¡Viva el Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre!

¡Viva el Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre!

La gran Revolución Rusa dirigida por el Partido Bolchevique y Lenin como su jefe político sucedió en octubre de 1917, el cambio del calendario moderno nos ha colocado en la fecha del 7 de noviembre, aunque sigue siendo conocida como la Revolución de Octubre. Más allá de este detalle, la Revolución Socialista es de gran trascendencia para el proletariado, los pueblos y los comunistas en el mundo.

Fue una revolución de carácter socialista, lo que significó que fue la primera revolución que apuntó radicalmente a acabar con las relaciones de explotación de clase y marchó en el proceso de acabar con las clases mismas. No fue el cambio de una clase explotadora por otra, la revolución bolchevique luchó férreamente por destruir los privilegios de clase, fue un proceso complejo y violento, no podía ser de otra manera, porque las viejas clases dominantes se resistieron a aceptar su nueva condición, se resistieron a perder su poder y privilegios y reaccionaron violentamente, en esta situación, la Revolución ejerció la dictadura del proletariado, es decir, el ejercicio del poder proletario y de las clases explotadas, sobre la burguesía y los terratenientes que eran las clases explotadoras antes de la revolución.

Fue la primera vez que el proletariado y los explotados tomaron el poder de todo un país, significó que la revolución era posible ya no solo como la toma temporal del poder por un determinado tiempo como lo fue la Comuna de París, sino la derrota total de viejo Estado en un país y el establecimiento de la dictadura del proletariado, en contra de la dictadura de la burguesía, para construir la nueva sociedad. La Revolución fue hecha con violencia revolucionaria, una gran lección para los revolucionarios del mundo que sigue vigente hasta la actualidad y que combate las ideas revisionistas y reformistas que hoy pregonan el “camino electoral” que sólo sirve para distraer al proletariado de su auténtica misión de tomar el  poder para construir la nueva sociedad socialista.

La Revolución estableció la dictadura del proletariado, es decir, la nueva sociedad que ejerce su dictadura en favor de la gran mayoría de la población. El marxismo nos ha enseñado que todas las sociedades son la expresión de una dictadura, la que vivimos actualmente, en la época del capitalismo e imperialismo, es la dictadura burguesa, una dictadura que sirve al imperialismo, a la gran burguesía y en muchos países oprimidos, a los terratenientes. Ese poder se ejerce sobre la gran mayoría del pueblo a través del aparato estatal, pero se enmascara de “democrático” otorgando cada cierto tiempo el “derecho” a elegir a la población, ese “derecho” del que Marx señalaba que se ha otorgado al pueblo para que cada cinco años elija a qué representantes de la clase dominante los va a representar y oprimir en el parlamento. La dictadura del proletariado también es ciertamente una dictadura, pero es una dictadura de la gran mayoría del pueblo sobre las viejas clases dominantes derrotadas, dictadura necesaria para construir la nueva sociedad y acabar, parte por parte, con las clases sociales y con el aparato estatal.

La Revolución socialista construyó nuevas relaciones sociales, hizo enormes transformaciones a ritmo acelerado en toda la sociedad rusa, combatió las viejas relaciones feudales que oprimían al campesinado y rompió las relaciones de explotación que ataban a la clase obrera. Consiguió grandes desarrollos en la ciencia y la técnica, en las diferentes ramas de la industria, en la educación, en los deportes, en la organización de la sociedad. Esto se produjo durante todo el periodo de construcción socialista, no solo con el triunfo de la revolución y las primeras bases de la sociedad socialista con Lenin, sino con la aplicación de los planes quinquenales que dirigió el camarada Stalin como continuador de Lenin y constructor de la nueva sociedad. La revolución despertó en las masas populares y en la juventud grandes movimientos de emulación y efervescencia por la construcción de la nueva sociedad.

