletariado y de las masas populares,debemos ver en esto antes que todo la oportunidad de potencializar la movilización más amplia de las masas del campoen defensa de la tierra a quién en ella trabaja, atrayendo másapoyo de las masas urbanas, ampliando y potenciando tantola alianza obrero-campesina como el frente único como untodo, planteando la guerra popular como única vía para barrer los monopolios del campo. Nos sirve aún a convocar lasmasas campesinas desplazadas hacia los ya caóticos grandescentros urbanos a retornar al campo, a la tierra y potenciarla revolución, la guerra popular. Y no permitir confundir lasmasas, llevándolas a caer en las trampas y terreno minado dela “lucha ecológica”, detrás de la cual maneja el imperialismo.

Es fundamental sostener la validez del camino de cercar lasciudades desde el campo y su médula la Base de apoyo ya que,con guerrillas de insurrectos errantes el Ejército GuerrilleroPopular no tendría la Base de apoyo que viene a ser la retaguardia que lo sostiene y tampoco se construiría nuevo Poder.Estamos totalmente contra el foquismo.”25

 

5-La insurrección y la universalidad de la Guerra Popular

Marx al definir la revolución como una guerra civil y en la perspectiva de su época, ella se presentaba en la forma, por lo menos inicial, de la insurrección. Trató de examinarla con la importancia que ésta tenía para que el proletariado pueda realizar la toma del poder, estudiando las leyes que la rigen. Marx hizo ver que no se juega con una insurrección, y que ésta, para ser desatada con propósito revolucionario, exigía la existencia de determinadas condiciones objetivas, o sea, la de la situación revolucionaria y que además, para lograrse éxito dependería del desarrollo de factores subjetivos, especialmente de la conciencia manifiesta y materializada en fuerza organizada de la clase, teniendo al frente su vanguardia firme en el timón con programa y objetivos claros. Afirmó que no se juega con la insurrección porque, además de la existencia de las condiciones objetivas y subjetivas necesarias, exigía rigurosa preparación y al irrumpir tendría que progresar, como dijo, aunque fuese un palmo por día para asegurarse su triunfo completo. La insurrección exige iniciativa permanente, la ofensiva. La defensiva es la muerte, su derrota total. “Audacia, audacia, siempre audacia”26 así afirmaba citando a Danton como el mayor maestro de la táctica revolucionaria de hasta entonces. Sin embargo Marx y Engels vieron también los límites que ella presentaba con las modificaciones de la geometría de las ciudades y de los nuevos medios de guerra, ante lo cual Marx planteó la necesidad de combinar el levantamiento insurreccional del proletariado con otras formas de guerra. En carta a Engels, comentando sobre las posibilidades de la revolución en Alemania, observó que todo dependería de combinarse el levantamiento obrero con una “segunda edición de las guerras campesinas”.27

Ya Engels también había advertido sobre el problema, como expuso largamente en la edición de 1895 de la obra de Marx “Las luchas de clases en Francia”, 24 años después del advenimiento de la Comuna de París. Después de un conjunto de consideraciones basadas en el examen de diferentes experiencias insurreccionales en la Europa de mediados del siglo XIX, tomando en cuenta los diferentes factores políticos, militares, económicos, desde las modificaciones de las ciudades, pasando por la evolución más potente de los armamentos, el transporte ferroviario que capacitaba desplazar rápidamente grandes cantidades de tropas, etc., concluyó que “De hecho, también aquí las condiciones de lucha se habían alterado esencialmente. La rebelión de viejo estilo, la lucha de calles con barricadas, que hasta 1848 había sido decisiva en toda parte, se hizo considerablemente anticuada.” (…) “¿Quiere esto decir que en el futuro la lucha de calles dejará de tener importancia? De ninguna manera. Significa sólo que desde 1848 las condiciones se hicieron mucho más desfavorables para los combatientes civiles, mucho más favorables para la tropa. Así pues, una futura lucha de calles sólo podrá triunfar si esta situación desventajosa sea compensada por otros factores. Por lo tanto, ocurrirá menos en el principio de una gran revolución que en el curso de la misma y tendrá que ser llevada a cabo con mayores fuerzas. Estas, sin embargo, han de preferir la lucha abierta a la táctica pasiva de la barricada como aconteció en toda la gran Revolución Francesa, en 4 de Septiembre y en 31 de Octubre de 1870, en París.”28 (subrayado nuestro).

En ninguna de las experiencias históricas y fueron pocas oportunidades en los países capitalistas en que se intentó la pura vía insurreccional, ella logró éxito. La Revolución de Octubre que profundizó la de febrero llevó tres años de tormentosa guerra civil para mantenerse y consolidarse. La fórmula que cacarea el trotskismo de “huelga general política” no ha pasado a lo largo de los siglos de mera fraseología reformista. Otros planteamientos de exclusiva insurrección como vía de la revolución en los países imperialistas tampoco ha pasado de pretexto para adherirse al cretinismo parlamentario, sin ninguna demostración concreta de su realización exitosa. El advenimiento del imperialismo, al tiempo en que maduraban, en teoría y práctica, las condiciones objetivas para la revolución proletaria, impuso también modificaciones importantes con la militarización de toda la vida social y de todos los países. En el decir de Lenin, el imperialismo es la guerra, y después del triunfo de la Revolución de Octubre y de la guerra civil para aplastar la contrarrevolución, la revolución proletaria sólo sería posible a través de diferentes tipos de guerra, exactamente porque el imperialismo sólo se mantendría con guerras de todos los tipos jamás vistas. Lenin trató incontables veces esa cuestión, particularmente después del triunfo de la Revolución de Octubre sacó lecciones resaltando que, diferentemente de la comprensión que tenían los marxistas hasta entonces sobre cómo se daría la revolución proletaria, el camino que recorrería sería cada vezmás diverso como había ocurrido en Rusia.

En su artículo de respuesta a los ataques del mencheviqueSukhánov, con los cuales acusaba los Bolcheviques de violar el marxismo, afirmando que la edificación del socialismoexigía cierto grado de desarrollo de las fuerzas productivas,determinado grado de “cultura” que la Rusia de entonces nohabía alcanzado, Lenin afirmó que tales ideas de Sukhánovexpresaban todo su mecanicismo y comprensión dogmáticadel marxismo como pretexto para esconder su derechismohostil al Poder Soviético. Afirmó que en ningún libro de marxismo estaba escrito que el proletariado no debería aprovechar toda y cualquier posibilidad que le surgiera de tomar elpoder, exactamente para con el poder crear estas condicionesde “cultura”29. Y que, si ya era grande el espanto de Sukhánovfrente a la hazaña de los Bolcheviques, gente de su tipo quese preparara para asistir a otras “herejías” que la revoluciónproletaria presentaría, al desplazarse a oriente como lo estabahaciendo. Y seguramente Lenin no se refería ahí solamenteal curso principal que la revolución había tomado, siguiendo, como había ocurrido en Rusia, para irrumpirse en loseslabones débiles de la cadena de dominación imperialistaque los países atrasados del Oriente –así como, además detoda la Asia se hallaban África y América Latina –representaban, además de la cuestión general del carácter dialécticodel marxismo en abordar concretamente la realidad concreta. Pero alertaba también sobre la vía de la toma del poder y la forma que la concreción de la violencia revolucionaria revestiría cada vez más. Porque más que otro marxista de su época Lenin sabía que un avance de la revolución en los países atrasados, o sea, rompiendo la condición de reserva de la reacción imperialista como estos representaban, llevaría inevitablemente a agudizar aún más las contradicciones de clases y de la lucha de clases en los países imperialistas y así, la revolución en ellos o en algunos de ellos, sería parte de ese proceso en desarrollo.

La insurrección de modo general, así como ha ocurrido a lo largo de la historia en la lucha del pueblo, sigue siendo una forma de guerra revolucionaria y más que nunca exige tanto las condiciones objetivas para su ocurrencia y de los factores subjetivos para su triunfo, como un nivel más elaborado y riguroso de su preparación. La insurrección no puede ser presentada y tomada pura y simplemente como la vía de la revolución proletaria en los países capitalistas (imperialistas), ella no sólo es parte integrante de la Guerra Popular, principalmente como culminación de la toma de los últimos bastiones de la reacción ya cercados por las fuerzas armadas populares desde el campo, como se presenta en levantamientos parciales en su propio curso. Esto quedó demostrado en el caso de las revoluciones en los países dominados. La formulación de la Guerra Popular por el Presidente Mao se debió principalmente a la experiencia concreta en la Revolución China que dirigió directamente por más de medio siglo, y él partió del estudio y de alta comprensión que desarrolló de toda la experiencia militar de los oprimidos en su lucha de liberación, a lo largo de la historia de la Humanidad de modo general y en particular de estas luchas en la época del capitalismo y del imperialismo. Y fue el Presidente Gonzalo quien, en la práctica de la Revolución Peruana y a través de la Guerra Popular, sintetizó todas las enseñanzas y experiencia de la Revolución China, demostrando que estos consistían en una nueva etapa de desarrollo del marxismo, dado que sus aportes penetraban las tres partes constitutivas del marxismo (economía política marxista, socialismo científico y filosofía marxista) y como parte esencial de esto la Guerra Popular como concepción militar proletaria integral.30

No es por otra razón que las tentativas hoy, como en el pasado, de tergiversar o negar la Guerra Popular parten de teorizaciones revisionistas de Avakian y de Prachanda. Avakian afirma que son dogmáticos los que quieren “reducir el maoísmo a la Guerra Popular”31, acusando que estos sólo consideran maoístas los partidarios de la Guerra Popular como camino de la Revolución Proletaria. Es Avakian que intenta reducir la Guerra Popular a una mera línea militar aplicada estrictamente a los países atrasados y oprimidos. No la comprende como la concepción proletaria integral de como la clase conquista y ejerce el Poder, lleva la lucha de clases en las condiciones de la dictadura del proletariado y construcción socialista y tránsito al Comunismo. Ya Prachanda, intentó con la burla de la “teoría de la fusión” revisar la Guerra Popular para justificar su capitulación, presentándose cómo innovador, cuyo proceso nepalés que dirigía habría, bajo la guía del Camino Prachanda, combinado la lucha en el parlamento, la guerra revolucionaria y la “revuelta popular”, como la fórmula de la vía para el socialismo en el Siglo XXI. Las formulaciones del primero carecen por completo de cualquier base material práctica y las del segundo sucumbieron expresadas en la práctica de la capitulación y traición a la Guerra Popular al pueblo nepalés y a la Revolución Proletaria Mundial.

Finalmente, los fundamentos de la universalidad de la Guerra Popular se asientan en los propios fundamentos de su formulación y comprobación en la experiencia de la Revolución China y de los procesos que la siguieron. Pero sólo se evidenciaron a partir de la síntesis, que en su aplicación a la Revolución Peruana realizó el Presidente Gonzalo, estableciendo que el marxismo-leninismo ha devenido en maoísmo, elevándose a una nueva, tercera y superior etapa. Los fundamentos generales y de principios formulados por el Presidente Mao que como planteara Lenin “Salvo el Poder todo es ilusión” acentuó que “el Poder nace del fusil” y que “el partido manda el fusil”32 y nunca permitir lo contrario. De esto deriva la concepción científica proletaria de la Guerra Popular, residiendo en esto su universalidad ya que es expresión y medio del Poder conquistado y sostenido por el proletariado mediante una fuerza armada dirigida por el partido que encarna la ideología científica, el marxismo-leninismo-maoísmo, en los diferentes tipos de revolución que son integrantes de la Revolución Proletaria Mundial, la de Nueva Democracia, la Socialista y las sucesivas Culturales Proletarias.

Partiendo de esta base resalta en el maoísmo que, contrariamente a las concepciones de otras clases en la historia, la concepción proletaria se afianza en que en la guerra el factor decisivo es el hombre, que el Ejército Popular no es carga para las masas, que no sólo combate, sino moviliza, politiza y organiza las masas y produce, apoyándose inalterada y principalmente en las propias fuerzas. Que antes de iniciarse la guerra todo debe servir a prepararla e iniciada, todo es para servir a su desarrollo y triunfo. Además que el Presidente Gonzalo tomando lo definido en el maoísmo como Instrumentos Fundamentales de la revolución – las tres varitas mágicas –, el Partido Comunista, el Ejército Popular y el Frente Único Revolucionario, profundizó aseverando que la construcción de estos debe darse de forma concéntrica. Esto implica que el Partido Comunista, como encarnación
de la ideología científica del proletariado aplicada a las condiciones concretas de determinado país y de su revolución, dirige todo, plasmado en la centralización del liderazgo revolucionario, como jefatura del partido y de la revolución, en medio a las contiendas de la lucha de clases y de la lucha de dos líneas para la forja y fortalecimiento de la izquierda y hegemonía proletaria de todo el proceso. Resultado del proceso de aprendizaje del proletariado en el movimiento teórico y práctico, y como desarrollo de su concepción del partido revolucionario, en las condiciones de encarnizamiento de la lucha de clases impuestas por el sistema imperialista en descomposición, cuya acción política por excelencia es la guerrade rapiña y de reparto y repartija del mundo entre sus principales potencias, se desprende su desarrollo en Partido deNuevo Tipo, Partido Comunista y luego Partido Comunistamilitarizado.

Sintetizó también que iniciada la guerra, la Línea Militar pasaal centro de la Línea Política General del Partido y la formade organización principal el Ejército Guerrillero Popular.Con él y a través de él, bajo la dirección absoluta del Partido Comunista, que se moviliza, politiza, organiza y arma lasmasas, construyéndose en el curso de la propia guerra lostres niveles de su estructura, o sea, una fuerza principal, unafuerza local y una fuerza de base”33 (como milicias y reserva).

Además, que de toda esa concepción y fundamentos científicos e universales, la Guerra Popular regida por leyes ysiendo la concretización de la violencia revolucionaria porel proletariado para la conquista y defensa de su Poder, elladebe basarse, del comienzo al fin, en una clara estrategia general en tres ejes: estrategia política que es la conquista delPoder por el proletariado en la correspondiente etapa de larevolución; la estrategia militar que es la propia guerra prolongada, siguiendo el camino del cerco de la ciudad por elcampo, en el caso de las revoluciones de Nueva Democracia(en los países atrasados y oprimidos) y de guerra prolongada aplicada a las ciudades grandes, medias y pequeñas en elcaso de las revoluciones socialista de los países capitalistas
(imperialistas); y la estrategia de construcción concéntricade los Instrumentos Fundamentales de la Revolución, siendo en el caso de los países atrasados y oprimidos necesariamente tres, el Partido Comunista, el Ejército Popular y elFrente Único Revolucionario, basado en la alianza obrero-campesina y que expresa la dictadura conjunta de clasesrevolucionarias, desarrollándose en Frente/Nuevo Estado,cuya médula es el Ejército Popular y dirección el PartidoComunista.

En el caso de los países capitalistas (imperialistas) la construcción de los Tres Instrumentos Fundamentales de la revolución obedece a las particularidades de estas realidades, especificando su aplicación de la misma forma concéntrica, elPartido Comunista, el Ejército Proletario o Popular y el Frente Único Revolucionario, que se desarrollará como embrióndel Nuevo Estado Socialista en construcción, expresión de ladictadura del proletariado. El Frente Único se hace necesariopara unir las masas populares que conforma estas sociedades, tal como sectores o partes de la pequeña burguesía, losllamados profesionales liberales, los pequeños propietariosy la intelectualidad de modo general. Además de que, dadoque en estos países debido a la forma de descomposición que
se reviste el imperialismo, produce el incremento inevitabledel flujo constante de trabajadores inmigrantes, originadosde los países oprimidos y siendo que parte de estos contingentes se caracteriza por semiproletarios, intelectualidad ypequeños propietarios de servicios, el proletariado revolucionario tiene que aliarse a ellos para llevar al triunfo la revolución socialista. Hay que tomar a serio el error cometidopor el Partido Comunista de Alemania en los años de 1930,que al no comprender la necesidad de unirse a la pequeñaburguesía, a través del frente único revolucionario, la dejó serarrastrada por el nazismo. Además de que en muchos paísescapitalistas desarrollados siguió existiendo cierta cantidad decampesinos pequeños propietarios que también deben seratraídos para el campo del proletariado.

La necesidad de estas estrategias implica obligatoriamente,para la consecución de la Guerra Popular, de planes bien establecidos, basados en la investigación permanente a travésdel accionar revolucionario de la línea de masas guiadas porla ideología del maoísmo en su fusión con la revolución concreta, el Programa y la Línea Política General, que la específica y expresa. También el sistemático acompañamiento en suejecución es necesario para ajustes y rectificaciones debidas.Planes políticos, militares y de construcción combinadosy en unidad. Desde su inicio, desarrollo y culminación, laGuerra Popular debe seguir Planes con metas inmediatas encada etapa y sub etapas que sirvan a la realización del objetivo final.