Todo este proceso no dio en calma, todo lo contrario, vivió un sinnúmero de luchas y contradicciones, como lo ha atravesado toda sociedad en su historia, sin embargo al ser la sociedad socialista una que pretende acabar con el poder de las clases explotadas y las clases al fin y al cabo, el encono de la lucha fue mayor, tanto a nivel interno como externo. Los dirigentes de la Unión Soviética tuvieron que derrotar las posiciones erróneas de dirigentes como Bujarin, Kamenev, Zinoviev y Trotsky, tuvieron que enfrentar los planes reaccionarios de las clases dominantes de destruir la nueva sociedad y reestablecer el viejo orden. El nuevo poder soviético enfrentó atentados terroristas, sabotajes y planes a favor del enemigo externo. También la naciente república soviética enfrentó y derrotó la intervención imperialista que quiso matar la revolución en su cuna, además de los planes constantes de asesinar a los líderes de la revolución a través de agentes infiltrados y enemigos internos de la patria socialista.

En ese contexto hubo grandes aciertos y con seguridad errores, los problemas se presentaron en un contexto de muchas dificultades y de asedio permanente de los imperialistas, como parte de una experiencia totalmente nueva de construcción de una sociedad socialista sobre la cual no habían experiencias previas y en un momento en que una guerra de rapiña imperialista amenazaba la existencia del nuevo Estado.

La construcción del socialismo en la Unión Soviética está entre lo más avanzado que consiguió la humanidad, el camino por donde avanzar en el desarrollo social, ese es el balance nuestro sobre este punto, y rechazamos rotundamente las posiciones reaccionarias y las acusaciones de los pseudo analistas imperialistas auténticos mercenarios académicos que por décadas han intentado torcer los logros de la Unión Soviética, papel en el que han estado de lado los revisionistas, los reformistas y toda una tropa de sentimentales pequeño burgueses adocenados que se espantan ante las duras decisiones que tomó el poder soviético para alcanzar la victoria sobre sus enemigos, como si la historia de la humanidad no tuviera innumerables ejemplos de estas dificultades, sin embargo, la diferencia entre las decisiones tomadas en la construcción de la sociedad socialista con otro tipo de sociedades fue que éstas se dieron en función de servir a los intereses del proletariado y el pueblo en general.

Además de esto, el poder soviético enfrentó y derrotó la invasión nazi, en un contexto en el que los países imperialistas; EEUU, Inglaterra y Francia, soñaban con que Hitler acabara con el poder soviético. Los reaccionarios imperialistas y los plumíferos gastan enormes cantidades de tinta para señalar el pacto de la Unión Soviética con la Alemania como un elemento de comparación entre Stalin y Hitler, lo que no dicen es que Stalin ofreció previamente a esas potencias firmar pactos para prevenir la agresión nazi pero jamás obtuvo respuesta, por lo que el pacto con Alemania fue una táctica para ganar tiempo y prepararse mejor para la inevitable guerra como se demostró posteriormente con la invasión nazi sobre suelo soviético y con la inmensa heroicidad demostrada por el pueblo soviético, la preparación del Ejército Rojo, el desarrollo de la industria militar rusa y la dirección estratégica de la guerra acertada del camarada Stalin.

La Revolución Socialista desarrolló el marxismo a una nueva etapa, el marxismo-leninismo, este desarrollo de la ideología permitió a los pueblos del mundo avanzar en sus procesos de liberación y transformación consiguiendo grandes hitos como la Revolución China y la Gran Revolución Cultural Proletaria donde se han desarrollado grandes contiendas entre el proletariado y la burguesía, entre los seguidores del camino socialista y el capitalista y nos ha dado grandes lecciones que hoy son el tesoro del Movimiento Comunista Internacional.

Todo este proceso nos ha dado un mayor desarrollo de la ideología del proletariado; el marxismo-leninismo-maoísmo, y muchos desarrollos de pensadores revolucionarios contemporáneos entre los que destacan los aportes de validez universal del pensamiento Gonzalo desarrollados durante la guerra popular en el Perú.

Nuestro planeta vive momentos muy complejos, de una gran crisis general y un gran proceso de luchas populares, nacionales y proletarias. Los pueblos del mundo están peleando por cambiar su situación y requieren una dirección revolucionaria y la formación de organizaciones revolucionarias, la Gran Revolución de Octubre nos enseñó que se necesita un Partido Comunista de nuevo tipo para hacer la revolución y el Presidente Mao Tsetung dijo que sin un Partido Comunista el pueblo no tendrá nada.