El carácter universal de la Guerra Popular, en última instancia, se constituye y se presenta frente a la tendencia dela naturaleza del imperialismo para la guerra, no sólo comopolítica de rapiña necesaria a su existencia, sino como guerra imperialista mundial por la repartija del mundo entremonopolios y países imperialistas y por la hegemonía,como Guerra Popular Mundial para el barrido completo ycabal de todo este sistema de explotación y opresión y establecimiento del socialismo, para el triunfo de la RevoluciónProletaria Mundial y para el luminoso Comunismo. Estoplanteó de modo muy claro el PCCh dentro de la compleja situación de los años de 1960, cuando la URSS socialimperialista en confabulación y pugna con el imperialismoyanqui amenazaba la China Popular. Por ocasión (1965) decelebrar los 20 años de la victoria sobre el nazifascismo y
expulsión del invasor japonés, el manifiesto “Viva el triunfode la Guerra Popular” enunciaba que “tomado el mundo ensu conjunto, los países del tercer Mundo eran campo y lospaíses imperialistas ciudad”.34

En cuanto a los aportes del Presidente Gonzalo a partir dela aplicación de las verdades universales del marxismo-leninismo-maoísmo a las condiciones concretas de la realidadperuana y su fusión con la Revolución Peruana, a travésde la Guerra Popular, sintetizó la universalidad del maoísmo como nueva, tercera y superior etapa, al mismo tiempoen que se conformó el pensamiento-guía de la RevoluciónPeruana, el pensamiento Gonzalo, como principal para laRevolución Peruana. En el conjunto de formulaciones queresultan en la síntesis la Guerra Popular es la hornalla, crisoly fábrica donde ideología, política y organización se fundenen la transformación proletaria de destrucción de lo viejo yestablecimiento de lo nuevo, hasta que el mundo entero entreal luminoso Comunismo.

 

El problema de la GP en los países imperialistas y sus particularidades

Como ya se ha enfocado arriba la vigencia universal de la Guerra Popular, que para comprenderla se torna necesario liberarse de toda apreciación mecanicista y estancada sobre la experiencia china. Es preciso ir más profundamente en la síntesis de la experiencia de la gran Revolución Cultural Proletaria en su conjunto y particularmente en las causas de su decline, huyendo a la ligereza de factores episódicos para ver la amplitud y potencialidad de la Guerra Popular como concepción de Poder del Proletariado en las diferentes etapas y fases de la revolución y transición al Comunismo. Además de lo ya argumentado teóricamente aquí, los elementos prácticos de su realización en los países capitalistas (imperialistas) presentan dificultades tal como se confronta en los países atrasados y oprimidos, estando en uno y en el otro condicionados por el movimiento de la situación revolucionaria que se desarrolla de modo desigual por el mundo y de manera especial dependiente de la preparación ideológico-política, orgánica y militar del partido comunista en cada caso.

Toda la basura revisionista y reformista de la “acumulación en frío” y de “espacios democráticos”, vía cretinismo parlamentario, es el camino burocrático de la gran burguesía burocrática-compradora y latifundistas que se opone al camino democrático del proletariado en los países atrasados y oprimidos. No pasa de la lucha prolongada por el fortalecimiento de la institucionalidad burguesa y es el mismo cacareo tanto en los países atrasados y oprimidos como en los países capitalistas (imperialistas). La diferencia es que la democracia burguesa en los países capitalistas (imperialistas) incorporó conquistas ‘civilizadoras’ a nivel subjetivo de toda la sociedad, lo que en los países atrasados oprimidos no es más que su simulacro fantasmagórico. Sin embargo aún donde la democracia burguesa había ejercido todas sus potencialidades (países imperialistas), también envejeció y no puede más realizarse, pues con el adviento del imperialismo la democracia y soberanía nacional sucumbieron a los intereses del capital monopolista y cada día más se ve la adopción en su marco legal de los elementos del fascismo.

De modo que, el gran desafío para la revolución proletaria es persistir en la línea de masas, de movilizar, politizar y organizar las masas para toda y cualquier acción, de la menor a la mayor, de la más elemental a la más compleja, de la más inferior a las superiores, armándolas crecientemente. La experiencia de la resistencia de los pueblos y de la lucha del proletariado tiene demostraciones de sobra de las posibilidades para la organización de la revolución. En este sentido, es de suma importancia estudiar tales experiencias y en el caso específico para la Guerra Popular en los países capitalistas (imperialistas) tomando las de las luchas armadas en diferentes países de Europa a lo largo del siglo XX, así como en el presente momento, en el que el pueblo palestino, en Gaza, combate y resiste imponiendo pesadas bajas al imperialismo y su bota negra sionista. Y esto, tenemos que considerar, que las masas lo hacen sin una dirección e ideología científica, no proletaria, pequeño-burguesa o burguesa. Nada es imposible en el mundo para quien se atreve a escalar las alturas. La consigna levantada por el Presidente Mao durante la GRCP frente a la posibilidad de agresiones combinadas del socialimperialismo de la URSS y del imperialismo yanqui: “Cavar profundos túneles y almacenar víveres y medios…”35 nos plantea el espíritu con el cual la revolución debe combatir, y los esfuerzos y soluciones a nivel técnico que demanda la lucha, particularmente en las ciudades.

 

6-El problema del Inicio y de las Bases de Apoyo en las condiciones actuales

Estos, entre otros, son dos problemas a ser resaltados y que merecen estudio, examen, investigación y reflexión, como dos problemas concretos prácticos, cuyas dificultades en su ejecución pueden seguramente servir no solamente al atraso del proceso revolucionario, donde la Guerra Popular aún no se inició o donde se inició y enfrenta desafíos para desarrollarse, así como puede servir a desviaciones y fuga de la propia Guerra Popular y con esto al abandono del maoísmo. Son retos importantes que las masas sabrán dar solución si un verdadero Partido Comunista maneja cada vez más correctamente y de modo encarnado el maoísmo. Los medios de guerra no son superiores al hombre y ni la guerra injusta es superior a la guerra justa. Los medios de guerra y la guerra injusta sólo pueden derrotar la revolución temporalmente, no existe derrota definitiva para el proletariado.

El problema del inicio implica dos factores, el de vencer la inercia de pasar de formas de lucha principalmente no armadas a formas de lucha principalmente armadas, y el de centrar en que se aprende a hacer la guerra fundamentalmente en la guerra. Y claro que esto no es negación de la necesidad de preparación, al contrario hay que tomar este problema seriamente, pero no al punto de presentarlo de modo que se transforme en un obstáculo insuperable y negación de su consecución. Pero y además hay que prestar atención en unfactor práctico y no menos importante, como advierte el Presidente Gonzalo, que es el de elegir correctamente el instantecoyuntural para procederse al Inicio. Momento más sensibley favorable caracterizado por determinado nivel de crisis,inestabilidad y debilidad del gobierno, dentro de una determinada situación revolucionaria que se desarrolla de mododesigual por el mundo.

El problema de las Bases de Apoyo, en las condiciones actuales de movilidad y accesibilidad a prácticamente todoslos rincones del planeta, la existencia y empleo de los másmodernos medios de comunicación y de guerra altamentedestructivos por tierra, agua y aire, sólo desafía y obliga laGuerra Popular a apoyarse aún más en las masas y sus combatientes a emboscarse más y más en su seno. A partir deesta condición, los desafíos técnicos son cuestión de tiempopara la creatividad transformadora de las masas bajo la guíay manejo de la investigación científica que solamente el partido revolucionario del proletariado, el Partido Comunista Marxista-leninista-maoísta, principalmente Maoísta puede asegurar.

Ya en su tiempo, cuando formulaba sobre la Guerra Popular, el Presidente Mao definió las condiciones para el establecimiento de la Base de Apoyo, siendo fundamentalmente la existencia de la organización del Partido Comunista movilizando, politizando, organizando y armando las masas en determinado territorio, y de una fuerza de ejército organizada ya con cierto nivel de experiencia de combate, que aniquila y barre las fuerzas del enemigo del referido territorio. La primera condición demanda trabajo ideológico-político organizativo, de propaganda y educación manejado por el Partido Comunista en el curso de un tiempo relativamente largo, tratándose de las primeras bases. Y la segunda nace de las acciones guerrilleras que de forma planificada, en una zona o varias zonas de determinado territorio, van controlando hasta cercarla, construyendo paso a paso nuevas unidades guerrilleras, que ganando más y más experiencias de combate y de diferentes tipos de combates, construyen las estructuras necesarias, desde la milicia (preparando elementalmente las masas en lo político y militar en un trabajo continuo para ser reserva de la fuerza local y de la fuerza principal, y para el cumplimiento de diferentes misiones de soporte, sin retirarlas, en lo fundamental, de su vida social en aquel territorio).

El Presidente Mao plantea tres requisitos para la creación de las Bases de apoyo: tener fuerzas armadas, derrotar el enemigo y movilizar las masas. Estos se especificaron en nuestra guerra popular cuando en 1982, aplicando el Plan de Desencadenar la guerra de guerrillas, en su parte de Batir el enemigo, apuntó arrasar las relaciones feudales de producción, se asaltaron puestos policiales, se aplicaron aniquilamientos selectivos del poder gamonal [caciquismo] y así las fuerzas policiales abandonaron el campo y se retiraron para las capitales provinciales [estados]; las autoridades del viejo Poder renunciaron masivamente, generando vacío de Poder y decenas de miles de masas fueron movilizadas, son en estas condiciones que surgen las Bases de apoyo que se especifican en los Comités Populares clandestinos. Es, pues, erróneo tomar dogmáticamente la experiencia china ya que si las condiciones estaban dadas y los principios regían había que construir las Bases de apoyo; despertar esto implicó en una lucha contra el derechismo que argumentaba que no se había derrotado grandes fuerzas enemigas, cuando el problema es que las fuerzas enemigas habían abandonado el campo como consecuencia de la derrota de sus
planes políticos y militares.

El Presidente Gonzalo estableció un sistema de Bases de apoyo rodeado por zonas guerrilleras, zonas de operaciones y puntos de acción teniendo en cuenta las condiciones políticas y sociales, la tradición de lucha, las características geográficas y el desarrollo del Partido, del Ejército y de las masas.”36

Además el Presidente Mao estudió y definió diferentes tipos de Base de Apoyo, tanto en relación a los diferentes niveles de trabajo, influencia y organización política de las masas por el Partido, como a la disposición y tipos geográficos, cuyos territorios abarquen diferentes tipos de poblaciones, desde pequeños pueblos a pequeñas ciudades, así como de los diferentes tipos de terrenos, tales como regiones de montañas, llanuras y selvas. Objetivamente en el caso de los países capitalistas (imperialistas), cuyo escenario y teatro de operaciones principales de la guerra son las ciudades, nuevos desafíos se interponen, obligando a progresar el trabajo de construcción a una dinámica extremadamente sintonizada con el desarrollo de las crisis económicas, sociales y principalmente políticas de dado país. El problema de la inestabilidad relativa de las Bases de Apoyo desde sus primeras experiencias se presentó como hecho y que las Bases de Apoyo también se diferenciarían por distinguidos niveles de esta inestabilidad o estabilidad relativas.

 

7-Lo fundamental en la Guerra Popular es la cuestión del Poder

Pero aún se torna necesario recalcar que la cuestión crucial de la Guerra Popular es la del Poder para el proletariado y las masas populares, Poder conquistado y sostenido mediante una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista en los diferentes tipos de revolución en curso en el mundo actual, a saber la revolución de Nueva Democracia ininterrumpida al socialismo que abarca la inmensa mayoría de los países, o sea el Tercer Mundo hoy y su inmensa mayoría de las masas populares del globo; la revolución socialista en los países capitalistas desarrollados (imperialistas) y las sucesivas revoluciones culturales proletarias para construir y sostener el socialismo, conjurar el peligro de la restauración burguesa y transitar todo el mundo al luminoso Comunismo.

No es posible concebir o hablar de Guerra Popular sin que la cuestión del Poder, poder para el proletariado y masas populares, sea el objetivo inmediato perseguido y de conquistarlo parte por parte, siendo las Bases de Apoyo revolucionarias en el campo, desde el establecimiento de la primera, la expresión del nuevo Poder, a través de los Comités Populares, abiertos o cerrados, dirección de las Asambleas del Poder Popular y del Frente/Nuevo Estado de la República Popular en construcción, teniendo el Partido como dirección y el Ejército Popular como médula, desarrollando en una lucha prolongada, entre vueltas y revueltas y por saltos, hasta la conquista del Poder en todo país, preparando la insurrección general en las ciudades fortalezas del enemigo, culminando el cerco de las ciudades por el campo e insurrección general, en el caso de los países oprimidos por el imperialismo. En el caso de los países capitalistas desarrollados, países imperialistas, también el Poder es objetivo inmediato perseguido desde el inicio de la lucha armada como Guerra Popular, poder a ser conquistado y construido en las zonas de movilización y organización del proletariado y masas populares, a través de las unidades armadas guerrilleras (destacamentos o milicias) y principalmente en las formas secretas de los Comités Proletarios, expresión del nuevo Poder, nuevo Estado dirigido por el Partido y teniendo el Ejército Popular como su médula, preparando paso a paso la insurrección general para el establecimiento de la República Socialista ya en construcción.

Sin Poder como principal objetivo y su conquista en todo el país para el proletariado y masas populares no existe Guerra Popular. El Poder para el proletariado en la revolución de Nueva Democracia, en la revolución Socialista y en las sucesivas revoluciones Culturales Proletarias. De ahí que siendo lo fundamental en el maoísmo el poder para el proletariado y la Guerra Popular la vía para su conquista y defensa como tránsito al Comunismo, la Guerra Popular es, además de teoría y doctrina militar integral del proletariado, su concepción y política de poder. El Poder conquistado y defendido a través de la fuerza armada dirigida por el Partido Comunista. Así, para el maoísmo el Poder para el proletariado y la Guerra Popular son indisociables porque son partes de su propia esencia. De ahí que se debe sintetizar en la consigna de ¡Guerra Popular hasta el Comunismo!

 

8-Sintetizando

En la época del imperialismo, cuando la Revolución Proletaria se hizo no solamente inevitable, sino realizable su triunfo, ella es la Guerra Popular aplicada a la realidad concreta de cada país, de todos los países sin excepción alguna. Es lo que, en rigor, afirma la ciencia, el marxismo y nos confirma la experiencia histórica de la Revolución Proletaria. En este sentido la Revolución Proletaria Mundial es, de modo general, la guerra de las masas dirigidas por el Partido Comunista, realizada por el Ejército Popular y sostenida por el Frente Único Revolucionario. Es guerra del proletariado por la conquista del Poder y su defensa, en las revoluciones de Nueva Democracia (incluidas las guerras de liberación nacional) ininterrumpida al Socialismo, en las revoluciones Socialistas y en las revoluciones Culturales Proletarias sucesivas, para transitar al luminoso Comunismo.

En una frase, la Revolución Proletaria Mundial es la Guerra Popular Prolongada, en medio y contra las guerras imperialistas de rapiña por el reparto del mundo y botín de los pueblos y naciones oprimidas, a través de la cual el proletariado de los países imperialistas en lucha armada va uniéndose con el movimiento de liberación nacional y guerras revolucionarias de los países coloniales/ semicoloniales y semifeudales, proceso de desarrollo desigual, sin embargo en un movimiento único y en la forma de olas que se suceden entre avances y retrocesos, hasta la destrucción completa de todo sistema imperialista y toda la reacción, a través de la Guerra Popular mundial contra la guerra imperialista mundial y establecimiento de la Dictadura del Proletariado para la edificación socialista como continuación de la lucha de clases por la eliminación de estas, como tránsito necesario al Comunismo, nuestra meta final. ¡Guerra Popular hasta el Comunismo!

La Guerra Popular, no es solamente la teoría o la doctrina militar integral y armónica del proletariado, es más. Ella es la concepción y la política de Poder del proletariado para destruir el imperialismo y toda la reacción, para construir el socialismo en un proceso de revolución permanente, de sucesivas revoluciones culturales proletarias, para la eliminación cabal de las clases y de todos sus vestigios, para transitar el mundo entero al luminoso comunismo.

Y finalmente, siendo el maoísmo como plantea el pensamiento gonzalo, “…la elevación del marxismo-leninismo a una tercera, nueva y superior etapa en la lucha por la dirección proletaria de la revolución democrática, el desarrollo de la construcción del socialismo y la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado como revolución cultural proletaria, cuando el imperialismo profundiza su descomposición y la revolución se torna en la tendencia principal de la historia, en medio de las más complejas y grandes guerras vistas hasta hoy y la lucha implacable contra el revisionismo contemporáneo”37, y siendo lo fundamental en el Maoísmo el Poder, el poder para el proletariado en las revoluciones de nueva democracia ininterrumpida al socialismo, el Poder para el proletariado en las revoluciones socialistas y el Poder para el proletariado en las revoluciones culturales proletarias sucesivas; el Poder para el proletariado conquistado y defendido a través de la fuerza armada dirigida por el Partido Comunista, la Guerra Popular es parte esencial e indisociable del maoísmo, tercera, nueva y superior etapa del desarrollo del marxismo de la época de la descomposición más avanzada del imperialismo,de la Revolución Proletaria, de la Dictadura del Proletariado,del Socialismo y de la Revolución Cultural Proletaria, épocaparticular de la más encarnizada lucha de clases de la historia para barrer el imperialismo y la reacción de la faz de laTierra, condición única, necesaria e ineludible para entrar elmundo entero al Comunismo.

Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja) –P.C.B. (FR)

Brasil mayo de 2014

 

Notas ______________________________

1 Marx y Friedrich Engels – El Manifiesto Comunista- 1848.

2 Marx – Guerra Civil en Francia.

3 Lenin – El imperialismo y la escisión del socialismo.

4 Stalin – Los fundamentos del leninismo.

5 Lenin – Jornadas revolucionarias, en “El plan debatalla de Petersburgo”-1905.

6 Lenin – El programa militar de la revoluciónproletaria.

7 Mao Tsetung – Problemas de la guerra y de laestrategia – Textos Militares Obras Escogidas.

8 Clawsevitz – De la Guerra – “La guerra es la políticapor otros medios, a saber, por la violencia”.

9 Mao Tsetung – Problemas de la guerra y de laestrategia – Textos Militares Obras Escogidas.

10 PCP – Sobre el Marxismo-leninismo-maoísmo.

11 Lenin – “El trazo distintivo del imperialismo consiste en que actualmente, como podemos ver, el mundo se encuentra dividido, por un lado, en un gran número de naciones oprimidas y, por otro, en un número insignificante de naciones opresoras, que dispone de riquezas colosales y de una poderosa fuerza militar.” – ‘Informe de la Comisión para los Problemas Nacional y Colonial – II Congreso de la Internacional Comunista – julio de 1920’.