Las guerras populares son la punta de lanza del movimiento revolucionario mundial, el Partido Comunista de la India (maoísta) está a la vanguardia de estas luchas y tiene la responsabilidad de encabezar la unidad de la línea roja en el Movimiento Comunista Internacional. Las guerras populares tienen frente a sí grandes desafíos, luchan contra el imperialismo, la gran burguesía y los terratenientes en sus países, luchan también contra el revisionismo y el oportunismo que se ha desarrollado en el Movimiento Comunista Internacional como el prachandismo en Nepal y el avakianismo en EEUU. En el Perú, luego del golpe reaccionario a la guerra popular se desarrolló una Línea Oportunista de Derecha (LOD) que promovió, con altos ex dirigentes del Partido, “el acuerdo de paz” y “solución política” que en el fondo promueven la conciliación de clases, hoy esa expresión política tiene su propia organización partidaria autodenominada Partido Comunista del Perú y su movimiento de frente conocido como Movadef, ya no podemos hablar propiamente de una Línea Oportunista, es una estructura fuera del movimiento revolucionario desarrollada por los ex dirigentes de la revolución peruana que hoy defienden públicamente esa línea. De igual forma apareció otra línea contraria desde el grupo que en un momento se denominó Proseguir (y cuyo líder, Feliciano, devino en traidor comprobado) llamada Línea Oportunista de Izquierda (LOI), que ha propuesto posiciones eclécticas y negado ampliamente el desarrollo del pensamiento Gonzalo durante el periodo 1980-1992 calificando de terrorismo todo ese periodo, es un grupo errante guiado por el militarismo que ha perdido toda perspectiva política revolucionaria y realiza acciones militares defensivas cuando se topa con las fuerzas militares reaccionarias. Este grupo también organizó un denominado Partido Comunista del Perú marxista leninista maoísta (PCPmlm) con su dirección “José” y se trata de una estructura distinta del histórico Partido Comunista del Perú por lo que ha dejado de ser una línea al interior de la organización revolucionaria. Los revolucionarios peruanos tienen ante sí la enorme tarea de realizar un balance científico, diagnosticar los problemas a fondo y retomar la tarea inacabada de desarrollar la guerra popular hasta tomar el poder.

A pesar de todas las dificultades los revolucionarios comunistas en el mundo están trabajando duramente para organizar sus partidos comunistas y prepararse para la revolución, si bien es cierto que hay muchas regiones y continentes altamente convulsionados, como el sudeste asiático y el Medio Oriente ampliado, nuestro subcontinente, América Latina, está también altamente convulsionado y grandes luchas prometen la apertura de mayores niveles de lucha del proletariado. El movimiento revolucionario está bregando duramente para desenmascarar la nefasta influencia del oportunismo y el revisionismo que implantaron los gobiernos autodenominados progresistas que han sido en esencia gobiernos social fascistas, que han profundizado el reaccionario capitalismo burocrático y han propugnado programas de conciliación con las clases dominantes y el imperialismo para continuar el saqueo imperialista en “mejores condiciones” según sus razonamientos. Estos gobiernos han logrado paralizar momentáneamente y en algunos lugares al movimiento popular, pero hoy se encuentran altamente desprestigiados por sus políticas reaccionarias y por estar sumidos profundamente en escándalos de corrupción y narcotráfico.

La celebración del centenario de la revolución socialista no puede ser otra que la reafirmación en el camino de la construcción del socialismo, revolución que en el caso de los países como el nuestro es la Revolución de Nueva Democracia, para lo que se necesita de los tres elementos fundamentales: Partido, Ejército y Frente revolucionario. Estamos en una coyuntura favorable donde una gran ola revolucionaria se nos avecina, saludemos el centenario de la revolución anunciando nuevos frentes revolucionarios en el mundo y comprometiéndonos a desarrollar el nuestro.

 

¡Viva el Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!

¡Honor y gloria a los héroes que entregaron sus vidas por la revolución y el socialismo!

¡Muerte al imperialismo, la reacción y el revisionismo!

Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia
marxista-leninista-maoísta
Noviembre de 2017

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