12 Mao Tsetung – Conversaciones con la delegación de Partidos Comunistas de países oprimidos, en 1956: “A mi juicio, EEUU y la Unión Soviética constituyen el primer mundo; fuerzas intermedias como Japón, Europa y Canadá integran el segundo mundo, y nosotros formamos parte del tercero.” “El tercer mundo comprende una gran población. Toda Asia, excepto Japón, pertenece al tercer mundo; África entera pertenece también a este, e igualmente América Latina.” Y, en 1957, hablando en la Conferencia Nacional de Secretarios afirmó: ‘En Oriente Medio se han producido los acontecimientos del canal de Suez. Un hombre llamado Nasser nacionalizó el canal; otro, llamado Eden, envió allí un contingente de soldados y desató una guerra; enseguida, un tercero llamado Eisenhower trató de expulsar los ingleses con el fin de apoderarse del lugar. (…) Estos acontecimientos nos permiten ver donde se encuentra el punto clave de las luchas en el mundo hoy. Claro está que los países imperialistas viven contradicciones muy agudas con los países socialistas, sin embargo lo que hacen ahora es tomar como pretexto la lucha contra el comunismo para disputar entre sí esferas de influencia. (…) En la actualidad, sus disputas se concentran en Oriente Medio, región de gran importancia estratégica y, sobre todo en la zona del canal de Suez, en Egipto. En el conflicto que allí se vive convergen dos tipos de contradicciones y tres fuerzas distintas. Esos dos tipos de contradicciones son: primero, las contradicciones interimperialistas, o sea, las existentes entre EEUU e Inglaterra y entre EEUU y Francia y, segundo, las contradicciones entre las potencias imperialistas y las naciones oprimidas. De las tres fuerzas en juego, la primera es EEUU, la mayor potencia imperialista; la segunda, Inglaterra y Francia, países imperialistas de segunda orden, y la tercera, las naciones oprimidas. El principal escenario de la actual disputa imperialista lo constituyen Asia y África, donde han surgido movimientos de independencia nacional. EEUU recurren a medios tanto militares como no militares; es así como ha actuado en Oriente Medio.

13 TengXiaoping – “La teoría del presidente Mao de los tres mundos es una gran contribución al marxismo-leninismo” – Noviembre de 1977.

14 Mao Tsetung – “Los próximos 50 a 100 años más o menos, a partir de hoy, serán una gran época de cambio radical del sistema social en el mundo, una época que estremecerá la tierra, una época con la que ninguna otra época histórica anterior pueda compararse. Viviendo en tal era, debemos estar listos para librar una gran lucha cuyas formas tendrán muchas características diferentes de las de las épocas pasadas”. De un discurso en una reunión con siete mil cuadros del PCCh, en 1962.

15 PCP – Presidente Gonzalo.

16 PCP – Línea Militar – I Congreso del PCP – 1988.

17 Mao Tsetung “Problemas estratégicos de la guerra de guerrillas” – Textos Militares-Obras Escogidas.

18 Mao Tsetung – “Orientaciones para el trabajo en las regiones liberadas” – Textos Militares-Obras Escogidas.

19 Mao Tsetung – “Concentrar una fuerza superior para aniquilar las fuerzas enemigas una a una” – Textos Militares-Obras Escogidas.

20 Mao Tsetung – Textos Militares-Obras Escogidas.

21 Mao Tsetung – “Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria en China” – Textos Militares-Obras Escogidas.

22 PCP – Línea Militar – I Congreso del PCP – 1988.

23 Ídem.

24 Lenin – Imperialismo, fase superior del capitalismo.

25 PCP – Línea Militar – I Congreso del PCP – 1988.

26 Marx – Ensayos Históricos – 1850.

27 Marx – “Todo en la Alemania dependerá de la posibilidad de apoyar la revolución proletaria por cualquier segunda edición de la guerra campesina. En ese caso, todo correrá maravillosamente. ” – Carta de Marx a Engels de 16 de abril de 1856.

28 Engels – Introducción a la edición de 1895 de “Lucha de clases en Francia” de Marx.

29 Lenin – “Nuestros Sukhánov, sin hablar ya de aquellos social-demócratas que están más a su derecha, ni sueñan siquiera que las futuras revoluciones no se pueden hacer de otra manera. Nuestros filisteos europeos no sueñan siquiera que las futuras revoluciones en los países del Oriente, con una población incomparablemente más numerosa y que se diferencian mucho más por la diversidad de las condiciones sociales, presentarán ciertamente más peculiaridades de que la revolución rusa.” – Sobre nuestra Revolución-1923 – Obras Escogidas Volumen 3 – Editora Alfa Omega.

30 Presidente Gonzalo – PCP – Sobre el Marxismo-leninismo-maoísmo.

31 Documento del PCRUSA dirigido exclusivamente a los miembros del MRI y hecho público en el 1º deMayode 2012, en respuesta a la resolución tomada por la mayoría de los partidos que conformaban el CoMRI de disolución orgánica del MRI, en la misma fecha.

32 Mao Tsetung – Problemas de la guerra y de la estrategia – Textos Militares Obras Escogidas.

33 PCP – I Congreso, 1988 Base de Unidad Partidaria – Línea Política General, Línea Militar.

34 “Viva la victoriosa Guerra Popular” firmado por LinPiao, entonces Comandante del EPL y sancionado por el PCCh.

35 Mao Tsetung.

36 PCP – Línea Militar – I Congreso del PCP – 1988.

37 Presidente Gonzalo – Entrevista a El Diario – 1988.

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Programa de la Revolución Democrática

 

  1. Establecer una república democrática popular que refleje la dictadura conjunta de obreros y campesinos dirigida por el Partido Comunista y que aglutine a su alrededor a la pequeña burguesía progresista así como la burguesía media o nacional.
  2. La Revolución Democrática de nuevo tipo, dirigida por el Partido Comunista, tiene por objetivo derrumbar las tres montañas que oprimen a nuestro pueblo: el imperialismo, principalmente yanqui, pero también ruso, chino o de cualquier potencia, quienes son responsables de la semicolonialidad de nuestro país; el capital burocrático estatal y no estatal representado por la gran burguesía industrial y financiera; y,la semifeudalidad que oprime a las masas del campo a través de los grandes terratenientes.
  3. Destrucción del viejo Estado terrateniente burocrático, sus instituciones y sus fuerzas armadas asesinas, y construcción de un Estado de Nueva Democracia sustentado en el nuevo poder sobre la base de las fuerzas armadas revolucionarias al servicio del proletariado y el pueblo.
  4. La destrucción del viejo Estado y la construcción de uno nuevo (aspecto principal) sólo se puede dar bajo el mando del marxismo-leninismo-maoísmo y su pensamiento guía desarrollando una Guerra Popular prolongada dirigida por el Partido Comunista militarizado, aplicando la construcción concéntrica de los tres instrumentos de la revolución. En el caso específico de nuestro país la Guerra Popular seguirá el camino de cercar las ciudades desde el campo.
  5. La Revolución Democrática de nuevo tipo,y las futuras revoluciones: Socialista y Culturares de forma ininterrumpida hasta el Comunismo, no se pueden desarrollar sin la dirección del Partido Comunista que garantice su rumbo.La Revolución necesariamente genera una jefatura y un pensamiento guía que la dirige.
  6. Concebimos la Revolución Democrática en Bolivia como parte de la Revolución Proletaria Mundial, como un destacamento de la lucha del proletariado internacional en su objetivo de instaurar el comunismo en el planeta. Instaurada la República Popular de Bolivia se constituye en base de apoyo de la Revolución Proletaria Mundial.
  7. Luchar consecuentemente por la emancipación de las mujeres.Desencadenar su furia revolucionaria e incorporarlas a la Revolución de Nueva Democracia combatiendo al patriarcado conjuntamente a la explotación burguesa y feudal.
  8. Defender los derechos democráticos del pueblo, fundamentalmente el derecho a la rebelión, así como las conquistas laborales alcanzadas en las luchas reivindicativas en todos los planos, y los derechos de los pueblos oprimidos por el Estado terrateniente burocrático.

 

Frente Revolucionario del Pueblo marxista-leninista-maoísta de Bolivia

Enero de 2017

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Sobre la Situación Internacional y las Tareas en el MCI

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Sobre la Situación Internacional y las Tareas en el MCI

V Encuentro de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas de América Latina

 

El imperialismo no vivirá mucho porque perpetra toda clase de infamias. Sostiene con obstinación a los reaccionarios de los distintos países, hostiles a los pueblos. Ocupa por la fuerza muchas colonias, semicolonias y bases militares. Amenaza la paz con una guerra atómica. De esta manera, forzada por el imperialismo, más del 90 por ciento de la población mundial se está alzando o se alzará en masa a la lucha contra él. Pero el imperialismo aún está vivo; todavía hace y deshace en Asia, África y América Latina. En el mundo occidental, los imperialistas siguen oprimiendo a las masas populares de sus propios países. Esta situación ha de cambiar. Es tarea de los pueblos del mundo entero poner término a la agresión y opresión que realiza el imperialismo, principalmente el imperialismo norteamericano.

Presidente Mao Tsetung. Entrevista con un corresponsal
de la Agencia de Noticias Sinjua (29 de septiembre de 1958)

 

Desde los inicios de la época del imperialismo, las distintas potencias y superpotencias imperialistas vienen intensificado su explotación y opresión sobre el proletariado en sus propios países y vienen saqueando y sometiendo al proletariado, al campesinado y al conjunto de las masas populares en las colonias y semicolonias, todo con el propósito de asegurar el saqueo de las materias primas, asegurar mercados para sus capitales y mercancías y el lucro máximo. Este saqueo y explotación ha causado dos guerras mundiales e indecibles miserias y penalidades al proletariado y los pueblos del mundo, atizando la lucha de clases hasta niveles magníficos que desembocaron en las más gloriosas experiencias revolucionarias en la historia de la humanidad, la conquista del Poder para el proletariado (dictadura del proletariado) y el inicio de la construcción socialista, en curso a la abolición de las clases y de toda forma de explotación, el dorado comunismo.

Con el surgimiento del imperialismo, el mundo quedó dividido entre un puñado de naciones opresoras y un inmenso número de naciones oprimidas, madurando las condiciones para la revolución mundial. Con el triunfo de la Revolución de Octubre se abrió la era de la revolución proletaria mundial, que es la tendencia histórica y política principal. La lucha entre revolución y contrarrevolución en la era del imperialismo y la revolución proletaria mundial nos ha legado las más importantes experiencias de la lucha de clases-los triunfos de las grandes revoluciones en Rusia y China, el impulso a las luchas de liberación nacional y la Gran Revolución Cultural Proletaria-, y con la guerra popular en Perú se inició la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial. De esta forma la ideología científica del proletariado, única ideología científica, se desarrolló hasta una nueva, tercera y superior etapa: el maoísmo.

Sostenidos en los aportes del pensamiento gonzalo, resultado de la aplicación del maoísmo a la revolución en el Perú, nos reafirmamos en que ser comunista hoy es ser marxista-leninista-maoísta, principalmente maoísta, y que es tarea de los comunistas enarbolar, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente aplicarlo, para imponer el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial, y que pase a comandar cada vez más la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.

El Presidente Mao nos indicó una y otra vez que, como comunistas, tenemos el deber de utilizar la concepción marxista, el punto de vista marxista y el método marxista para estudiar el mundo objetivo, con el único propósito de transformarlo. Y que al estudiar la realidad objetiva debemos esforzarnos por asir la contradicción principal en cada momento, que debemos centrarnos principalmente en torno a la lucha de clases y la lucha de dos líneas, para lo cual debemos analizar las relaciones de clases fundamentales y la correlación de fuerzas de clase.

Nos reafirmamos en que únicamente sostenidos en el marxismo-leninismo-maoísmo y los aportes de validez universal del pensamiento Gonzalo podremos orientarnos en la comprensión del desenvolvimiento de las contradicciones fundamentales, asir la contradicción principal del mundo actual para definir correctamente la política y las tareas que se desprenden de la situación objetiva, cuidándonos del subjetivismo, la superficialidad y la unilateralidad, y distinguiendo las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las contradicciones en el seno del pueblo.

Las contradicciones fundamentales del mundo actual

Primera contradicción: entre naciones oprimidas, por una parte, y superpotencias y potencias imperialistas, por otra.

Esta es la contradicción principal en el mundo actual. Existe, por una parte, un gran número de naciones oprimidas, que son países coloniales o semicoloniales, sometidos económica, política y culturalmente al imperialismo, aunque estos últimos cuenten con una soberanía o independencia formal; por otra parte, está un puñado de potencias imperialistas, ya sean éstas superpotencias o potencias, en cualquier caso naciones opresoras.

En el campo de las potencias imperialistas, el imperialismo yanqui es la superpotencia hegemónica única, Rusia es aún superpotencia atómica y existe un puñado de potencias imperialistas de segundo orden.

Al imperialismo yanqui, más que a los otros imperialistas, su propia condición hegemónica lo hunde más. Por su propia naturaleza imperialista, y para mantener su hegemonía, está obligado a llevar varias guerras al mismo tiempo, además de mantener presencia militar en todos los continentes. Esto le genera un costo económico inmenso, que incluye el sostenimiento de su maquinaria militar y de espionaje, costos por los créditos de guerras ya hechas y las actuales, asistencia a los veteranos, sin contar el costo social que le ocasionan en su propio suelo el desprecio a la vida y la dignidad de las masas, el genocidio que aplican para sojuzgarlas, con lo cual se granjea el odio de todos los pueblos del mundo.

El imperialismo yanqui es el mayor exportador de capitales a nivel mundial, lo que se expresa en enormes desbalances en su economía. El imperialismo yanqui es un gigante con pies de barro, con una inmensa deuda externa, de los hogares y de las empresas y un gran déficit comercial. Es el más monopolista, más parasitario y que atraviesa mayor descomposición que los demás países imperialistas.

Por su parte, en los países oprimidos se concentra la mayor parte de la población del planeta y la más pobre, sometidos a la opresión del imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad, viviendo en condiciones que no se condicen con el nivel de desarrollo alcanzado por la humanidad, que sufren la degradación de sus condiciones de vida, del medio natural y son golpeados por sistemáticas guerras de rapiña del imperialismo y sus lacayos locales.

En los países oprimidos, sobre una base semifeudal, colonial o semicolonial, se desenvuelve un capitalismo burocrático que genera modalidades políticas e ideológicas correspondientes e impide sistemáticamente el desarrollo nacional, explota al proletariado, al campesinado y a la pequeña burguesía y constriñe a la burguesía media. La crisis mundial seguirá descargándose sobre los países oprimidos mientras mantengan esta condición y seguiremos siendo botín de cada reparto.

Contrariamente a lo que digan los representantes del imperialismo y sus lacayos revisionistas, la llamada “liberalización económica”, la “globalización” la “nueva distribución mundial del trabajo”, etc., todo lo que los imperialistas han impulsado junto con las clases dominantes de estos países, no ha cambiado el carácter de los mismos, sino más bien lo ha preservado y evolucionado. Lo que sostienen los embellecedores del imperialismo -de que la inversión extranjera (imperialista) en sectores donde habría ciertas supuestas “ventajas comparativas” conduciría al progreso y desarrollo- no es más que una mascarada para encubrir el saqueo. El resultado de varias décadas de “apertura a la inversión extranjera” es que no ha habido ningún verdadero desarrollo nacional en los países oprimidos. La promesa de que el aumento de los precios de las materias primas generaría grandes beneficios para los países donde están ubicadas, ha quedado absolutamente desmentida por la realidad. Los hechos prueban que la mayor parte de los beneficios, de las ganancias obtenidas en el período de altos precios delas materias primas, fueron a parar a las llamadas “multinacionales”, es decir, a los países imperialistas.

Por medio de su llamada “inversión extranjera” se produce la exportación de capitales imperialistas, la competencia entre monopolios por el dominio de los mercados y países. Aquella potencia que adquiere ventaja en esta carrera incrementa su posición monopolista, su poder y, con ello, su parasitismo, el vivir del “recorte del cupón”, con lo cual también profundiza su propia podredumbre, su hundimiento.

Lejos de impulsar el desarrollo económico en los países oprimidos, la inversión imperialista genera un desarrollo deformado, una economía estrangulada por el capital financiero, mayor concentración del capital en los grandes monopolios y el sometimiento de toda la producción, las finanzas y el consumo nacional a los intereses de éstos. En estas condiciones el proletariado por medio de su partido comunista, en alianza con el campesinado como fuerza principal, tiene la misión de dirigir a todas las fuerzas revolucionarias en la revolución democrática contra el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad.

La política del imperialismo de EE.UU. hacia las semicolonias es el mayor sometimiento y la mayor subyugación nacional o la guerra. El plan de los imperialistas es la partición de los países y nuevo reparto, basado en la fuerza militar y el despliegue en posiciones de combate. Lo que buscan no es paz, sino subyugar a los pueblos a través de la capitulación mediante “acuerdos de paz”, con los que sólo formalizan lo ganado en el campo de batalla.

Sin reconocer el carácter semifeudal de nuestros países y, por tanto, la necesidad de la guerra agraria para resolverlo, se termina negando la necesidad de la revolución democrática en los países oprimidos, la necesidad de desarrollar la guerra popular como guerra unitaria-con campo principal y ciudad complemento necesario- para acabar con el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad. Así también, sin reconocer el carácter semicolonial y semifeudal, sobre el cual se desenvuelve un capitalismo burocrático en el así llamado Oriente Medio, no es posible entender el carácter de lucha de liberación nacional de sus pueblos contra las distintas potencias imperialistas, su carácter de guerra de resistencia, de guerra justa, principalmente contra el imperialismo yanqui pero sin descuidar a la superpotencia atómica, Rusia, independientemente de las fuerzas de clase que actualmente dirigen estas luchas armadas ante la falta de dirección comunista.

Segunda contradicción: entre proletariado y burguesía.

La inmensa riqueza producida socialmente crece sin cesar, pero esta riqueza es apropiada de forma privada por un puñado de imperialistas y por los grandes burgueses y terratenientes en los países del tercer mundo. El resultado de todo esto son crisis más agudas y con ciclos más cortos dentro de la crisis general y última del imperialismo, que empujan a los Estados imperialistas a enredarse en guerras de rapiña por el nuevo reparto del mundo. Todo esto atiza la contradicción entre proletariado y burguesía en las propias naciones imperialistas.

Por una parte, la crisis económica sostenida desde 2008 -que se inició como crisis financiera en EE.UU.- ha sido descargada sobre las masas, golpeado también al proletariado de los países imperialistas, particularmente en Europa, atizando agudas luchas por la defensa de las conquistas obtenidas a lo largo de todo el siglo XX.

Por otra parte, las contradicciones entre burguesía y proletariado se atizan también como resultado de las olas migratorias de miles de refugiados de guerra y pobres en general que, huyendo de la guerra imperialista y de la feroz explotación y opresión de las semicolonias, pasan a engrosar las filas de proletarios en estos países. La ola migratoria y la “tragedia humanitaria” que conlleva son también una necesidad de los monopolios en los propios países imperialistas, que requieren bajar los costos de producción bajando los niveles de salario -por ejemplo, la reacción del imperialismo alemán estima que requiere engrosar la fuerza de trabajo con 500.000 inmigrantes por año- pero al mismo tiempo propalan a través de los medios el peligro del “terrorismo” y promueven la histeria chovinista, alentando el racismo y el nacionalismo.

Se promueve la política reaccionaria de dividir a la clase entre trabajadores nativos y trabajadores inmigrantes para conjurar la acción unificada clasista del proletariado, para que éste no se organice como clase única, con intereses únicos e ideología, política y Partido Comunista. Aquí la contradicción es también entre revolución y contrarrevolución y no entre fascismo y democracia de “izquierda” o de “derecha”. No se trata de tal o cual régimen político o forma de gobierno de la dictadura burguesa, sino de acabar con esta dictadura de la burguesía sobre el proletariado y el pueblo en estos países imperialistas mediante la revolución socialista, que tiene que hacerse mediante la guerra popular.

Esta contradicción al interior de las naciones imperialistas se agudiza además-y esto es característico de la actual fase de su descomposición-porque las infamias de todo tipo que cometen los Estados imperialistas contra las naciones oprimidas, particularmente el imperialismo de EE.UU., vienen repercutiendo cada vez más al interior de los propios países imperialistas. Los inmisericordes asesinatos en masa mediante bombardeos aéreos, el uso de drones contra la población civil, el estigma de “terrorista” colocado a toda fuerza beligerante que se opone al sometimiento nacional, se han convertido en cosa común como parte de la guerra imperialista. Esto lo hacen en países donde han declarado la guerra y a cuyas fuerzas armadas se les niega tal condición y el derecho a la guerra, pero también lo hacen en países donde llevan a cabo guerra no declarada o secreta como Yemen y Pakistán. Y lo hacen con plena impunidad, porque contra ellos no hay ni jueces ni tribunales internacionales que valgan. Esta guerra imperialista necesariamente tiene que regresar a casa.

Además, en su propio país, el asesinato sistemático y continuo de miembros de las masas más pobres por parte de las fuerzas represivas del Estado yanqui es parte de la guerra contra el proletariado y el pueblo norteamericano, particularmente contra la población negra e inmigrantes del Tercer Mundo. Ante la opresión, las masas se levantan en rebelión y las armas que se les dieron para masacrar a las masas en las naciones oprimidas las están volviendo contra sus propios opresores.

En resumen, lo principal es que el movimiento contra la guerra imperialista irá en aumento, sumado a la rebelión contra la explotación y opresión de la clase y la miseria creciente de las masas. Así está sucediendo en todos los países imperialistas, especialmente en China, Francia, pero también en los Estados Unidos, donde la masa explotada y oprimida del proletariado está conformada por cerca de 50 millones de proletarios procedentes de los países de América Latina. A través de esta masa pobre, el desarrollo de la lucha de clases con guerra popular en América Latina impactará también en el desarrollo de la lucha de clases del proletariado por la conquista del Poder en los Estados Unidos.

Tercera contradicción: entre potencias y superpotencias imperialistas.

Como ya enseñara Lenin, el imperialismo no es uno sólo, sino que hay diferentes países imperialistas. Esto es, potencias y superpotencias imperialistas que se dividen el mundo según sus relaciones de fuerza, económica, política y militar, relación de fuerza que está cambiando a cada momento y que se desenvuelve en colusión y pugna.

Estados Unidos es actualmente la superpotencia hegemónica única. Con la desintegración de la URSS socialimperialista en 1991, el peso económico de la Rusia imperialista quedó reducido a un nivel comparable al de la Italia imperialista, aunque mantiene su carácter de superpotencia atómica. También están las restantes potencias imperialistas como Alemania, Gran Bretaña, Francia, Japón, China, Holanda, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Italia, España, etc., que en total son un puñado de países opresores. Desde la década de 1990 están en un nuevo reparto de los países oprimidos que estuvieron sometidos a la Unión Soviética socialimperialista. Todos los acontecimientos de alguna importancia acaecidos desde ese entonces en el este de Europa, bélicos o no bélicos, en el así llamado Oriente Medio, el Golfo Pérsico y Afganistán, se enmarcan en este nuevo reparto.

La antigua pugna entre las dos superpotencias, EE.UU. y la URSS social imperialista se ha transformado. La actual situación mundial está marcada por el plan del imperialismo yanqui de desarrollar a sangre y fuego su guerra de agresión con un objetivo inmediato –Siria– otro a mediano plazo –Irán– y un objetivo estratégico que es arrebatar a Rusia su condición de superpotencia atómica que aún mantiene, para lo cual utiliza alianzas, según convenga, con los otros imperialismos como Alemania, Francia, Inglaterra, etc., a fin de subvertir el orden en las zonas de influencia que tienen gran valor estratégico para Rusia. Por su parte, Rusia pugna por conservar estas zonas, especialmente en Ucrania, Siria e Irán.

El punto más candente está actualmente ubicado en el así llamado Oriente Medio, porque el control de esta zona, particularmente sobre Siria e Irán, tiene gran importancia para el imperialismo yanqui, no sólo porque significa arrebatar las esferas de influencia de Rusia, sino también porque le permitiría asegurar su condición hegemónica al acceder al control estratégico de una de las regiones clave del mundo para el abastecimiento de petróleo a casi todas las demás potencias imperialistas, asegurándole así una ventaja definitiva en la competencia interimperialista. Es precisamente este aspecto el que dificulta que pueda alinear a todas las demás potencias contra Rusia.

Cuando los imperialistas, solos o coaligados, van contra un país oprimido o contra varios de estos países del Tercer Mundo, en ese momento no sólo se expresa la contradicción principal, sino también la tercera contradicción, entre países imperialistas. Y en esto violan cuando quieren sus propios acuerdos, su propio derecho internacional, el principio de no agresión, pues la ley es para que la cumplan los otros. Por ello la paz, la armonía entre los imperialistas son viejas historias vueltas a contar, como la del “superimperialismo”, “ultraimperialismo”, “neoimperialismo”, “neoliberalismo”, “neocolonialismo”, viejas teorías que apuntan contra la revolución democrática y contra las luchas de liberación nacional.

La rebatiña imperialista por llevarse la mayor tajada de la torta es absoluta y la colusión de unos con otros es relativa, esto determina el carácter circunstancial y pasajero de las alianzas imperialistas; no hay “bloques imperialistas”. Las potencias imperialistas de segundo orden bregan por convertirse en nuevas superpotencias y así pugnar por la hegemonía mundial para poder ocupar el lugar que hoy ostenta el imperialismo yanqui e imponer a través de una nueva guerra mundial un nuevo orden y un nuevo reparto. La Unión Europea no es un “imperialismo europeo”, sino que es alianza de los países de Europa Occidental bajo dirección de Alemania para pugnar por el reparto del mundo.

Tampoco hay tal “bloque Rusia-China”, entre éstos también existen disputas. Más aún, la China socialimperialista aún no tiene un lugar muy importante en el nuevo reparto, debido a que tiene baja capacidad ofensiva en relación con las demás potencias imperialistas. Con China aún aplica la contención y prima la colusión, pues tiene su lugar como manufacturera de los productos de consumo y para la colocación de capitales de diferentes potencias imperialistas como EE.UU., Japón, Alemania y otros.

En relación con la contradicción entre socialismo y capitalismo, que corresponde a toda la era de la revolución proletaria mundial, en la situación actual ésta se desenvuelve en el terreno ideológico e histórico. Desde el campo de la reacción, esta contradicción se manifiesta en la ofensiva contrarrevolucionaria general, que entra en declive y actualmente apunta contra las guerras de liberación nacional por medio de la denominada “guerra contra el terrorismo”, a la cual oponemos la contraofensiva revolucionaria que se desarrolla con guerra popular. En el campo de la revolución, la contradicción entre socialismo y capitalismo se expresa en que el socialismo vive como idea en las luchas del proletariado y los pueblos del mundo. El clamor de las masas por reconquistar el Poder se levanta especialmente en los países donde ha habido socialismo, perspectiva que se expresa cuando los veteranos de la URSS que combatieron en la II Guerra Mundial marchan con carteles del camarada Stalin y cuando los obreros y los campesinos en China se levantan en nombre del Presidente Mao. Todas estas luchas son parte del complejo proceso de restauración y contrarrestauración. El socialismo se establecerá ahí de todas maneras y será con guerra popular, para continuar con la construcción del socialismo y la dictadura del proletariado.

El Presidente Mao, analizando el desarrollo de la lucha de clases a nivel mundial, comprendió que el imperialismo había entrado en una fase de agravamiento de su crisis general y que se había abierto la época de su barrimiento completo por la revolución proletaria, destacando que esto ocurriría en el periodo de los “próximos 50 a 100 años”. El Presidente Gonzalo desarrolló esta comprensión, indicando que alrededor de 1980 entramos en la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial, en que la tarea estratégica retrasada es la constitución o reconstitución de los partidos comunistas, según sea el caso, sobre la base del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo, para iniciar y desarrollar las guerras populares en todos los países del mundo como guerra popular mundial. Debemos reafirmarnos en todas estas importantes tesis y combatir resueltamente todas las tentativas de la reacción y el revisionismo que siembran confusión, sirven a la dispersión del movimiento comunista y a separar el movimiento comunista de las luchas de liberación nacional.

Se despeja el campo para la revolución y la guerra popular. En América Latina, los gobiernos de Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, etc. han entrado en descomposición, arrastrando a toda laya de oportunistas y revisionistas que los han sustentado y defendido como supuestos gobiernos “antiimperialistas”, “progresistas”, “revolucionarios”, etc. Este descalabro alcanza también al revisionismo cubano, que ha respaldado y usado de soporte a todos estos gobiernos, que lejos de ser de “izquierda” -como lo propala el oportunismo, el revisionismo y demás reaccionarios- son gobiernos que, en cada país, encabeza la facción burocrática de la gran burguesía al servicio del imperialismo, principalmente yanqui. Es también expresión de esta descomposición definitiva el acuerdo de “paz” entre el revisionismo armado y el gobierno de Colombia para tratar de deslegitimar el camino democrático, la Guerra Popular, con el cretinismo parlamentario y seguir sosteniendo el camino burocrático de la reacción y el imperialismo.

El enfrentamiento bélico entre revolución y contrarrevolución en el mundo nos impone la tarea irrenunciable de combatir el imperialismo y la reacción combatiendo al mismo tiempo en forma implacable al nuevo revisionismo, rechazando el oportunismo y el cretinismo parlamentario, y educando a las masas en la violencia revolucionaria y en distinguir a los amigos de los enemigos, para que así puedan liberar sus poderosas energías en la lucha revolucionaria. Para esto es necesario adquirir cabal comprensión del maoísmo como ideología universal y, en medio de la lucha de dos líneas, asumirla, encarnarla y aplicarla a la revolución en cada país, generando el pensamiento guía y la jefatura de cada revolución, todo esto en medio de la forma más alta de la lucha de clases, la guerra popular.

Es una necesidad la lucha contra el nuevo revisionismo que ataca el marxismo, el partido, la violencia revolucionaria, el socialismo y la dictadura del proletariado, cuya forma más sistematizada se estructuró en el Perú como línea oportunista de derecha, revisionista y capitulacionista, rabiosamente negadora de la jefatura, del pensamiento gonzalo, de la guerra popular y de la revolución democrática. Hay que combatirlo implacablemente en cualquier forma que se presente, como son sus variantes que representan los revisionistas Avakian, Prachanda y otros.

Se necesitan más guerras populares para hacer la revolución y enfrentar la guerra imperialista

La situación objetiva a nivel mundial se desarrolla y en todas partes maduran las condiciones para la revolución. Tal como lo señaló el Presidente Mao en 1958, el imperialismo aún está vivo, y el imperialismo yanqui -como superpotencia hegemónica única y gendarme contrarrevolucionario mundial- es el enemigo principal de los pueblos del mundo; aún hace y deshace en África, Asia y América Latina; aún ocupa semicolonias por la fuerza, despliega bases militares e impone la guerra de rapiña; aún está oprimiendo a las masas populares en su propio país. Y todo esto es hoy aún más agudo que hace 60 años. Pero esta misma situación se hace también cada vez más insostenible y es inevitable el levantamiento de más del 90 por ciento de la población mundial contra el imperialismo y los reaccionarios, y esto, en dura brega y en desarrollo desigual, ya está en curso como una segunda gran ola de la revolución proletaria mundial.

Como maoístas, somos partidarios de la tesis del Presidente Mao de ‘tres mundos se delinean’, que concibe, por una parte, la distinción fundamental entre naciones imperialistas y naciones oprimidas por el imperialismo y, por otra, que entre los imperialistas existen contradicciones, que éstos se mueven en colusión y pugna, donde la pugna es absoluta y la colusión es transitoria, pues la pugna es por la repartija imperialista del botín que somos los países oprimidos.

Así, vemos cómo el primer mundo está en redefinición, que se expresa en cómo se va produciendo el hundimiento de la superpotencia hegemónica única, el imperialismo yanqui, en un largo proceso con florescencias pasajeras y recaídas. Vemos también cómo la superpotencia atómica, Rusia, busca recuperarse a largo plazo y cómo las demás potencias imperialistas de segundo orden le pisan los talones, dentro del proceso de barrimiento/hundimiento en que se encuentra el imperialismo por la revolución mundial, cuya base son los países del Tercer Mundo.

La situación actual confirma lo señalado por el Presidente Mao respecto a que Asia, África y América Latina son zonas de tempestades revolucionarias y base de la revolución proletaria mundial, y confirma también lo que indica el Presidente Gonzalo respecto a que el Tercer Mundo se extiende actualmente hasta Europa.

La disputa entre los imperialistas se va a intensificar mucho más y nuestros países son el botín de disputa. Habrá lucha cada vez más encarnizada entre los monopolios del capital financiero, a veces violenta y a veces no violenta, pero principalmente violenta, pues el imperialismo es guerra y reacción política en toda la línea. Es lucha por mercados para exportación de capitales y extracción de materias primas y otros recursos naturales y por fuerza de trabajo más barata, ese es el interés de los monopolios imperialistas y ese es el interés de sus Estados. Esta es la base económica de las guerras de agresión del imperialismo contra los países oprimidos, su verdadero carácter es el de guerras de rapiña por un nuevo reparto en un amplio escenario que-entre otros escenarios-abarca desde el Asia Central al África Subsahariana y que se irá extendiendo más. Sólo entendiendo esto es posible reconocer el carácter de guerra de rapiña imperialista contra los pueblos y naciones oprimidas, como estamos viendo en Palestina, Irak, Afganistán, Mali, Siria, Libia, etc. Esta misma guerra de rapiña desata la ira de los pueblos, que se levantan en poderosa lucha armada y llevan al atolladero político, moral y por tanto militar de los imperialistas, los que, vistos en perspectiva, no son más que tigres de papel.

Todo esto genera mejores condiciones objetivas para la revolución mundial. Sólo los revisionistas y oportunistas encallecidos pueden pretender negar la mayor maduración de las condiciones objetivas en todos los países, particularmente en los países oprimidos, que son la base de la revolución mundial y el botín del nuevo reparto en marcha.

Todas las contradicciones fundamentales del mundo actual se agudizan, pero en particular se agudizan la contradicción históricamente principal, entre naciones oprimidas por un lado y naciones imperialistas por otro, y la tercera contradicción, inter imperialista. Pero también la guerra imperialista de agresión tiene que repercutir en los propios países imperialistas, como ya está ocurriendo con la agudización de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Así, se entiende que el centro de la tormenta se encuentra en las naciones oprimidas, pero que también se deben constituir o reconstituir partidos comunistas en los propios países imperialista se iniciar y desarrollar guerras populares.

Las masas se están levantando en rebelión en todo el mundo, hay mayor hundimiento del imperialismo y éste se enreda en una serie compleja de guerras en las que será barrido definitivamente por la revolución mundial en el periodo de los 50 a 100 años. Esta es la etapa de ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial, que avanza en una nueva gran ola conformada por guerras de resistencia y guerras populares, donde estas últimas son lo principal en perspectiva.

Únicamente partiendo de lo aportado por el Presidente Mao podemos comprender la situación actual de países del llamado Oriente Medio Ampliado como Siria, donde se agudizan dos contradicciones en las que actúan tres fuerzas. Las dos contradicciones son: 1) la contradicción entre naciones oprimidas y naciones imperialistas, contradicción principal y 2) la contradicción interimperialista, contradicción secundaria. Las tres fuerzas son: 1) El imperialismo de EE.UU., superpotencia hegemónica única, enemigo principal, y sus aliados temporales; 2) la superpotencia atómica, Rusia, y sus aliados temporales; 3) el país agredido, Siria, incluyendo todas sus clases y minorías nacionales, exceptuando un puñado de traidores partidarios de la teoría de la subyugación nacional. Aun cuando la justa lucha de resistencia es llevada por las masas en forma heroica y debe ser apoyada por todos los revolucionarios, ésta es aún la fuerza débil. Para hacerla fuerte y asegurar la perspectiva de efectiva liberación de las masas es imprescindible la dirección proletaria. Esto clama a los comunistas de Siria reconstituir su Partido Comunista en el crisol de la lucha armada, para construir un frente único de resistencia nacional contra la ocupación imperialista bajo la consigna “¡muerte al invasor!” y, luego de la expulsión del agresor extranjero, proseguir la revolución democrático nacional hasta su culminación, todo a través de la guerra popular. También para los comunistas del mundo la consigna “¡Abajo la guerra de agresión imperialista! ¡Muerte al invasor!” debe ser asumida firmemente y, a través de impulsar guerras populares para mostrar el camino, servir a desarrollar la revolución proletaria mundial.

Las gloriosas guerras populares en India, Perú, Filipinas y Turquía amenazan con prender fuego a toda la pradera. Las guerras populares, a pesar de mil dificultades, están demostrando que los bandidos imperialistas son los verdaderos terroristas, las masas populares son las verdaderas constructoras heroicas de un nuevo mundo. Las Guerras Populares en curso son parte del poderoso viento del este que continúa soplando para barrer al imperialismo de la tierra y deben ser firmemente apoyadas.

Para desarrollar la revolución proletaria mundial se necesitan más guerras populares, guerra popular para enfrentar la guerra imperialista, para hacer la revolución democrática y para hacer la revolución socialista. Para esto deben constituirse o reconstituirse partidos comunistas en cada país, según sea el caso, aplicando lo enseñado por Lenin acerca de ir a lo hondo y profundo de las masas, educarlas en la práctica de la violencia revolucionaria, en barrer el colosal montón de basura y en el combate implacable al oportunismo y al revisionismo.

Este es un proceso lleno de vicisitudes, de lucha a muerte entre marxismo y revisionismo, entre izquierda y derecha. Revisionistas, derechistas y todo tipo agentes de la reacción buscan negar el avance del maoísmo, la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial y la actual etapa de ofensiva estratégica de la revolución mundial y, con esto, sirven a intereses reaccionarios. Es necesario aplastar todas aquellas posiciones que tratan de negar la existencia y agudización de las tres contradicciones fundamentales a nivel internacional y, en particular, la contradicción principal, la existente entre las naciones oprimidas y las naciones imperialistas.

La guerra popular es necesaria en todos los países y continentes para llevar a cabo la revolución en cada país y como guerra popular mundial para barrer el imperialismo de la faz de la tierra y proseguir la marcha al comunismo. Y dado que la guerra popular es la guerra del pueblo dirigida omnímodamente por el Partido Comunista, se desprende la tarea central y principal que es constituir o reconstituir los partidos comunistas, según sea el caso, sobre sólidas bases marxista-leninista-maoístas allí donde aún no se ha iniciado la guerra popular y fortalecer las bases marxista-leninista-maoístas para desarrollar la guerra popular por la conquista del Poder allí donde éstas ya están iniciadas, como única garantía para superar las dificultades y llevar la revolución hasta el fin.

La experiencia histórica del movimiento comunista internacional ha demostrado que cada vez que estalla una revolución en un país oprimido, la gran burguesía y los terratenientes de ese país no sólo se oponen desesperadamente, sino que se alían con el poder de las diversas potencias imperialistas y tratan de reprimir el movimiento revolucionario mediante la alianza de la reacción local y extranjera y el revisionismo. Esto exige poner en práctica firmemente el internacionalismo proletario, apoyando las luchas de los partidos hermanos y profundizando la lucha de dos líneas al interior del movimiento comunista internacional para, sobre la base de la crítica y la autocrítica y poniendo por delante el deseo de unidad, resguardar que prevalezca en todo momento la línea revolucionaria. Los pasos que se vienen dando por parte de los partidos y organizaciones participantes de este V Encuentro de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas de América Latina son importantes en este sentido y son elementos concretos que aportan a la necesaria tarea de reconstituir la Internacional Comunista sobre la base del maoísmo y de la guerra popular.

Para esto necesitamos profundizar permanentemente nuestra comprensión y aplicación del maoísmo como nuestra única garantía de victoria, en medio de la lucha de clases y de la lucha de dos líneas, y a la luz de la experiencia histórica del movimiento comunista internacional. Únicamente así podremos dar la lucha contra desviaciones de derecha y de “izquierda”, orientar a los revolucionarios que las contradicciones fundamentales no están “entre democracia burguesa y fascismo” o “entre revolución y reformas”, sino reafirmarnos en la principal lección extraía por Marx de las gloriosas jornadas de la Comuna de Paris: que al pueblo no le sirven simples cambios de gobierno, que nada útil obtendrá de participar del viejo Estado, sino que únicamente obtendrá verdaderas victorias derribando la dictadura de la burguesía y sus aliados reaccionarios y estableciendo la dictadura del proletariado, lo que el Gran Lenin y el Presidente Mao resumieron magistralmente como: ‘salvo el Poder, todo es ilusión’ y ‘el Poder nace del fusil’.

Camaradas, en 1848 Marx y Engels emitieron este gran llamado: “Proletarios de todos los países, uníos”. Desde entonces esta consigna de combate ha inspirado las luchas del proletariado en todo el mundo y lo ha guiado por el camino de la emancipación.

Cuando se inició la etapa histórica del imperialismo, Lenin emitió este gran llamado para estas nuevas condiciones históricas: “¡Obreros de todos los países y naciones oprimidas, uníos!”, con la cual unió el movimiento proletario por la construcción del socialismo con las luchas de liberación nacional en los países coloniales y semicoloniales.

Hoy el imperialismo yanqui, el principal enemigo de los pueblos del mundo, sigue sembrando el caos en todo el planeta y sigue granjeándose el odio de los pueblos del mundo, los cuales desean su liberación y se levantan en resistencia. Como comunistas, tenemos el deber de cumplir más firmemente nuestra jornada para dirigir el poder latente de los pueblos del mundo contra ese gigante con pies de barro, uniendo a todas las fuerzas antiimperialistas con el llamado que hiciera el propio Presidente Mao Tsetung: “¡Pueblos de todo el mundo, uníos y derrotad a los agresores norteamericanos y a todos sus lacayos! Pueblos de todo el mundo, tened coraje, atreveos a luchar, desafiad las dificultades y avanzad en oleadas. Así el mundo entero pertenecerá a los pueblos. Los monstruos de toda especie serán liquidados.”

¡Viva la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial!

¡Abajo el imperialismo y todos sus lacayos!¡Aplastar el revisionismo!

¡Vivan las guerras populares!

¡Honor y gloria a los héroes comunistas!

¡Defender la vida del Presidente Gonzalo!

 

Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)

Partido Comunista de Ecuador – Sol Rojo

Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia MLM

Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

Comité Bandera Roja – Alemania

Adherentes:

Comités para la Fundación del Partido Comunista (Maoísta) de Austria

Mayo  2016

 

 

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¡Celebrar el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria con Guerra Popular hasta el comunismo!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 

¡Celebrar el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria con Guerra Popular hasta el comunismo!

 

La Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) constituye el hito más alto en la historia de la lucha de clases del proletariado. Este año se cumplen cincuenta años de su inicio en 1966 y, en el marco de este 50° Aniversario, los partidos y organizaciones comunistas que suscriben esta declaración conjunta consideran fundamental tomar posición por este magno acontecimiento. La GRCP es principalmente una revolución política y, dada su significación, debe movilizar a todos los comunistas y revolucionarios para propagandizarla de forma audaz y contundente. Pero esto no es suficiente, es necesario al mismo tiempo desenvolver una sagaz lucha contra el revisionismo y todo oportunismo que intente presentar la GRCP como desligada de los actuales problemas del MCI.

Las lecciones de la GRCP exigen un claro deslinde y marcar a fuego a los revisionistas que intentan traficar con ella, sembrar confusión y embaucar incautos. Debemos señalar que la línea revisionista y capitulacionista en el Perú -hoy con organización propia PCP/MOVADEF y el Grupillo de José en el VRAE-, el avakianismo con su esperpento de la “nueva síntesis”, el prachandismo y su “socialismo del siglo XXI” y “competición multipartidaria”, entre otras nefastas expresiones del nuevo revisionismo, buscan convertir al Presidente Mao en un adocenado liberal y a la GRCP en un evento carente de vigencia y filo revolucionario. Sus viles patrañas se estrellan contra la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial y la campaña por el maoísmo que estamos desarrollando. En cambio el proletariado internacional, pletórico de orgullo comunista, agita alto su indemne bandera roja, su más alta cumbre, en incansable brega hasta alcanzar la sociedad sin clases, la sociedad comunista. ¡Enarbolar, defender y aplicar el maoísmo!

 

Sobre situación internacional y lucha de clases

La actual situación internacional sería incomprensible sin la teoría de la lucha de clases y su desarrollo por el maoísmo. Solo por medio de ésta comprendemos que las contradicciones fundamentales de la época son aquellas contradicciones entre naciones oprimidas e imperialismo, entre proletariado y burguesía y contradicciones interimperialistas, que hoy la contradicción entre socialismo y capitalismo existe solamente en el terreno ideológico e histórico y que la contradicción principal es entre naciones oprimidas e imperialismo; que el imperialismo comprende a las potencias y superpotencias que se desarrollan por medio de colusión y pugna, y los países oprimidos, el Tercer Mundo, son el botín de la lucha por el reparto del mundo, a la vez que son base de la revolución mundial y zonas de tempestades revolucionarias; que la revolución es la tendencia histórica y política principal; y que la revolución proletaria mundial se encuentra en su tercera etapa, la ofensiva estratégica, época inscrita en los ‘próximos 50 a 100 años’, donde se da la mayor descomposición del imperialismo y éste será barrido por completo por la revolución proletaria mundial mediante la guerra popular mundial, proceso que se ha iniciado con la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.

Es en relación a esta comprensión de las tres contradicciones fundamentales en el mundo actual -cuestión crucial negada por el nuevo revisionismo- que se vienen dando las principales luchas entre marxismo y revisionismo.

Lenin enseña que: “Las relaciones económicas del imperialismo constituyen la base de la situación internacional hoy existente. A lo largo de todo el siglo XX se ha definido por completo esta nueva fase del capitalismo, su fase superior y última”; y que la división del mundo entre naciones oprimidas y naciones opresoras es un rasgo distintivo del imperialismo. Por tanto, para comprender la situación actual no podemos partir de la contradicción fundamental del capitalismo, pues estamos en su fase superior y última, el imperialismo.

Una de las leyes de la lucha de clases es la violencia, exacerbada en la época del imperialismo, pues el imperialismo es guerra y reacción política en toda la línea. La opresión imperialista convierte a las naciones oprimidas en zonas de reparto, es decir, en territorios económicos convertidos en colonias o semicolonias de tal o cual potencia o superpotencia imperialista. Los imperialistas persiguen la partición de esos países y nuevo reparto para reconfigurar el mapa del llamado Oriente Medio Ampliado mediante la guerra de agresión, en medio de aguda pugna por mantener su hegemonía y buscar salida a su profunda crisis económica. La guerra civil en Siria es expresión de esta ley.

Los acontecimientos en el así llamado Oriente Medio constituirían un conjunto abigarrado de hechos indescifrables y sin perspectiva sin la importante herramienta de análisis y transformación que es la teoría de la lucha de clases que, aplicada a la situación internacional, está contenida en la tesis del Presidente Mao de ‘tres mundos se delinean’. Para comprender un panorama tan complejo como el que se vive en Siria, Irak o Turquía -donde un intrincado ir y venir de millones de vidas humanas pulsan permanentemente el devenir histórico- necesitamos asir firmemente la lucha de clases. Únicamente aplicando la teoría de la lucha de clases y considerando las contradicciones fundamentales del mundo actual es posible comprender que el así llamado Oriente Medio se configura hoy como la parte del globo donde convergen las contradicciones fundamentales; que la guerra de agresión imperialista es por la partición y nuevo reparto de esos países oprimidos -desatada allí desde comienzos de la década de 1990- agudiza todas las contradicciones y acicatea la revolución; que lo principal para nosotros es bregar por dirigir la tormenta de la lucha armada de las naciones oprimidas que allí se levanta contra el imperialismo, principalmente el imperialismo yanqui, sin descuidar a la superpotencia atómica, Rusia, y todas las otras potencias imperialistas; y que el problema actual es que la lucha no se desenvuelve correctamente por falta de dirección política, de Partido Comunista.

Partiendo de lo desarrollado por el Presidente Mao, podemos comprender la situación actual de países como Ucrania, Siria, Irak, Libia y Afganistán, donde se agudizan dos contradicciones fundamentales y actúan tres fuerzas. Las dos contradicciones son: 1) la contradicción entre nación/pueblos oprimidos e imperialismo, contradicción principal y 2) la contradicción interimperialista, contradicción secundaria. Las tres fuerzas son: 1) el imperialismo de EE.UU., superpotencia hegemónica única, y sus aliados temporales; 2) la superpotencia atómica, Rusia, y sus aliados temporales; 3) las naciones oprimidas, incluidas todas sus clases y minorías nacionales, exceptuando un puñado de traidores partidarios de la teoría de la subyugación nacional. Estas fuerzas  (naciones oprimidas y minorías nacionales) son temporal y relativamente débiles, pues aún falta el partido comunista que las unifique en el frente único contra la agresión imperialista, impidiendo así que las mismas sean manejadas por los imperialistas como peones o tropas en el terreno.

Para resolver la contradicción principal en estos países se necesita un partido comunista marxista-leninista-maoísta que dirija un frente único de resistencia nacional capaz de unir a todas las fuerzas dispuestas a luchar por derrotar al invasor imperialista y culminar la revolución de nueva democracia mediante la guerra popular. No se puede cambiar aquello que quedó claramente sentado por el Presidente Mao acerca de la independencia y la autodecisión dentro del frente único. El anhelo de libertad de los pueblos del así llamado Oriente Medio y los deseos de sacudirse de todo yugo extranjero no pasarán de ser ilusiones si no constituyen o reconstituyen sus partidos comunistas, según sea el caso, se sujetan firmemente a las leyes de la lucha de clases y, en consecuencia, convierten sus luchas armadas en guerras populares.

Insistimos, sin la dirección verdadera del proletariado y su vanguardia organizada, la lucha nacional -incluida la lucha de las minorías nacionales- está condenada a servir a cualquier bastón de mando y, por lo tanto, condenada a la subyugación. Estas son leyes ineluctables del desarrollo de la lucha de clases y tratar de negarlas o declararlas caducas o cualquier otra cosa es revisionismo.

Tanto en la situación internacional actual como en la lucha por el establecimiento y defensa de la dictadura del proletariado, la lucha de clases es la hebra de hilo que nos permite engarzar todos los acontecimientos y encontrar y manejar las leyes que rigen su desenvolvimiento. Por lo tanto, la situación internacional debemos estudiarla a la luz del maoísmo. Y es a la luz del maoísmo que debemos bregar por dirigir la revolución en cada país, como parte y al servicio de la revolución proletaria mundial.

 

 La Gran Revolución Cultural Proletaria – GRCP

La Gran Revolución Cultural Proletaria constituye, histórica y políticamente, la expresión más alta de la lucha de clases del proletariado a nivel internacional, la defensa de la dictadura del proletariado, concebida como dictadura omnímoda sobre la burguesía.

En una sociedad dividida en clases, la lucha de clases es una ley histórica. Los marxistas, en consecuencia, la hacen extensiva a todos los fenómenos de la vida social, reconociéndola en las más diversas manifestaciones de la vida contemporánea. La lucha de clases se desenvuelve en los terrenos ideológico, político, económico y militar; pero ante todo es fundamental comprender que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado. Como ha dicho el gran Lenin: “Sólo es marxista quien extiende el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado”. En este sentido, la GRCP es la lucha por el establecimiento de la dictadura omnímoda del proletariado, el reconocimiento de la existencia objetiva de las clases en todo el período de la construcción del socialismo y la dictadura del proletariado, de contradicciones antagónicas entre clases, de la burguesía en el propio Partido y de la continuación de la lucha de clases durante todo el período del socialismo hasta el comunismo.

Y como quedó establecido desde el inicio de la GRCP: “Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su Poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desafíos de la burguesía en el dominio ideológico y cambiar la fisonomía espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres.”

Con el Gran Salto Adelante y el establecimiento de las Comunas Populares en 1957-1958 se dio un efectivo avance en el desarrollo de la economía de propiedad colectiva y en la revolución socialista, constituyendo una victoria contra el oportunismo de derecha en un periodo en el cual, a nivel internacional, se restauraba el capitalismo en la URSS y en los demás países de Europa del Este.

El Presidente Mao advirtió en 1962: “no olvidar jamás la lucha de clases”. Ese mismo año, con el Movimiento de Educación Socialista, se logró dar un nuevo impulso a la lucha contra los seguidores del camino capitalista en el campo. En 1965, la crítica en filosofía y la crítica a las expresiones artísticas impulsadas por elementos burgueses y revisionistas en el campo de la cultura, prepararon el terreno para que en 1966 se lanzara la GRCP. Inicialmente, quienes buscaron controlar la aplicación de la  Revolución Cultural fueron elementos revisionistas enquistados en la alta dirección del Partido que, por su forma de actuar contrarrevolucionaria, quedaron evidenciados posteriormente. Gente como el propio Liu Shao-chi, entonces Presidente de la República Popular de China, su testaferro y jefe del Partido en Pekín, Peng Sheng, el miembro del Comité del Partido en Pekín y responsable de propaganda y de los órganos de prensa del PCCh y del Estado, Lu Ting-yi, entre otros, maquinaban frenéticamente sus posiciones antipartido y antisocialistas por restaurar el capitalismo.

En este sentido, la línea del Presidente Mao ha comprendido esta cuestión fundamental: “La sociedad socialista emerge del seno de la vieja sociedad. No es fácil liquidar la idea de la propiedad privada formada durante miles de años de sociedad de clases, ni la fuerza de la costumbre ni la influencia ideológica y cultural de las clases explotadoras asociadas a la propiedad privada. Las fuerzas espontáneas de la pequeña burguesía de la ciudad y del campo engendran constantemente nuevos elementos burgueses. A medida que las filas de los obreros crecen en número y amplitud, se infiltran algunos elementos impuros. Y, después de conquistado el Poder y viviendo en un ambiente de paz, cierto número de personas en las filas de los cuadros del Partido y de los organismos estatales degeneran. Al mismo tiempo, en el plano internacional, el imperialismo, encabezado por los EE.UU., y los reaccionarios de los diversos países se esfuerzan por eliminarnos empleando la doble táctica contrarrevolucionaria: amenazas de guerra y ‘evolución pacífica’. El grupo revisionista contemporáneo, con la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética como su centro, también procura derrocarnos por todos los medios posibles. Si en estas circunstancias olvidáramos la lucha de clases y abandonáramos nuestra vigilancia, correríamos el peligro de perder el Poder y de dejar que el capitalismo se restaure”.

Bajo la dirección del Presidente Mao, la directiva de la XI Sección Plenaria del Comité Central del 8 de agosto de 1966, se definió con claridad: “La gran revolución cultural proletaria que se desenvuelve actualmente, una gran revolución que llega al alma misma de la gente, representa una nueva etapa, aún más profunda y más amplia, en el desarrollo de la revolución socialista de nuestro país […] Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su Poder”. Y que en la revolución cultural: “Nuestro objetivo actual es aplastar, mediante la lucha, a los que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, criticar y repudiar a las “autoridades” reaccionarias burguesas en el campo académico, criticar y repudiar la ideología de la burguesía y demás clases explotadoras, y transformar la educación, la literatura y el arte y los demás dominios de la superestructura que no corresponden a la base económica del socialismo, a fin de facilitar la consolidación y el desarrollo del sistema socialista”.

Fueron las masas de jóvenes estudiantes, en 1966, acicateadas y estimuladas por el Partido Comunista, con el Presidente Mao a la cabeza, las que comenzaron la crítica de masas y, por lo tanto, denunciaron al puñado de revisionistas impenitentes que usurpaban el poder en distintas reparticiones del propio Partido y del Estado. La necesidad de la dictadura omnímoda del proletariado era imperativo para derrocar a la banda de oportunistas y revisionistas seguidores del camino capitalista. No podía quedar lugar en el Partido y en el Estado para elementos burgueses, pero el aplastamiento de estos individuos no era un problema administrativo, sino que pasaba por la amplia movilización de las masas y la crítica que hiciesen éstas.

Para vencer la oposición de los seguidores del camino capitalista y ponerlos al descubierto, el Partido, bajo la correcta línea revolucionaria del Presidente Mao, tenía que apoyarse en las masas estimulando su propia iniciativa. Como puntualizó la directiva del 8 de agosto de 1966: “Hay que confiar en las masas, apoyarse en ellas y respetar su iniciativa. Hay que desechar el “temor”. No se debe temer que se den casos de desorden. El presidente Mao nos ha dicho frecuentemente que la revolución no puede ser tan fina, tan moderada, amable, cortés, restringida y magnánima. Hay que dejar que las masas se eduquen a sí mismas en este gran movimiento revolucionario y aprender a distinguir entre lo justo y lo erróneo, entre la forma correcta de proceder y la incorrecta. Es necesario lograr una plena y franca exposición de opiniones haciendo pleno uso de los dazibao y de los grandes debates, de modo que las masas clarifiquen los puntos de vista correctos, critiquen los erróneos y desenmascaren todos los monstruos. De esta manera, las amplias masas podrán, en el curso de la lucha, elevar su nivel de conciencia política, incrementar su capacidad, distinguir entre lo justo y lo erróneo y trazar una clara línea de demarcación entre los enemigos y los propios”.

La Gran Revolución Cultural Proletaria es el método para movilizar a las masas y hacer que éstas desplieguen todo su poder creador en la crítica a los revisionistas, “es el método para poner al descubierto todo lo negro que hay en el partido”, decía el Presidente Mao. En el IX Congreso de 1969 se citó lo que el Presidente Mao expuso en una conversación en febrero de 1967: “en el pasado libramos luchas en las zonas rurales, en las fábricas, en los círculos culturales, y realizamos el movimiento de educación socialista. Sin embargo, todo esto no pudo resolver el problema, porque no habíamos encontrado una forma, un medio de movilizar a las amplias masas de manera abierta, en todos los terrenos y de abajo arriba para exponer nuestro lado oscuro”.

La forma, el medio, el método fue la crítica de masas. Esto permitió poner plenamente en juego la iniciativa de las masas para poner al descubierto la “pandilla negra” antipartido y antisocialista, seguidora del camino capitalista, que había logrado usurpar parte del Poder. El problema no era solamente la destitución de tal o cual dirigente seguidor del camino capitalista, la gran tarea consistía en movilizar a las masas y lograr que fuesen ellas quienes bombardearan el cuartel general burgués. Esto es tan importante aún, pues el problema no era solo luchar contra una línea política, la cuestión también era la lucha contra la línea orgánica que Liu Shao-chi había montado y que le permitía tener una significativa presencia en diferentes entidades estatales y partidarias con seguidores impenitentes del camino capitalista.

Iniciada entre sectores de la juventud, principalmente estudiantes, la GRCP pronto se propagó a las amplias masas de obreros y campesinos. A fines de 1966 la lucha de clases se agudiza en Shangai. En enero de 1967 estalló la tormenta revolucionaria en esta importante ciudad industrial y un grupillo de usurpadores fueron derrocados, reconquistando el proletariado el Poder y restableciendo allí la dictadura proletaria. Tuvo un papel activo en estos hechos Chang Chung Chiao, al dar justa dirección a esa lucha. Los revisionistas instalados en la Municipalidad de Shangai fueron derrotados y en febrero de 1967 se funda el Comité Revolucionario de la Municipalidad de Shangai como nuevo órgano de Poder de la clase obrera, dirigida por el Partido, concretado en los Comités Revolucionarios.

Posteriormente, en marzo de 1967 se avanzó en el Gran Plan Estratégico para la Gran Revolución Cultural Prole­taria. El documento es el siguiente: “Parece que se puede distribuir este documento por todo el país para que se lo aplique de manera correspondiente. El Ejér­cito debe realizar el entrenamiento militar e instrucción polí­tica en las universidades, escuelas secundarias y los cursos su­periores de las escuelas primarias, por etapas y grupos. Debe ayudar a reanudar las clases escolares, consolidar la organiza­ción, establecer los órganos de dirección de acuerdo con el prin­cipio de ‘triple integración’ y llevar a cabo las tareas de ‘lucha-crítica-transformación’. Debe efectuar primero, experi­mentos en lugares determinados y adquirir experiencia, y divul­garla luego paso a paso. Además, hay que persuadir a los es­tudiantes para que sigan la enseñanza de Marx de que sin emancipar a toda la humanidad, el proletariado no podrá lo­grar su emancipación definitiva, y que, en el entrenamiento mi­litar e instrucción política, no excluyan a aquellos profesores y cuadros que han cometido errores. A estos hay que permitirles la participación, a excepción de los de edad avanzada y los en­fermos, para facilitar su reeducación. Siempre que no se haga concienzudamente todo esto, será difícil solucionar los proble­mas”.

Por su lado, en el IX Congreso en 1969 se sancionó como línea fundamental del Partido para toda la etapa histórica del socialismo, cuestiones que el Presidente Mao había establecido en un Pleno del Comité Central en 1962: “La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. Durante la etapa histórica del socialismo, aún existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existen la lucha entre el camino socialista y el capitalista y el peligro de restauración capitalista. Es preciso comprender lo largo y complicado de esta lucha y elevar nuestra vigilancia. Es necesario realizar la educación socialista. Es necesario comprender y tratar de manera correcta el problema de las contradicciones de clase y de la lucha de clases y distinguir acertadamente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo, y tratarlas de manera correcta. De otro modo, un país socialista como el nuestro, se convertirá en su contrario, degenerará, y se producirá la restauración. De ahora en adelante, debemos hablar de esto cada año, cada mes y cada día, de modo que tengamos una comprensión relativamente clara de este problema y sigamos una línea marxista-leninista”.

 

Sobre la Restauración: lecciones para el futuro

El golpe contrarrevolucionario que los revisionistas dieron contra el Partido Comunista de China, contra el Estado de dictadura del proletariado, es una muestra de lo aguda que resulta la lucha de clases en la sociedad y la lucha de dos líneas en el Partido durante el socialismo. El Presidente Mao, en mayo de 1963, ante el avance de gentes como Liu Shao-chi, previsoramente señaló los riesgos que esta grave situación entrañaba: “Entonces no haría falta mucho tiempo, tal vez unos cuantos años o una década o varias décadas a lo sumo, para que se produjera fatalmente una restauración contrarrevolucionaria a escala nacional, el partido marxista-leninista se transformara en partido revisionista o en partido fascista y toda China cambiara de color.”

Más tarde, en 1966, continuando con este problema advirtió: “Los representantes de la burguesía que se han infiltrado en el Partido, en el gobierno, en el ejército y en los diferentes sectores del dominio cultural constituyen un puñado de revisionistas contrarrevolucionarios. Si la ocasión se presentara, ellos arrebatarían el Poder y transformarían la dictadura del proletariado en dictadura de la burguesía”.

La dictadura burguesa establecida en octubre de 1976 es una dictadura fascista, y el partido que la dirige es un partido fascista, solo oportunistas y revisionistas continúan llamando partido comunista al engendro que gobierna en China hoy. Sobre esto advirtió nuevamente el Presidente Mao en 1976:

“Nunca he dejado de creer que en China exista la posibilidad de una restauración del capitalismo a gran escala. A escala de todo el país. Si esta restauración viene, las cosas irán mal. Volverán los sufrimientos, pero también volverá inevitablemente la revolución.”

Lo mismo señala en una carta del mismo año que le envía a la camarada Chiang Ching. Citamos un fragmento:

“En la lucha de los pasados diez años

hice el intento de alcanzar la cúspide de la revolución,

pero he fracasado…

Tal vez tú puedas alcanzar la cumbre.

Si fracasas te hundirás en un abismo insondable,

tu cuerpo se hará pedazos,

tus huesos se quebrarán.

Ningún acuerdo con los otros es bueno.

Si la espada se vuelve, y yo creo que se ha vuelto

contra la revolución. Una vez más será necesaria

la guerra de guerrilla… de nuevo Yenán…”

Por último, también en palabras escritas por el Presidente Mao en 1966 a la camarada Chiang Ching: “En China, desde que el emperador fue derribado en 1911, ningún reaccionario ha sido capaz de mantenerse por mucho tiempo en el poder. Si la derecha lleva a cabo un golpe de Estado anti-comunista en China, estoy seguro que no conocerá tampoco la paz, y muy probablemente su dominación será de corta vida, ya que esto no podrá ser tolerado por ninguno de los revolucionarios, que representan los intereses del pueblo, constituido por más del 90% de la población”. Conclusión: las perspectivas son brillantes, pero el camino es tortuoso. Estas dos formulaciones continúan siendo válidas.

Es importante destacar que todo esto ocurre en el periodo que señala el Presidente como de los ‘próximos 50 a 100 años’ en que será derrocado el dominio del imperialismo, época de la mayor descomposición del imperialismo y en la cual será barrido de la faz de la Tierra por la revolución proletaria mundial. Importante tesis para restregar en la cara a oportunistas y revisionistas en la actualidad.

 

El Partido Comunista de China, su construcción y la lucha de dos líneas durante la GRCP

En 1974 se publicó en China el folleto Una comprensión fundamental del Partido. En este importante documento, el PCCh hace un balance sobre la experiencia del Partido y su papel en la GRCP; también se sintetiza sobre el programa fundamental y la línea fundamental del partido, la construcción del partido, la lucha de dos líneas y las tareas de educación y reeducación dirigidas por éste. Este folleto es una avanzada exposición de los principios que establecen lo que debe ser un auténtico partido comunista y cuya más consecuente aplicación fue realizada por el Presidente Gonzalo, desarrollando la teoría marxista sobre el partido con las tesis de la militarización y la construcción concéntrica.

En dicho folleto se expone acerca del reflejo de la lucha de clases en el partido como lucha de dos líneas, ora alta ora baja como la marea; se destaca la importancia de diez grandes luchas de dos líneas que se libraron en el Partido Comunista de China, incluyendo las luchas contra Liu Shao-chi y Lin Piao, y no cabe duda que faltó desatar otras más. Contra Chen Po-ta y Teng Siao-ping se libró lucha de dos líneas pero, finalmente, aprovechando una correlación de fuerzas favorable, éstos aprovecharon bien sus fuerzas para golpear a la izquierda y convertir al Partido en un partido fascista.

La GRCP, la crítica de masas a Lin Piao, el movimiento de rectificación del estilo de trabajo, iniciado y dirigido por el Presidente Mao, pudieron contener y aplastar la ofensiva contrarrevolucionaria que Lin Piao y Liu Shao-chi intentaron impulsar para cambiar el carácter del Partido y restaurar el capitalismo. Indudablemente el Partido se depuró. Sin embargo, para avanzar a la sociedad sin clases no eran suficiente una, dos o tres revoluciones culturales, sino muchas más. Durante la GRCP, la lucha de dos líneas en el seno del Partido Comunista de China alcanzó niveles nunca antes vistos, entregando enormes lecciones a las generaciones revolucionarias venideras. En el mismo folleto Una comprensión fundamental del Partido se sostenía: “La lucha de dos líneas dentro del Partido sobre la cuestión de su carácter [de clase] ha sido siempre muy aguda. Todos los líderes de las líneas oportunistas siempre han tratado por todos los medios de pervertir el carácter del partido político del proletariado, con el fin de servir a su propia criminal meta de sabotear la revolución proletaria […] La Gran Revolución Cultural Proletaria y el movimiento de crítica a Lin Piao y rectificación del estilo de trabajo iniciado y dirigido personalmente por el Presidente Mao, aplastaron completamente los criminales complots de Liu Shao-chi y Lin Piao para cambiar el carácter de nuestro Partido y restaurar el capitalismo. Nuestro Partido salió depurado, más sólido y más vigoroso que nunca. La lucha entre las dos líneas dentro del Partido demuestra profundamente que salvaguardar el carácter del partido es una cuestión de gran importancia. Está íntimamente relacionada con el destino del Partido y el Estado, y con la cuestión de si la revolución logrará la victoria o caerá en la derrota. Construir continuamente nuestro Partido, utilizar el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, desenmascarar y frustrar los complots de los revisionistas para pervertir el carácter del Partido — esto dará la garantía de que nuestro Partido siempre conservará su carácter proletario”.

Algunos de los problemas de esta lucha de dos líneas que se desarrolló en el seno del Partido Comunista de China y en la sociedad china fueron: el manejo de la lucha de dos líneas misma; el deficiente tratamiento de los dos tipos de contradicciones -entre nosotros y el enemigo, y en el seno del pueblo- que dejó campo abierto a los revisionistas; ausencia de un nuevo y firme impulso a la GRCP tras el intento de golpe de Lin Piao, los “vientos desviacionistas de derecha” y los disturbios sembrados por Teng Siao-ping en 1975 y 1976 durante los funerales de Chu En-lai; etc. La línea revisionista tuvo amplio campo para desenvolverse.

La lucha de dos líneas tuvo avances importantes, pero revisionistas redomados como Teng Siao-ping y su camarilla encontraron el momento propicio para rebasar las contradicciones en el seno del pueblo y tomar el poder mediante un golpe de Estado fascista, dejando en evidencia problemas no resueltos por la revolución. Una de las cuestiones principales es la insuficiente aplicación de la línea militar proletaria respecto a la cuestión del mar armado de masas, que debió expresarse en el traspaso de mayores atribuciones a las milicias populares, como mayor control sobre el EPL, pues resultaba relativamente fácil de usurpar debido a su centralización. El Presidente Gonzalo, comprendiendo esta cuestión y aportando a la línea militar proletaria -es decir, a la guerra popular- planteó la necesidad de la construcción concéntrica de los tres instrumentos de la revolución y la necesidad de integrar la milicia popular al ejército revolucionario a fin de conjurar la restauración capitalista, apuntando con ello al mar armado de masas.

Como lo definió el Presidente Gonzalo, lo fundamental del maoísmo es el Poder, es decir “el Poder para el proletariado, el Poder para la dictadura del proletariado, el Poder basado en una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista. Más explícitamente: 1) El Poder bajo dirección del proletariado, en la revolución democrática; 2) el Poder para la dictadura del proletariado, en las revoluciones socialista y culturales; 3) el Poder basado en una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista, conquistado y defendido mediante la guerra popular” y lo medular de la guerra popular es el nuevo Poder. Por lo tanto, al ser marxistas-leninistas-maoístas, al pugnar por desarrollar la guerra popular, debemos aplicar a partir de los avances alcanzados en la construcción del nuevo Poder durante la GRCP, que tiene como un elemento sustancial el sistema de los “tres tercios”. En Nepal no se aplicó esto, sino que se incorporó a representantes de los partidos de la burguesía burocrática y de los terratenientes en lo que llamaron “nuevo Poder”, con lo que resultó un castillo de naipes. Es un tema a estudiar y debatir para que profundicemos nuestra compresión del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo. Esta es una cuestión de la cual todos los partidos y organizaciones debemos prestar suma atención, sea cual sea nuestro grado de desarrollo. Dado que lo fundamental en el maoísmo es la construcción del nuevo Poder, sea en forma actuante o en perspectiva, es también fundamental para nuestra comprensión de la construcción de los tres instrumentos de la revolución y nos permite entender mejor la necesidad de la construcción concéntrica y cómo manejarla.

Así, tomando la experiencia de la GRCP, podemos entender la necesidad de desarrollar la guerra popular hasta el Comunismo. El Presidente Gonzalo nos enseña: “Sin un ejército popular nada tendrá el pueblo, dice el Presidente Mao a la vez que nos enseña la necesidad de la dirección absoluta del Partido sobre el ejército y sienta su gran principio: El Partido manda al fusil y jamás permitiremos lo contrario. Además de establecer cabalmente los principios y normas de la construcción de un ejército de nuevo tipo, el mismo Presidente llamó a conjurar el uso del ejército para la restauración capitalista usurpando la dirección mediante un golpe contrarrevolucionario, y desarrollando tesis de Lenin sobre la milicia popular llevó más adelante que nadie el armamento general del pueblo, abriendo trocha y señalando el camino hacia el mar armado de masas que nos guiará a la emancipación definitiva del pueblo y del proletariado”. De la manera como el Presidente Mao instruyó a la camarada Chiang Ching, así es como debemos entender el papel de los comunistas: desarrollar la guerra de guerrillas -en concreto, la guerra popular- si los revisionistas usurpan el Poder.

Mientras haya clases, habrá lucha de clases, porque así se concretiza la ley de la contradicción en la sociedad de clases; la forma más alta de resolver las contradicciones en la sociedad de clases es la guerra y, por ello, hasta que toda la humanidad entre al comunismo siempre habrá la necesidad de la guerra popular. Estudiando la GRCP, entendemos más profundamente la omnipotencia de la guerra revolucionaria, es decir, la guerra popular, el maoísmo, y cómo aplicarlo. Todas estas son lecciones de la lucha de clases en la GRCP.

Los zigzags que enfrentó el partido en su lucha interna en ese periodo nos confirman también la justeza y vigencia de la tesis de que el revisionismo es peligro principal.

Si, por una parte, la lucha de dos líneas alcanzó niveles de agudización y antagonismo que desembocaron finalmente en la destrucción del Partido y su transformación en un partido fascista, distinto y opuesto al proletariado, por otra parte hubiese sido imposible alcanzar las alturas que la Gran Revolución Cultural Proletaria alcanzó sin esa aguda lucha de dos líneas desplegada por el Presidente Mao y la izquierda en el Partido. No se puede escamotear el papel del Partido Comunista de China y del Presidente Mao en la dirección de esta estremecedora segunda revolución, sin que con ello se escamotee a su vez la elevación del pensamiento Mao Tsetung a una nueva, tercera y superior etapa del marxismo, el maoísmo.

 

Continuadores de la revolución

Otra cuestión a la cual el Presidente Mao le dio gran importancia fue a la preparación de los continuadores de la causa revolucionaria del proletariado. Considerada una tarea estratégica por el Partido, a ella dedicaron ingentes esfuerzos los principales cuadros revolucionarios de éste. Al respecto dijo el Presidente Mao: “En última instancia, la cuestión de preparar continuadores para la causa revolucionaria del proletariado es la cuestión de si habrá o no gente que pueda llevar a cabo la causa revolucionaria marxista-leninista iniciada por la vieja generación de revolucionarios proletarios, de si la dirección de nuestro Partido y Estado permanecerán o no en las manos de revolucionarios proletarios, de si nuestros descendientes continuarán o no marchando por el camino correcto establecido por el marxismo-leninismo o, en otras palabras, si podemos o no impedir exitosamente el surgimiento del revisionismo jruchovista en China. En resumen es una cuestión sumamente importante, una cuestión de vida o muerte para nuestro Partido y nuestro país. Es una cuestión de fundamental importancia para la causa revolucionaria proletaria durante cien, mil, e incluso diez mil años”.

 

La GRCP hoy

La significación de la GRCP no está simplemente en reconocerla como la lucha contra la restauración capitalista en la época de la dictadura del proletariado y la construcción socialista y en que plantea el problema de la transformación ideológica, de cambiar el alma de la gente. No basta, y no porque esto sea incorrecto, sino porque debemos desarrollar la comprensión del maoísmo en relación a la cuestión de la lucha de dos líneas, y esto significa reconocer la línea del Presidente Mao sobre la validez universal de la guerra popular, desarrollada por el Presidente Gonzalo en la tesis de ‘guerra popular hasta el comunismo’ y, en consecuencia, entender la GRCP desde la línea maoísta y no desde las posiciones conciliadoras.

En 1963 estalló la Gran Polémica. En el curso de esta lucha se publicó la Carta de los 25 Puntos y los Nueve Comentarios, que expusieron con nitidez la naturaleza del revisionismo contemporáneo, el nefasto papel de Nikita Jruschov en la restauración capitalista en la URSS en 1956 y su traición al MCI. Algunos desconocieron lo hecho por el PCCh y por el Presidente Mao, desconociendo a su vez la GRCP, sus avances y, en especial, el desarrollo del marxismo a una nueva tercera y superior etapa.

Defender la GRCP es asumir el maoísmo como nueva, tercera y superior etapa del marxismo, en lucha de dos líneas en el seno del MCI, como lucha de clases en los terrenos ideológico y político, y por constituir o reconstituir, según corresponda, partidos comunistas militarizados para desencadenar guerras populares en todo el mundo e imponer el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial, impulsando la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.

 

¡Viva el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡A barrer el revisionismo y todo el oportunismo!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo!

 

Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)

Partido Comunista de Ecuador – Sol Rojo

Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Frente Revolucionario del Pueblo MLM de Bolivia

Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

Comité Bandera Roja – Alemania

 

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Resolución de Solidaridad Clasista con el Partido Comunista de India (maoísta) y la Guerra Popular que Dirige

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Resolución de Solidaridad Clasista con el Partido Comunista de India (maoísta) y la Guerra Popular que Dirige

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V Encuentro de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas
de América Latina

Los partidos y organizaciones participantes en este V Encuentro expresan sus más calurosos saludos comunistas al glorioso Partido Comunista de India (maoísta), su Comité Central y su secretario general, el camarada Ganapathy, a todos los combatientes del Ejército Guerrillero Popular de Liberación, a los órganos de nuevo Poder y las amplias masas del pueblo de India que, alzados en guerra popular, libran una heroica lucha que es antorcha de esperanza para el proletariado internacional y los pueblos del mundo.

La guerra popular en la India constituye un importantísimo destacamento dentro de la vanguardia de la revolución en el mundo; forma parte de la poderosa nueva gran ola de la revolución proletaria mundial que ha comenzado a desarrollarse bajo el mando y guía del maoísmo. En la actualidad, es un punto de referencia estratégica para la lucha de liberación de los pueblos del mundo por derrotar a la agresión imperialista. Su triunfo cambiará la correlación de fuerzas entre revolución y contrarrevolución a nivel mundial y todos los comunistas, revolucionarios y progresistas en general tienen el deber de apoyarla con todas las fuerzas. Desde América Latina enviamos el mensaje de que aquí avanzaremos redoblando nuestros esfuerzos para desarrollar guerra popular y así seguir marchando codo a codo con nuestros hermanos de armas en India.

Expresamos también nuestro contundente rechazo al imperialismo, la reacción y el revisionismo de todo pelaje que ataca al PCI (m) y la guerra popular que dirige. Condenamos especialmente al viejo Estado de la India y el protervo régimen de turno que busca ahogar en sangre la lucha del pueblo. Condenamos el genocidio en marcha contra las masas más pobres, particularmente de origen campesino, así como la persecución contra las fuerzas revolucionarias y democráticas en campo y ciudad, que con gran valor toman firme posición por los derechos del pueblo. Demandamos que se respeten los derechos, la vida y la salud de nuestros hermanos que se encuentran en condición de prisioneros de guerra, como es el caso del camarada Ajith.

Estamos plenamente seguros de que los comunistas de India, dirigiendo al pueblo en guerra popular, van a llevar la revolución democrática a su culminación, continuarán ininterrumpidamente con la revolución socialista y, con revoluciones culturales, marcharán junto con nosotros y toda la humanidad a nuestra meta común, el siempre dorado comunismo.

¡Viva el Partido Comunista de India (maoísta)!
¡Viva la guerra popular en la India!
¡Gloria al marxismo-leninismo-maoísmo!

 

Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)
Partido Comunista de Ecuador – Sol Rojo
Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)
Fracción Roja del Partido Comunista de Chile
Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia MLM
Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia
Comité Bandera Roja – Alemania

 

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¡Viva el 50° aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Viva el 50° aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡Viva la Revolución Proletaria Mundial! ¡Viva el maoísmo!

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En este 1° de Mayo hacemos un llamado al proletariado y los pueblos oprimidos del mundo a celebrar el 50° aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) en China. En la GRCP, como un gran faro estratégico, el Pensamiento Mao Tsetung se propagó intensamente y el Presidente Mao se convirtió en el jefe reconocido de la revolución mundial y generó una nueva etapa del marxismo-leninismo: el maoísmo.

Cinco décadas después que el Presidente Mao afirmó que “los imperialistas y todos los reaccionarios son tigres de papel”, el imperialismo ha caído más en su prolongada y profunda crisis. En un mundo cada vez más plagado de tormentas, las condiciones para hacer avanzar la revolución se tornan cada vez más favorables.

En la actual fase del imperialismo, la brutal concentración y centralización del capital alcanza niveles aún más pronunciados. Hoy, el 1% de la población mundial posee más riquezas que todo el resto de la población del mundo en su conjunto. Con la siempre creciente concentración del capital, en los últimos cinco años la riqueza de las 62 personas más ricas del mundo aumentó en 45%, mientras que la riqueza de “la mitad más pobre” cayó más de un 38%. Esta “mitad más pobre” está en su absoluta mayoría situada en los países oprimidos y el 33% sólo en India. Esta gran burguesía se concentra cada vez más en la superpotencia hegemónica: cinco años atrás, el 41% de los poseedores de la mayor parte de la riqueza mundial vivían en EE.UU, hoy lo hace el 46% de ellos. Debido a la creciente centralización del capital, por primera vez desde 1999, EE.UU. contabilizará más del 50% de los montos involucrados en las transacciones de carácter monopolista en todo el mundo.

En el polo opuesto, alrededor del mundo hay al menos 800 millones de personas viviendo en la extrema pobreza. Esta pobreza se expresa en forma más aguda en los países semifeudales, el 75% del total de las masas que viven en extrema pobreza son campesinos pobres. Alrededor de 750 millones no tienen acceso a agua limpia y 25% no tiene acceso a la electricidad. Cientos de millones de personas están siendo brutalmente afectadas por las guerras imperialistas, desplazamientos forzados, epidemias, inanición y desempleo brutal – incluso en países como Grecia la juventud desempleada supera el 50%.

El imperialismo, principalmente yanqui, desarrolla sus guerras imperialistas de saqueo y pillaje contra los países dominados, principalmente en el Oriente Medio: Afganistán, Irak, Libia, Siria, Irán, como la parte principal del botín del actual reparto imperialista, en el cual el imperialismo yanqui se esfuerza por profundizar y consolidar su condición de superpotencia hegemónica única, mientras el imperialismo ruso se esfuerza por mantener sus esferas de influencia y su condición de ser una superpotencia atómica. Así mismo, la China imperialista se empeña por tener una mayor parte del reparto y, de este modo, se pone cada vez más en contradicción con el imperialismo yanqui, la superpotencia hegemónica única. Entre los países imperialistas de Europa, la lucha por la hegemonía (principalmente entre Alemania y Francia) aún no está decidida, lo que lleva a las principales potencias a entrar en conflicto con los otros imperialistas.

La coalición imperialista dirigida por EE.UU, en pugna con Rusia, resulta en colusión para dividir y gobernar a la nación Siria y el subcontinente entero (como para los recientes acuerdos entre Lavrov y Kerry) y está promoviendo toda clase de masacres y genocidios en nombre de la guerra contra el “terror”. Para ello están lanzando cortinas de humo, oponiendo a pueblos contra pueblos para dividir el frente antiimperialista.

Después de más de cinco años de Guerra de agresión imperialista en Siria hay más de 470.000 muertos y alrededor de 2 millones de heridos. En cinco años la esperanza de vida en el país cayó de 70 años a 55,4 años. A estos números se agregan no menos de 5.350 personas que han muerto en 2015 tratando de emigrar.

La agudización de la contradicción principal de nuestra época – la contradicción entre naciones oprimidas e imperialismo – agudiza todas las otras contradicciones, tales como la contradicción interimperialista y la contradicción entre el proletariado y la burguesía en los países imperialistas.

El paso de Rusia a un papel activo en la Guerra en Siria es parte de su lucha por defender sus intereses en Siria y Ucrania. Como parte de la disputa interimperialista por el dominio de la región, los gobiernos lacayos de Turquía y Arabia Saudita están cometiendo toda clase de provocaciones, haciendo el juego del imperialismo yanqui para devastar la región aún más y para aislar y derrotar a Irán – como muestra el episodio de la reciente decapitación de dirigentes chiitas. La disputa interimperialista no puede resultar en ningún beneficio para las masas, sino por el contrario, profundizará la dominación colonial y semicolonial, tal como lo estamos observando en Siria, Irak, Yemen y Libia.

Por esto, respecto a la lucha del pueblo Kurdo contra la dominación del Estado de Turquía y los países del Oriente Medio, afirmamos que únicamente la Revolución de Nueva Democracia, dirigida de forma omnímoda por partidos marxista-leninista-maoístas puede alcanzar la liberación de su pueblo y asegurar a las minorías nacionales su irrenunciable derecho a la autodeterminación – incluyendo su derecho a la completa separación.

Grandes olas de inmigrantes y refugiados están llegando a los países imperialistas de Europa, sacudidos por la crisis, como resultado de la guerra imperialista, en la cual estos países imperialistas europeos participan, y de la miseria y desesperación a las que están sometidos los pueblos oprimidos del Oriente Medio, Asia y África. A esto se debe sumar el desempleo masivo en el continente, especialmente entre los jóvenes.

Estas olas migratorias son parte del saqueo imperialista, porque los imperialistas necesitan incorporar cada año a cientos de miles de obreros inmigrantes para mantener sus economías y hacer frente al “déficit de población” en los propios países imperialistas. Alemania necesita incorporar anualmente 500.000 inmigrantes en su economía hasta el año 2060. Pero estos mismos imperialistas hacen propaganda de la “amenaza inmigrante” para estimular el chovinismo imperialista entre la población, promoviendo el fascismo para separar al grueso del proletariado de los proletarios inmigrantes y crear opinión pública para la guerra contra los pueblos y guerras de agresión imperialista.

La contradicción entre el proletariado y la burguesía se agudiza en la forma de contradicción entre las masas y los gobiernos y Estados imperialistas. Adicionalmente, la guerra imperialista es “devuelta a casa”. Con los ataques en París y Bruselas, la burguesía imperialista europea, empezando por la francesa, pagó el costo de su participación activa en la guerra de saqueo en Siria, las intervenciones imperialistas en Libia, Mali, etc.

Mientras ellos extienden la Guerra imperialista de dominación en el exterior, internamente libran una guerra contra las masas pobres de sus países. El imperialismo utiliza la guerra como un medio para resolver todo tipo de problemas. En nombre de la “guerra contra el terrorismo” imponen el Estado de Emergencia, la represión y la militarización de toda la sociedad e impulsan campañas reaccionarias de racismo y xenofobia contra los barrios inmigrantes.

Con la política de “ajustes y nuevas leyes laborales” continúan suprimiendo los derechos conquistados hace mucho tiempo por el proletariado e incrementando la explotación del trabajo asalariado. Millones de obreros, especialmente jóvenes, se toman las calles en fuertes protestas en Francia y otros países europeos.

El proletariado, las masas, dirigidas por comunistas, deben organizar la resistencia del proletariado y las masas contra la guerra interna y emprender resueltamente los preparativos para transformar las guerras imperialistas en guerras revolucionarias.

Para hacer esto desde las entrañas de la bestia imperialista, los comunistas están construyendo nuevos Partidos Comunistas Maoístas, haciendo esfuerzos para fundirse con las masas más hondas del proletariado, para ganar hegemonía ideológica en el movimiento revolucionario, haciendo frente a todas las ideologías no proletarias, con el propósito de movilizar, politizar y organizar a los sectores más explotados de la clase obrera y a las masas más pobres, para preparar y llevar a cabo a través de acciones el inicio y desarrollo de la Guerra Popular.

Los países oprimidos por el imperialismo son el centro de la tormenta y base de la revolución mundial. En India, Filipinas, Turquía y Perú, las masas y los campesinos, la fuerza principal de la Revolución de Nueva Democracia, se levantan para defender sus tierras por medio de la Revolución Agraria y vencen los planes de desplazamiento del campo llevados adelante por el capitalismo burocrático engendrado por el imperialismo.

En India, la Guerra Popular desarrollada por el PCI (Maoísta) ha sobrevivido a las campañas de cerco y aniquilamiento del enemigo, imponiendo derrotas al imperialismo y a toda la reacción, y es un gran ejemplo para las masas de todo el mundo en relación al camino a seguir. Cientos de millones de campesinos se unen a las masas de obreros indios – levantados en Guerra Popular bajo la dirección del PCI (Maoísta) – esta es una gran fuerza para el proletariado mundial.

El viejo Estado de la India, encabezado por la camarilla reaccionaria de Modi, promueve la masacre de campesinos adivasi, arrestos en masa en el campo y las ciudades y la persecución de dirigentes revolucionarios y personalidades democráticas como parte de su guerra contra el pueblo y un intento desesperado por detener la revolución. De esta forma los reaccionarios indios revelan el verdadero carácter del gobierno y el Estado de la India y su falsa democracia.

Mediante el desarrollo de la Guerra Popular y la unión de las luchas de liberación nacional con la Revolución de Nueva Democracia, el PCI (Maoísta) previene la división de las masas. Están venciendo el nuevo revisionismo; son un ejemplo para el Movimiento Comunista Internacional.

Como parte del desarrollo desigual de la situación revolucionaria en el mundo, la bancarrota de los gobiernos oportunistas en Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela, etc., es parte de la crisis del revisionismo electoral y abre grandes posibilidades para para el movimiento proletario revolucionario.

En Brasil la profunda crisis política y económica del capitalismo burocrático hizo añicos la propaganda oficial que buscaba presentar a Brasil como una nueva “potencia emergente” (“BRICS” como una nueva perspectiva para el mundo, etc.). En medio de la crisis económica, los partidos políticos tradicionales y los nuevos partidos políticos, representando diferentes fracciones de clase, se enfrentan en una lucha interminable para ver quién se queda al mando de la vieja maquinaria estatal burocrática. Y aunque la bancarrota del oportunismo despertó una nueva ola anticomunista, los levantamientos campesinos, junto con las luchas en las ciudades, prometen sacudir todo el viejo orden y elevar la lucha de clases a nuevos niveles.

Estos hechos desenmascaran el nuevo revisionismo del PCP MOVADEF/PCP MLM en el Perú, de Prachanda y Avakian que pretenden negar la validez del análisis de Lenin y Mao, separando las dos grandes corrientes del Movimiento Comunista Internacional: el Movimiento de Liberación Nacional de los pueblos oprimidos y la Revolución Proletaria, cuya unidad es garantizada por los Partidos Comunistas.

Más que nunca la tarea urgente del movimiento marxista-leninista-maoísta es combatir el actual estado de dispersión en la Movimiento Comunista Internacional, luchando por una Conferencia Internacional Unificada de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas. Persiguiendo esta tarea serviremos a establecer, a través de la lucha de dos líneas, nuevos niveles de coordinación entre las fuerzas maoístas alrededor del mundo que desencadenará en nuevas guerras populares y potenciará el movimiento antiimperialista bajo la hegemonía del proletariado revolucionario.

¡Celebrar los 50 años de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

Desarrollada y dirigida por el Presidente Mao Tsetung, la GRCP fue la etapa más avanzada, el nivel más alto de la Revolución Proletaria Mundial. Planteó y resolvió el problema de cómo conducir la lucha de clases bajo las condiciones de la dictadura del proletariado, como continuar la revolución bajo el socialismo y hacer avanzar la sociedad hacia el comunismo después del ascenso y triunfo de la restauración capitalista en la URSS (1956), previniendo por 10 años la restauración capitalista en China.

La GRCP, movilizando a cientos de millones de masas en defensa de la dictadura del proletariado, fue el más demoledor y aplastante golpe a la ideología, política y cultura burguesas, armando al proletariado internacional con el Pensamiento Mao Tsetung, que devino en Maoísmo.

El Presidente Mao Tsetung estableció que la lucha contra los seguidores del camino capitalista es la tarea inmediata de la GRCP, sin embargo, que lo fundamental era resolver el problema de la concepción del mundo: es la cuestión de la extirpación de las raíces del revisionismo. Por ello debemos asir la luminosa GRCP y sus enseñanzas para la transformación de la ideología y, en este sentido, asumir completamente el maoísmo como la clave para que la clase conquiste el poder, sustentada en un ejército popular capaz de defender el Nuevo Estado con el apoyo de las amplias masas.

Cincuenta años después del inicio de la GRCP el poderoso viento del este continúa soplando para barrer el imperialismo de la faz de la tierra. Las gloriosas guerras populares de India, Perú, Filipinas y Turquía amenazan con incendiar toda la pradera. Estas guerras populares, a pesar de miles de dificultades, están demostrando que los bandidos imperialistas son los verdaderos terroristas, que las masas populares son las verdaderas heroicas constructoras de un mundo nuevo, que los imperialistas y todos los reaccionarios son tigres de papel y que las masas son todopoderosas.

En este 1° de Mayo, en un mundo cada vez más tormentoso y desafiante, celebrar la GRCP es seguir nadando contra la corriente, desafiando el viento y la marea con profundas luchas ideológicas y políticas por defender el maoísmo en la lucha del proletariado internacional por la conquista del poder. ¡Los comunistas en todo el mundo deben asumir su papel con actos de guerra contra el imperialismo para poner el maoísmo como mando y guía de la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial y barrer el imperialismo de la faz de la tierra!

Celebramos el inicio de la lucha por poner el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial para barrer el imperialismo de la faz de la tierra, un desafío que requiere resolver la tarea pendiente y retrasada de constituir y reconstituir Partidos Comunistas Marxista-Leninista-Maoístas en todo el mundo para desencadenar la Guerra Popular en tantos países como sea posible.

¡Abajo la guerra imperialista, viva la Guerra Popular!

¡Por una Conferencia Maoísta Internacional Unificada y un nuevo Centro Maoísta Internacional!

¡El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel!

 

1° de Mayo de 2016

Firman:

Colectivo de Maoístas Iraníes

Comité de Construcción del Partido Comunista Maoísta de Galicia – Estado Español

Comité para la Fundación del Partido Comunista (Maoísta) de Austria

Núcleo Comunista de Nepal

Partido Comunista de Afganistán (Maoísta)

Movimiento Comunista de Serbia

Partido Comunista de Brasil Fracción Roja – P.C.B. (FR)

Partido Comunista del Ecuador Sol Rojo – PCE (SR)

Partido Comunista de India (Maoísta)*

Partido Comunista de Turquía / Marxista-Leninista – TKP/M-L*

Democracia y Lucha de Clases – Estado Británico

Revista Posición de Clase – Alemania

Grupo Comunista Maoísta – Estados Unidos

Movimiento Comunista Maoísta de Túnez

Partido Comunista Maoísta – Francia

Partido Comunista Maoísta – Italia

Partido Comunista de Manipur

Grupo Maoísta Shouresh – Irán (MGS) (*)

Organizacióno Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

Liga Revolucionaria Maoísta – Sri Lanka

Comité de Construción del Partido Marxista-Leninista-Maoísta (Alemania) – MLM-PAK

Red de Blogs Comunistas

Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Partido Comunista Revolucionario Canadá – (PCR-RCP Canada)

Frente Revolucionario del Pueblo MLM de Bolivia -FRP MLM

Servir al Pueblo – Liga Comunista de Noruega

Servir al Pueblo – Sheisau Sorelh – Occitania – Estado Francés

Voces Obreras – Malasia

 

* Por dificultades de comunicación, todavía se aguarda por la firma oficial

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CON OCASIÓN DEL 122º ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PRESIDENTE MAO TSETUNG

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 CON OCASIÓN DEL 122º ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PRESIDENTE MAO TSETUNG

 ¡VIVA EL MAOÍSMO!

El proletariado internacional asiste con gran alegría y júbilo revolucionario a este nuevo aniversario del natalicio del Presidente Mao Tsetung. Expresamos nuestro saludo cordial a nuestra clase y los pueblos del mundo, y nos reafirmamos en nuestra gran tarea de defensa y aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo y en su plena vigencia como mando y guía de la revolución proletaria mundial.

Los comunistas conmemoramos en esta fecha el 122º aniversario del natalicio del Presidente Mao Tsetung, precisamente en momentos en los que la humanidad transita escenarios muy complejos, donde la agresión imperialista a los pueblos y naciones oprimidas, especialmente en la gran región del Medio Oriente, ha escalado a grados inauditos. Esto ha llevado a la proliferación de conflictos de diferente índole, con la mayor agudización de las contradicciones entre las potencias imperialistas, en los cuales tratan de dirimir sus posiciones en el nuevo reparto, teniendo como corolario pueblos y países ocupados, con redoblada opresión, devastados, balcanizados e instrumentalizados.

Ya lo sostenía el presidente Gonzalo en 1992 y es válido en la actualidad: “Hoy en día existe una sola realidad, los mismos contendientes de la Primera y Segunda Guerra Mundial están preparando una Tercera Guerra Mundial. Debemos saber esto y nosotros, como los hijos de una nación oprimida, somos parte del botín”. Es lo que sucede hoy en todo el mundo y particularmente en Ucrania, Asia, Medio Oriente, Golfo Pérsico, Afganistán, donde se ha puesto en evidencia una vez más la naturaleza reaccionaria y violenta de la voracidad imperialista y que no sólo coloca a esos países oprimidos como botín de guerra de las potencias y superpotencias imperialistas, sino que somete a parte de las masas de esos pueblos como fuerzas armadas auxiliares de las fuerzas armadas de los imperialistas; masas aherrojadas, que son así atrapadas en un conflicto bélico que no responde a sus intereses, terminando en algunos de los casos alineadas tras las fuerzas armadas imperialistas de los EEUU, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Alemania, China, Holanda, Italia, Canadá, etc., donde resalta la sevicia de los imperialistas yanquis que pretenden mantenerse como superpotencia hegemónica única y tener acceso y control de las regiones más desequilibrantes del planeta, llevando a una situación de opresión y explotación sin precedentes, acrecentando el peligro de una tercera guerra mundial para delimitar sus intereses a sangre y fuego a costa de las masas oprimidas, a quienes se impone la mayor cuota de sacrificio inútil como parte del genocidio imperialista. Contra el peligro de una nueva guerra mundial imperialista nosotros enarbolamos la revolución como tendencia histórica y política principal, por tanto, iniciar y desarrollar la guerra popular para hacer la revolución y conjurar la guerra mundial imperialista o, en caso que ésta se diera, oponer la guerra popular para transformarla en revolución.

Este confuso alineamiento de las masas empujadas a bregar por intereses ajenos a los requerimientos históricos de los pueblos, parte de un antecedente en concreto: la falta de correcta dirección ideológica y política, es decir, de Partido Comunista, en sus esfuerzos por luchar en contra del imperialismo y sus lacayos y de unir a todas las fuerzas susceptibles de ser unidas en esta lucha contra la guerra de agresión imperialista, manteniendo la independencia e integridad del país, como está establecido por el Presidente Mao.

La inexistencia de dirección proletaria o los todavía débiles intentos por pugnar por su dirección en las luchas del pueblo sirio, iraquí y kurdo en contra del imperialismo y sus violentos engendros son un muestrario en el que se refleja la crisis que aún pervive en el Movimiento Comunista Internacional, donde aún sigue pertrechado el revisionismo de viejo cuño y el nuevo revisionismo en sus diferentes variantes, el centrismo, el oportunismo reformista y demás corrientes burguesas infiltradas en las filas del proletariado internacional.

Bajo el discurso revisionista del carácter multipolar del imperialismo (nueva versión del ultra imperialismo de Kautsky) el oportunismo de nuevo cuño ha arrastrado a la clase y al pueblo a asumir posición del lado del imperialismo ruso y chino, argumentando que desde esa trinchera se puede aupar esfuerzos por combatir y detener la avidez del imperialismo yanqui y sus aliados. Nada más falso que eso, los comunistas no abogamos por la existencia del imperialismo pues somos conocedores de su génesis, su naturaleza y consiguientemente no establecemos qué o cuál imperialismo es afable con los pueblos oprimidos del mundo, por el contrario, propendemos por su definitiva destrucción y solo con ella, la decisiva liberación de los pueblos, más aún ahora que nos encontramos en la etapa del hundimiento del imperialismo y su barrimiento por la revolución mundial con guerra popular (ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial).

Los revisionistas, como incorregibles reformistas y capitulacionistas, predican apoyarse en el imperialismo ruso poniéndose de rodillas no solo frente a sus propósitos estratégicos en relación a las contradicciones que tiene con EEUU y sus aliados, sino que terminan sustentándose en su ideología, total y absolutamente antagónica con la del proletariado, concepción opuesta a lo establecido por el maoísmo de luchar contra la superpotencia hegemónica única, el imperialismo yanqui, sin dejar entrar al lobo -la superpotencia atómica rusa-, por la puerta trasera. En estos últimos meses, la contienda entre el imperialista yanqui y el imperialismo ruso y los demás imperialistas, que de acuerdo a sus propios intereses se alinean detrás de ellos, ha entrado en el Medio Oriente Ampliado a la fase de las conversaciones en Viena, es decir a una mayor colusión en contra de los pueblos de esos países para ver el reparto del botín de acuerdo a como están sus fuerzas sobre el terreno, para una más grande pugna imperialista. Los acontecimientos como el derribo del bombardero ruso por las Fuerzas Armadas de Turquía sirvientes del imperialismo yanqui, la ejecución del clérigo chiita por las autoridades saudíes sirvientes también de los yanquis, están enmarcadas dentro de esta fase para buscar posicionarse mejor en la mesa de negociaciones y como ha sido mencionado por los imperialistas rusos, para buscar influir en las elecciones presidenciales que están en marcha en los Estados Unidos, pues el Medio Oriente también es parte de la disputa electoral de las dos facciones de la burguesía imperialista yanqui.

Hoy la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial es acicateada, de manera palmaria, por la contradicción principal que se desarrolla en el mundo: entre el imperialismo y los pueblos oprimidos, contradicción que también se dirime con guerra popular. Las luchas armadas que se dan, pese a sus limitaciones, evidencian la decisión de los pueblos de dar el salto en sus luchas, siendo responsabilidad del proletariado pasar a conducir la revolución democrática en los países oprimidos bajo las premisas estratégicas del proletariado: la Guerra Popular.

Convertir la guerras de liberación nacional hoy dirigidas por clases ajenas al proletariado en poderosas guerras populares bajo dirección de partidos comunistas militarizados y la guía del marxismo-leninismo-maoísmo; apoyar y desarrollar las guerras populares en la India, Turquía, Filipinas y el Perú; fortalecer la construcción y reconstitución de Partidos Comunistas de nuevo tipo, marxistas-leninistas-maoístas para iniciar y desarrollar nuevas Guerras Populares hasta enterrar al imperialismo y la reacción mundial, tarea que solo puede tener certeza en sus propósitos con la inseparable lucha en contra del revisionismo; y, desde luego, establecer un correcto ordenamiento ideológico en el seno del Movimiento Comunista Internacional son las tareas que atañen a los comunistas de hoy para dar correcto impulso a la nueva ola revolucionaria que se desata en el mundo.

Ante los preparativos del imperialismo de desatar una tercera guerra mundial, al proletariado internacional y a los pueblos oprimidos del mundo solo nos queda una alternativa: responder con Guerra Popular para hacer la revolución mundial y enterrar al imperialismo.

Hoy, celebrar un aniversario más del natalicio del Presidente Mao Tsetung implica más que una efeméride, es el pleno reconocimiento histórico del Presidente Mao y la Revolución China, con los cuales el marxismo-leninismo devino en la tercera, nueva y superior etapa de la ideología del proletariado: el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo; es reafirmarnos en que la revolución es la tendencia histórica y política principal y que lo será cada vez más aún y renovar nuestro compromiso de servir al desarrollo de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial.

Celebrar los 50 años de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

 

¡Poner el maoísmo como único mando y guía de la revolución proletaria mundial!

Partido Comunista del Brasil – Fracción Roja

Partido Comunista del Ecuador – Sol Rojo

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia – MLM

Movimiento Popular Perú (CR)

Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

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